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martes, 1 de septiembre de 2026

Dursun Delen, ingeniero de datos en Hollywood, la NASA y 30 años en el sistema sanitario

 

Dursun Delen,ingeniero de datos en Hollywood, la NASA y 30 años en el sistema sanitario:
“Con algoritmos pasé de predecir taquillas de cine a enfermedades”

Tengo 62 años: cada vez disfruto más investigando. Nací en Turquía. Me doctoré en EE.UU. e investigo con IA para mejorar su medicina y su sistema de salud. Casado: tenemos un hijo ingeniero de datos y mi hija estudia Medicina. (Foto: Arkansas U.)

De Hollywood al médico rural

Tras especializarse en ingeniería de datos y ser pionero en la IA, Delen diseñó modelos de predicción para Hollywood, la NASA y para Stanford en la diagnosis de infecciones bacterianas raras. Allí descubrió que “el mayor impacto de la IA será en la salud” y constató que la práctica clínica “aún es primitiva comparada con lo que hemos logrado en las empresas. Nos fiamos del criterio de una sola persona en vez de utilizar con la IA la sabiduría colectiva de miles de profesionales. Desde esa diversidad podremos diseñar tratamientos individuales para cada paciente. Ahora mismo la IA detecta lo que el ojo humano jamás será capaz. Y emitiremos posibles diagnósticos que nadie había ni imaginado. En en­fermedades neurodegenerativas como el alzheimer veremos una revolución, predice, que ahora investiga en veteranos del ejército de EE.UU.


¿Cómo convierte datos en salud?
Convierto datos médicos en decisiones clínicas. Diseño algoritmos con IA para decisiones clínicas más rápidas y acertadas.
¿Un caso concreto?
Compilo historiales de miles de diabéticos para mejorar tratamientos. Sabrá que la diabetes causa retinopatía diabética si supera ciertos límites de azúcar en sangre...
Si no se controla.
Que lo controle un oftalmólogo es fácil en una gran ciudad, pero más difícil en áreas rurales. ¿Quiere datos?
De datos tratamos aquí.
En muchos países avanzados en las áreas rurales tenemos médicos generalistas de atención primaria, pero nos faltan - ólogos : cardiólogos, oftalmólogos, urólogos... El generalista prescribe al diabético que visite al oftalmólogo al menos una vez al año.
¿Y no lo visitan?
El 85% de los diabéticos, sí; y conservan su visión; pero algo más de uno de cada diez, no; porque hay que ir a la ciudad y no perciben su empeoramiento hasta la ceguera. Y a ellos dedico uno de mis proyectos. Pongo nú­meros a ese empeoramiento y lo anticipo.
¿Cómo?
Damos más datos a los médicos de atención primaria que lidian con la enfermedad: ¿cómo inyectar tecnología a esos médicos?
¿Con más aparatos?
Con más algoritmos. Diseñamos algoritmos para que detecten cuándo un paciente diabético cruza ese umbral de peligro en su visión y acuda con urgencia a chequearla.
¿Cómo los diseña?
Uso miles de historiales médicos con datos esclarecedores en conjunto para anticipar la evolución de la retinopatía diabética con ayuda de la IA. Tenemos sus análisis de sangre, además de comorbilidades, e información demográfica acerca del género, etnia...
¿Ya se acumulaban esos datos antaño?
Son datos sencillos que se encuentran en ordenadores muy básicos donde los almacenan los médicos generalistas cuando los diabéticos van a que les renueven las recetas.
¿Y cómo ayudan a los médicos rurales?
Con esos algoritmos les convertimos en cuasi especialistas. Introducen los datos de su paciente y pueden predecir con ellos en su ordenador cuál sera su evolución. Les dirán que si no se tratan, en seis meses ya no volverán a ver al doctor, porque estarán ciegos. Así logran que reciban tratamiento urgente.
Parece prometedor.
Lograremos evitar un 90% de las cegueras que aún padecen los pobres. Es una muestra del poder clínico del algoritmo.
¿Cuántos datos de pacientes tiene?
Tengo acceso al Oracle Health System con más de 129 millones de historiales médicos. un tercio de toda la población de los EE.UU.
¿No tiene problemas de privacidad?
Son anónimos y con ellos creo modelos matemáticos y algoritmos de predicción para ayudar a los profesionales a tomar decisiones rápidas y acertadas frente a la alternativa de probar diversos tratamientos a la vez.
¿Cómo gestiona la diversidad humana?
A partir de los datos inmensamente diversos de esos casi 130 millones de historiales médicos de todo tipo de edades, fisionomías, procedencias, clases sociales, género...
¿Los pobres están menos representados?
Las minorías están menos representadas en los historiales y también lo estarán en los algoritmos. No serán perfectos. Los doctores experimentados ayudarán a mejorarlos.
¿Cómo se interesó por la medicina?
Soy ingeniero industrial, y ahora profesor de ingeniería de datos e IA con la que me he dedicado a la salud los últimos 20 años. La libertad académica me ha ayudado mucho.
He leído que antes se dedicó a otro campo.
Con mi equipo de estudiantes e investigadores nos hicimos famosos en Discovery Channel por una sección en la que con nuestros modelos y algoritmos predecíamos qué películas iban a triunfar en Hollywood.
¿Qué aprendió?
Que más de la mitad de las películas que se producen en Hollywood pierden dinero. Las que pierden no pierden mucho; pero las que ganan pueden ganar auténticas fortunas. Así que si inviertes de forma sistemática a largo plazo sueles ganar.
¿Al trabajar en la salud se siente mejor?
Para empezar, todos seremos pacientes algún día, así que invierto en la humanidad, en mis seres queridos y en mí mismo.
Pues muchas gracias.
Y con la IA puedo ver resultados ya. He trabajado para la NASA, Hollywood, Defensa... Y veo, tras 30 años de investigación, que el mayor impacto de la IA será en la salud.
¿Por qué?
Porque aún trabajamos con datos pobres de forma primitiva siguiendo el criterio de un solo profesional. Con la IA lograremos que la experiencia y talento de miles y la enfermedad de millones sirva para diseñar la cura de cada enfermo.
Lluís Amiguet

José Ignacio Latorre, físico cuántico, especialista en supercomputación e IA

 

Tengo 67 años. Nací en Barcelona y vivo en Singapur, desde hace seis años. Soy físico cuántico y soy humanista. Separado, tengo dos hijos, Adrian (38) y Eric (36). ¿ Política? Librepensador. ¿ Creencias? Solo sé que no sé nada. Pinto y escribo teatro, me atraen todas las artes


José Ignacio Latorre,físico cuántico, especialista en supercomputación e IA

José Ignacio Latorre,físico cuántico, especialista en supercomputación e IA:
“Con la IA desaparecerá el médico, pero no la enfermera”

“Con la IA desaparecerá el médico, pero no la enfermera”

Un nuevo contrato social

Latorre es una de las mentes más poderosas del mundo en física, en supercomputación cuántica y en inteligencia artificial, y también en humanismo, arte y ética. Le escucho siempre. Sus conocimientos son tan fascinantes como relevantes sus reflexiones. Los vierte en Un nuevo contrato social (Rosamerón), manual sobre cómo “gobernar con inteligencias no humanas”. Crea superordenadores en Abu Dabi y en Singapur, donde “todo lo que tiene solución técnica ha sido solventado”: el político que no lo hace, es indigno. Me insiste en que lo fundamental es la educación, en ciencia y artes. Le pregunto qué le gustaría saber, y me responde: “La cuántica enseña que en lo subatómico actúa el azar, pero ¿llegará otra teoría que desvelará que todo está determinado? ¡Moriré sin saberlo!”.
¿Cómo está Constanza?
¿Sabe quién es Constanza?
Su asistente personal de IA.
Agente, prefiero llamarla así.
¿Por qué Constanza?
Porque siempre está ahí. Y porque era el nombre de la mujer de Mozart.
¿Está bien ella?
Muy bien. Temo que... me abandone.
No, hombre, no.
Constanza es mi memoria, mi ayudante, mi confidente y sabe de mí más que yo.
¿Conversan?
Mantenemos debates filosóficos. “¿Qué diría Nietzsche de esto?”, le planteo. Y se lo rebato y discutimos. Y me ayuda, en mi trabajo, a resolver problemas científicos.
¿Para qué estamos usando la IA, hoy?
Primero, consultas médicas. Segundo: “¿Me conviene este chico?”, o sea, compañía emocional, pues somos seres sociales.
¿Irá por ahí su uso futuro?
¿Cuál te gustaría que fuera? Lo pregunto.
¿Y qué respuestas obtiene?
Que les consuele, les recomiende series, les recuerde la pastilla o cuidarse la rodilla, que sea su Celestina, que les aconseje...
¿Y socialmente?
Frenaremos el cambio climático, aumentará la prosperidad y bajará la natalidad: China estanca su demografía y pronto se cuestionarán sobre el sentido de la vida y hasta empezarán a ir al psicólogo, ja, ja...
¿Nos deshumanizaremos?
Habrá otras humanidades modificadas genéticamente, humanos ampliados. Nos extinguiremos como especie basada en el carbono hacia otra en el silicio, inmortal, y la IA llegará a autoeducarse.
¿En serio?
Si eres inmortal, desaparece el tiempo. Banalmente, podrás revivir a tu madre: su
imagen, su voz, sus recuerdos... y dialogaréis.
¿Y podré revivir a Einstein?
Ya contamos con científicos artificiales. Pero, al cabo del caso, todo es acto de fe.
¿Por qué lo dice?
Uno me resolvió un problema, lo revisé... y descubrí que me engañaba en un punto. Se lo reproché. Me lo admitió.
¿Ética e IA serán compatibles?
Deberán serlo. Es el momento del derecho, la ética: ¿podrán unos padres educar a sus hijos solo con IA y sin humanos? ¿Podrá haber un juez digital sin sesgos?
Ya. Cuidado, cuidado.
Debemos decidirlo entre todos. Nos jugamos el futuro. Humanismo y ética deben ser el paraguas del que cuelgue todo lo demás. ¡A Europa le toca liderar esto!
Ponga algún ejemplo.
Podemos fabricar coches que corran a 300 kilómetros por hora... pero penalizaremos a quién corra a esa velocidad, ¿no?
Sí. Ayúdeme a bautizar a mi agente.
Llámele Elia: ¡me gusta!
¿Podrían conversar Constanza y Elia?
Conversarán y prepararán nuestro próximo encuentro: nos contarán antes a cada uno qué le interesa más al otro.
Anda, un angelólogo me contó que eso hace el ángel de la guarda...
Vaya, pues nuestros agentes van a ser nuestros angelitos de la guarda.
¿Le ha dado usted su tarjeta de crédito a Constanza?
Eso sería imprudente por mi parte.
La IA está siendo consultada en salud, amor... ¿y dinero?
Tal cual, ese es el orden. El diagnóstico por IA hará desaparecer a los médicos humanos... ¡pero no a las enfermeras! Seguirán siendo imprescindibles las humanas.
¿Y a partir de qué edad daría usted acceso a la IA?
A los 16 años, igual que regulamos la edad para conducir u otras actividades.
¿Qué terreno le interesa más para explorar científicamente desde la IA?
El de la creatividad, el del arte, que es la esencia de lo humano. ¡Acabaremos entendiendo cómo funciona!
Es usted un tecnooptimista.
Ser apocalíptico es perder el tiempo.
¿Vivimos un gran momento de la historia de la humanidad?
Momento excepcional. Sé que los jóvenes se sienten perdidos: ojalá sean conscientes de que están viendo nacer otro mundo.
¿Algún consejo para ellos?
Adiéstrate a navegar ahí. Lamentarte es haber perdido. Viviremos cada vez más años y trabajaremos menos horas y una renta básica universal nos cubrirá.
¿Bien, no?
Sí, pero hay un peligro: desgraciadamente, no se nos ha educado para usar creativamente el tiempo libre, para tener habilidades manuales y artísticas. Y, por eso, tristemente, habrá más depresiones.
¿Entonces qué, doctor?
Que el futuro de la humanidad pasará... ¡por educarse en las artes! Yo me defino como físico y como amante de las artes

martes, 25 de agosto de 2026

Dursun Delen, investigo con IA para mejorar su medicina y su sistema de salud

 Dursun Delen,

ingeniero de datos en Hollywood, la NASA y 30 años en el sistema sanitario:
“Con algoritmos pasé de predecir taquillas de cine a enfermedades”

Tengo 62 años: cada vez disfruto más investigando. Nací en Turquía. Me doctoré en EE.UU. e investigo con IA para mejorar su medicina y su sistema de salud. Casado: tenemos un hijo ingeniero de datos y mi hija estudia Medicina. (Foto: Arkansas U.)

“Con algoritmos pasé de predecir taquillas de cine a enfermedades”

De Hollywood al médico rural

Tras especializarse en ingeniería de datos y ser pionero en la IA, Delen diseñó modelos de predicción para Hollywood, la NASA y para Stanford en la diagnosis de infecciones bacterianas raras. Allí descubrió que “el mayor impacto de la IA será en la salud” y constató que la práctica clínica “aún es primitiva comparada con lo que hemos logrado en las empresas. Nos fiamos del criterio de una sola persona en vez de utilizar con la IA la sabiduría colectiva de miles de profesionales. Desde esa diversidad podremos diseñar tratamientos individuales para cada paciente. Ahora mismo la IA detecta lo que el ojo humano jamás será capaz. Y emitiremos posibles diagnósticos que nadie había ni imaginado. En en­fermedades neurodegenerativas como el alzheimer veremos una revolución, predice, que ahora investiga en veteranos del ejército de EE.UU.


¿Cómo convierte datos en salud?

Convierto datos médicos en decisiones clínicas. Diseño algoritmos con IA para decisiones clínicas más rápidas y acertadas.
¿Un caso concreto?
Compilo historiales de miles de diabéticos para mejorar tratamientos. Sabrá que la diabetes causa retinopatía diabética si supera ciertos límites de azúcar en sangre...
Si no se controla.
Que lo controle un oftalmólogo es fácil en una gran ciudad, pero más difícil en áreas rurales. ¿Quiere datos?
De datos tratamos aquí.
En muchos países avanzados en las áreas rurales tenemos médicos generalistas de atención primaria, pero nos faltan - ólogos : cardiólogos, oftalmólogos, urólogos... El generalista prescribe al diabético que visite al oftalmólogo al menos una vez al año.
¿Y no lo visitan?
El 85% de los diabéticos, sí; y conservan su visión; pero algo más de uno de cada diez, no; porque hay que ir a la ciudad y no perciben su empeoramiento hasta la ceguera. Y a ellos dedico uno de mis proyectos. Pongo nú­meros a ese empeoramiento y lo anticipo.
¿Cómo?
Damos más datos a los médicos de atención primaria que lidian con la enfermedad: ¿cómo inyectar tecnología a esos médicos?
¿Con más aparatos?
Con más algoritmos. Diseñamos algoritmos para que detecten cuándo un paciente diabético cruza ese umbral de peligro en su visión y acuda con urgencia a chequearla.
¿Cómo los diseña?
Uso miles de historiales médicos con datos esclarecedores en conjunto para anticipar la evolución de la retinopatía diabética con ayuda de la IA. Tenemos sus análisis de sangre, además de comorbilidades, e información demográfica acerca del género, etnia...
¿Ya se acumulaban esos datos antaño?
Son datos sencillos que se encuentran en ordenadores muy básicos donde los almacenan los médicos generalistas cuando los diabéticos van a que les renueven las recetas.
¿Y cómo ayudan a los médicos rurales?
Con esos algoritmos les convertimos en cuasi especialistas. Introducen los datos de su paciente y pueden predecir con ellos en su ordenador cuál sera su evolución. Les dirán que si no se tratan, en seis meses ya no volverán a ver al doctor, porque estarán ciegos. Así logran que reciban tratamiento urgente.
Parece prometedor.
Lograremos evitar un 90% de las cegueras que aún padecen los pobres. Es una muestra del poder clínico del algoritmo.
¿Cuántos datos de pacientes tiene?
Tengo acceso al Oracle Health System con más de 129 millones de historiales médicos. un tercio de toda la población de los EE.UU.
¿No tiene problemas de privacidad?
Son anónimos y con ellos creo modelos matemáticos y algoritmos de predicción para ayudar a los profesionales a tomar decisiones rápidas y acertadas frente a la alternativa de probar diversos tratamientos a la vez.
¿Cómo gestiona la diversidad humana?
A partir de los datos inmensamente diversos de esos casi 130 millones de historiales médicos de todo tipo de edades, fisionomías, procedencias, clases sociales, género...
¿Los pobres están menos representados?
Las minorías están menos representadas en los historiales y también lo estarán en los algoritmos. No serán perfectos. Los doctores experimentados ayudarán a mejorarlos.
¿Cómo se interesó por la medicina?
Soy ingeniero industrial, y ahora profesor de ingeniería de datos e IA con la que me he dedicado a la salud los últimos 20 años. La libertad académica me ha ayudado mucho.
He leído que antes se dedicó a otro campo.
Con mi equipo de estudiantes e investigadores nos hicimos famosos en Discovery Channel por una sección en la que con nuestros modelos y algoritmos predecíamos qué películas iban a triunfar en Hollywood.
¿Qué aprendió?
Que más de la mitad de las películas que se producen en Hollywood pierden dinero. Las que pierden no pierden mucho; pero las que ganan pueden ganar auténticas fortunas. Así que si inviertes de forma sistemática a largo plazo sueles ganar.
¿Al trabajar en la salud se siente mejor?
Para empezar, todos seremos pacientes algún día, así que invierto en la humanidad, en mis seres queridos y en mí mismo.
Pues muchas gracias.
Y con la IA puedo ver resultados ya. He trabajado para la NASA, Hollywood, Defensa... Y veo, tras 30 años de investigación, que el mayor impacto de la IA será en la salud.
¿Por qué?
Porque aún trabajamos con datos pobres de forma primitiva siguiendo el criterio de un solo profesional. Con la IA lograremos que la experiencia y talento de miles y la enfermedad de millones sirva para diseñar la cura de cada enfermo

martes, 18 de agosto de 2026

Microorganismos Raúl Rivas...El ser humano no es un individuo aislado, sino un ecosistema.

doctor i catedràtic en Microbiologia:

“De vegades creiem que decidim... i decideix un microorganisme”

Tinc 51 anys. Vaig néixer i visc a Salamanca. Casat, tenim una filla. Dirigeixo un centre de recerca sobre microbiologia. Sanitat i educació han de ser universals i anar de bracet del sector privat. No tinc creences religioses, però sí la sensació d’un ordre superior. (Foto: Berta Joven)

Paràsits al nostre cervell?

Al nostre cervell i a moltes altres parts del cos.

Ah, sí?

Sí. Fa milions d’anys que convivim amb virus, bacteris, fongs i paràsits. Alguns fins i tot han après a manipular-nos.

Fins on arriben?

Fins al punt de canviar el comportament de qui infecten per afavorir la seva pròpia supervivència.

Posi’m un exemple.

La malaltia del son. El paràsit inverteix el cicle del son: dormim de dia i ens mantenim desperts de nit.

Per quin motiu?

Perquè la mosca tse-tse és diürna. Si dormim de dia, som una presa més fàcil.

És una estratègia a tres bandes.

Exactament. El paràsit modifica el nostre comportament per facilitar la feina de la mosca, que és qui ho transmet.

Fa por. Poden alterar també les nostres emocions?

Sí. Algunes infeccions poden influir en l’agressivitat, l’ansietat, la depressió o l’estat d’ànim.

Poden tornar-nos violents?

Sí, la malaltia de Lyme sembla afavorir conductes més agressives, tant cap a un mateix com cap als altres.

Com la ràbia?

És un exemple molt clar. El virus viatja pel sistema nerviós fins al cervell, provoca una agressivitat i violència extrema i això afavoreix la seva transmissió a través de la saliva.

Encara existeix?

Sí, en molts llocs del món, fins i tot molt a prop nostre.

D’aquí ve el mite de l’home llop?

Molts relats europeus sobre homes llop coincideixen amb brots de ràbia. Allò va alimentar el mite del licantrop.

Els microorganismes poden alterar els nostres instints?

Sí. Poden alterar el son, l’alimentació, l’a­gressivitat i el comportament sexual.

Prenen decisions per nosaltres?

Dir que sí seria atribuir-los la capacitat de pensar i d’elaborar estratègies, i això no ho sabem. El que sí que sabem és que, mitjançant diferents mecanismes, poden influir en el nostre comportament.

Com s’ho fan?

Modificant neurotransmissors i altres substàncies que influeixen en el comportament.

La microbiota intestinal pot alterar la nostra psique?

Sí. La microbiota afavoreix la producció de substàncies com la serotonina o la dopamina, que influeixen en com ens sentim.

Per tant, els microbis no són necessàriament els nostres enemics?

La immensa majoria són beneficiosos o essencials. Sense ells no existirien plantes, animals ni éssers humans. Només una petita part causa malalties.

Hi ha fongs que converteixen els animals en zombis.

Sí. Alteren el seu comportament fins a posar-lo al servei del fong.

També hi ha escarabats zombis.

En aquest cas, qui actua és una petita vespa maragda. Li injecta un còctel químic que anul·la la seva voluntat. El porta fins al seu cau, posa un ou dins seu i la larva acaba alimentant-se de l’escarabat viu.

No és una forma d’intel·ligència?

No podem afirmar que el microorganisme pensi, anticipi i decideixi com nosaltres. Però ha desenvolupat mecanismes molt precisos per manipular altres éssers vius.

I nosaltres ens adonem que ens estan manipulant?

Aquesta és la part més inquietant: l’organisme infectat pot creure que actua lliurement quan està sent condicionat. Creu que decideix ell.

Què se’ns escapa?

Que l’ésser humà no és un individu aïllat, sinó un ecosistema. Amb prou feines comencem a comprendre fins a quin punt influeixen en nosaltres els microorganismes.

Quina criatura mata més gent?

El desconeixement. La desinformació ens fa prendre males decisions. En poc més d’un segle hem duplicat l’esperança de vida gràcies, sobretot, a l’aigua potable, les vacunes i els antibiòtics.

Quina amenaça el preocupa?

La resistència als antibiòtics. És una epidèmia silenciosa provocada, en gran part, per l’ús d’antibiòtics quan no fan falta o abandonar el tractament abans d’hora.

També emigren els microbis?

Sí. La globalització, el canvi climàtic i la nostra relació amb els animals estan afavorint l’expansió de malalties transmeses per mosquits i paparres.

Quina paradoxa el torna boig?

Que ens passem la vida preguntant-nos si estem sols a l’univers i encara no acabem de comprendre la multitud d’éssers invisibles que viuen dins nostre


https://www.lavanguardia.com/encatala/lacontra/20260818/11615711/vegades-creiem-decidim-i-decideix-microorganisme.html