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martes, 25 de noviembre de 2025
Ingenieria mas neurociencia-neuropsicologia....evolución de la IA
Nested Learning: The Illusion of Deep Learning Architectures
https://abehrouz.github.io/files/NL.pdf
Over the last decades, developing more powerful neural architectures and simultaneously designing optimization algorithms to effectively train them have been the core of research efforts to enhance the capability of machine learning models. Despite the recent progresses, particularly in developing Language Models (LMs), there are fundamental challenges and unanswered questions about how such models can continually learn/memorize, self-improved, and find “effective solutions,”. In this paper, we present a new learning paradigm, called Nested Learning (NL), that coherently represents a model with a set of nested, multi-level, and/or parallel optimization problems, each of which with its own “context flow”. NL reveals that existing deep learning methods learns from data through compressing their own context flow, and explain how in-context learning emerges in large models. NL suggests a path (a new dimension to deep learning) to design more expressive learning algorithms with more “levels”, resulting in higher-order in-context learning abilities. In addition to its neuroscientifically plausible and mathematically white-box nature, we advocate for its importance by presenting three core contributions: (1) Deep Optimizers: Based on NL, we show that well-known gradient-based optimizers (e.g., Adam, SGD with Momentum, etc.) are in fact associative memory modules that aim to compress the gradients with gradient descent. Building on this insight, we present a set of more expressive optimizers with deep memory and/or more powerful learning rules; (2) Self-Modifying Titans: Taking advantage of NL’s insights on learning algorithms, we present a novel sequence model that learns how to modify itself by learning its own update algorithm; and (3) Continuum Memory System: We present a new formulation for memory system that generalizes the traditional viewpoint of “long-term/short-term memory”. Combining our self-modifying sequence model with the continuum memory system, we present a learning module, called HOPE, showing promising results in language modeling, continual learning, and long-context reasoning tasks.
Ingenieria mas neurociencia-neuropsicologia....evolución de la IA
La respuesta estaba en la neurociencia, y vaya respuesta!
Google Research podría haber encontrado la clave para que los modelos de IA, y con ellos los robots, puedan aprender en tiempo real. La idea sorprende, porque la solución siempre estuvo delante de nuestras narices, pero no la veíamos porque pensamos como ingenieros, no como neurocientíficos. Por eso es tan importante que la neuropsicología entre de lleno en la IA. Hasta ahora, los robots que usan modelos de lenguaje tenían dos fuentes de información, lo que aprendían en su pre-training y lo que podían mantener en su ventana de contexto. Nada más. Esto significa que un robot no puede incorporar conocimiento nuevo en el momento, ni ajustar sus pesos, ni consolidar una habilidad descubierta durante su interacción con el entorno. En términos neuropsicológicos, funcionaban como alguien con amnesia anterógrada, recordaban su pasado, entendían el presente (con un recuerdo inmediato dependiente de su ventana de contexto enorme), pero no podían aprender nada nuevo. Los autores del trabajo reinterpretan los Transformers desde una perspectiva neurocientífica y proponen el paradigma de Nested Learning (NL). Según NL, un modelo de deep learning no es realmente una pila de capas como siempre nos han enseñado, sino un sistema de memorias que operan a distintas velocidades o frecuencias. Cada componente del modelo (la atención, las capas MLP e incluso los optimizadores) funciona como una memoria asociativa que almacena, resume y reutiliza información del pasado para producir mejores resultados. No son simples “capas”, son niveles de memoria que se actualizan a ritmos diferentes. Esta idea conecta de forma directa con el cerebro humano, donde existen ritmos rápidos para reaccionar al instante y ritmos lentos para consolidar recuerdos. Los autores incluso comparan estas frecuencias de actualización con las ondas cerebrales. Esta reinterpretación conduce a una idea poderosa, y es que entrenar un modelo equivale a guardar asociaciones entre lo que recibe y la corrección que debería haber hecho (tendencias vectoriales). Si el modelo ve un círculo y lo clasifica como cuadrado, la señal de error que recibe es, en realidad, una instrucción de memoria: “cuando veas algo así, ajusta tus parámetros en esta dirección”. Esa asociación se guarda, y la próxima vez el error es menor. Esto recuerda mucho al predictive coding de Karl Friston.
Esta reinterpretación conduce a una idea poderosa, y es que entrenar un modelo equivale a guardar asociaciones entre lo que recibe y la corrección que debería haber hecho (tendencias vectoriales). Si el modelo ve un círculo y lo clasifica como cuadrado, la señal de error que recibe es, en realidad, una instrucción de memoria: “cuando veas algo así, ajusta tus parámetros en esta dirección”. Esa asociación se guarda, y la próxima vez el error es menor. Esto recuerda mucho al predictive coding de Karl Friston. En este mismo marco, los optimizadores dejan de ser herramientas puramente matemáticas y pasan a verse como memorias internas especializadas. Estos mecanismos pueden interpretarse como sistemas que almacenan representaciones del historial de gradientes, pequeñas memorias internas que permiten al modelo refinar cómo debe actualizarse. Y entonces aparece HOPE, que es posiblemente el avance más relevante del trabajo. HOPE es un módulo de aprendizaje auto-referencial (capacidad de ajustar sus parámetros) que incorpora un sistema de memoria continua llamado Continuum Memory System (CMS) y, sobre todo, estos dos elementos permiten que el modelo aprenda a modificar sus propios parámetros mientras funciona. Ya no existe solo memoria a corto y largo plazo, sino que el CMS propone memorias jerárquicas organizadas como por frecuencia. Algunas memorias se actualizan cada token, otras cada cientos o miles de tokens. Es un sistema de múltiples memorias en funcionamiento simultáneo, cada una especializándose en una escala temporal distinta. Así, HOPE permite que los pesos vuelvan a actualizarse incluso después del entrenamiento. Y aquí es donde entra la robótica. Este enfoque permitiría, por primera vez, que un robot ajuste sus pesos en tiempo real, igual que un organismo biológico. Un robot podría corregir su fuerza de agarre después de fallar varias veces, adaptarse a un nuevo tipo de terreno, mejorar una habilidad sobre la marcha o aprender la preferencia particular de un usuario sin necesidad de volver a entrenar un modelo entero. Es decir, un robot que realmente acumula experiencia y mejora con ella. Un robot que no solo ejecuta, sino que aprende. Un robot que no solo se comporta, sino que evoluciona (no olvidemos que DeepMind acaba de fichar al CTO de Boston Dynamics!!!) Si esta línea de investigación se consolida, podríamos estar ante un cambio de paradigma, y pasar de modelos congelados a sistemas de memoria vivos, capaces de adaptar su comportamiento en tiempo real. Puede que esta sea un avance más de la IA, o que de verdad estemos antes el nacimiento de la in-home setting robotics... solo el tiempo lo dirá!
https://x.com/umbertoleon/status/1993115764354592832
sábado, 22 de noviembre de 2025
Las pruebas sugieren que las diferencias sexuales en el cerebro son antiguas y evolutivas.
“Las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a inteligencia y comportamiento han sido objeto de debate y controversia durante décadas.
Ahora, un creciente conjunto de pruebas científicas demuestra que cientos de genes actúan de forma diferente en los cerebros de los seres humanos biológicamente masculinos o femeninos. Aún no está claro qué significa esto, aunque algunos de los genes pueden estar relacionados con trastornos cerebrales relacionados con el sexo, como el Alzheimer y el Parkinson.” “Las diferencias sexuales en la actividad genética del cerebro aparecen temprano en el desarrollo del feto, mucho antes de la pubertad o incluso de la formación de los testículos y los ovarios. Otro estudio de 2025 examinó 266 cerebros fetales post mortem y descubrió que más de 1800 genes eran más activos en los varones y 1300 en las mujeres. Estos conjuntos de genes con sesgo sexual se solapaban con los observados en los cerebros adultos. Esto apunta a efectos genéticos directos de los genes de los cromosomas sexuales, más que a diferencias provocadas por las hormonas.” “Estos patrones de expresión génica sesgados por el sexo no son en absoluto exclusivos de los seres humanos. También se han encontrado en los cerebros de ratas y ratones, así como en monos. El conjunto de genes sesgados hacia el sexo masculino y femenino en los monos se solapa significativamente con el de los seres humanos, lo que implica que los sesgos sexuales se establecieron en un antepasado común hace 70 millones de años. Esto sugiere que la selección natural favoreció las acciones genéticas que promovían comportamientos ligeramente diferentes en nuestros antepasados primates masculinos y femeninos, o quizás incluso más atrás, en el antepasado de todos los mamíferos, o incluso de todos los vertebrados. De hecho, las diferencias de género en la expresión de los genes en el cerebro en desarrollo parecen ser omnipresentes en los animales. Se han observado incluso en el humilde gusano nematodo. “Differences between men and women in intelligence and behaviour have been proposed and disputed for decades.
Now, a growing body of scientific evidence shows hundreds of genes act differently in the brains of biologically male or female humans. What this means isn’t yet clear, though some of the genes may be linked to sex-biased brain disorders such as Alzheimer’s and Parkinson’s diseases.
These sex differences between male and female brains are established early in development, so they may have a role in shaping brain development. And they are found not only in humans but also in other primates, implying they are ancient.
Gene activity in male and female brains
Decades of research have confirmed differences between men and women in brain structure, function and susceptibility to mental disorders.
We can measure the influence of genetics by looking directly at the activity of genes in the brains of men and women. Now that we have the full DNA sequence of the human genome, it is comparatively easy to detect activity of any or all of the roughly 20,000 genes it contains.
Genes are lengths of DNA, and to be expressed their sequence must be copied (“transcribed”) into messenger RNA molecules (mRNA), which are then translated into proteins – the molecules that actually do the work that underpins the structure and function of the body.
So by sequencing all of this RNA (called the “transcriptome”) and lining up the base sequences to the known genes, we can measure the activity of every gene in a particular tissue – even an individual cell.
When scientists compared the transcriptomes in postmortem tissue samples from hundreds of men and women in 2017, they found surprisingly different patterns of gene activity. A third of our 20,000 genes were expressed more in one sex than the other in one or several tissues.
The strongest sex differences were in the testes and other reproductive tissues, but, surprisingly, most other tissues also showed sex biases. For instance, a subsequent paper showed very different RNA profiles in muscle samples from men and women, which correspond to sex differences in muscle physiology.
A study of brain transcriptomes published earlier this year revealed 610 genes more active in male brains, and 316 more active in female brains.
Genes on the sex chromosomes would be expected to show different activity between men (with an X chromosome and a Y chromosome) and women (with two X chromosomes). However, most (90%) sex-biased genes lie on ordinary chromosomes, of which both males and females have two copies (one from mum, one from dad).
This means some sex-specific signal must control their activity. Sex hormones such as testosterone and oestrogen are likely candidates, and, indeed, many sex-biased genes in the brain respond to sex hormones.
Sex differences in brain gene activity appear early in the development of the foetus, long before puberty or even the formation of testes and ovaries.
Another 2025 study examined 266 post mortem fetal brains and found more than 1,800 genes were more active in males and 1,300 in females. These sets of sex-biased genes overlapped with those seen in adult brains.
This points to direct genetic effects from genes on the sex chromosomes, rather than hormone-driven differences.
Do these differences mean male and female brains work differently?
It would be remarkable if sex differences in the activity of so many genes were not reflected in some major differences in brain function between men and women. But we don’t know to what extent, or which functions.
Some patterns are emerging. Many female-biased genes have been found to encode neuron-associated processes, whereas male-biased genes are more often related to traits such as membranes and nuclear structures.
Many genes are sex-biased only in particular sub-regions of the brain, which suggests they have a sex-specific function only in those regions.
However, differences in RNA levels don’t always produce differences in proteins. Cells can compensate to maintain protein balance, meaning that not all RNA differences have functional outcomes. Sometimes, developmental processes differ between sexes but lead to the same end result.
Brain health
Of particular interest is the finding of a relationship between sex biases and sex differences in the susceptibility to some brain disorders.
Many genes implicated in Alzheimer’s disease are female-biased, perhaps accounting for the doubled incidence of this disease in women. Studies on rodents imply that expression of the male-only SRY gene in the brain exacerbates Parkinson’s disease.
Evolution of sex differences in brain gene function
These sex-biased gene expression patterns are by no means unique to humans.
They have also been found in the brains of rats and mice as well as in monkeys.
The suites of male- and female-biased genes in monkeys overlap significantly with those of humans, implying that sex biases were established in a common ancestor 70 million years ago.
This suggests that natural selection favoured gene actions that promoted slightly different behaviours in our male and female primate ancestors – or perhaps even further back, in the ancestor of all mammals, or even all vertebrates.
https://www.psypost.org/evidence-suggests-sex-differences-in-the-brain-are-ancient-and-evolutionary/
jueves, 20 de noviembre de 2025
El vapor de agua es el gas más influyente, mientras que gases como CO₂, CH₄, N₂O y O₃ tienen efectos menores
Estudio científico de W. Happer y W. van Wijngaarden: El CO₂ está casi a niveles de saturación. Aunque duplicáramos o triplicáramos la cantidad, el efecto sobre el calentamiento sería muy pequeño. El efecto marginal de más CO2 en la atmósfera es mínimo comparado con el H2O.
Contexto del estudio
Publicado en 2021 en arXiv, el trabajo utiliza la base de datos espectroscópica HITRAN para calcular la absorción de radiación infrarroja por distintos gases.
Se evaluaron más de 1,5 millones de líneas espectrales, incluyendo gases principales (H₂O, CO₂, O₃, N₂O, CH₄) y algunos industriales (CF₄, SF₆).
El análisis se centra en una atmósfera hipotética sin nubes, lo que permite aislar el efecto de cada gas
Hallazgos principales
Vapor de agua (H₂O): Es el gas más potente en términos de efecto invernadero, con absorciones mucho más amplias que otros gases.
CO₂, CH₄, N₂O y O₃: Sus bandas de absorción están parcialmente saturadas, lo que significa que añadir más moléculas tiene un efecto decreciente en el calentamiento.
CF₄ y SF₆: Aunque son muy potentes por molécula, sus concentraciones en la atmósfera son extremadamente bajas, por lo que su impacto global es mínimo.
En condiciones de atmósfera ópticamente delgada (sin saturación), el forzamiento por molécula es del orden de 10⁻²² W para los gases naturales y 10⁻²¹ W para CF₄ y SF₆.
📊 Implicaciones
El estudio sugiere que incrementos adicionales de CO₂ tienen un efecto limitado debido a la saturación de sus bandas de absorción.
El agua y las nubes siguen siendo los factores dominantes en el balance energético de la Tierra.
Aunque gases industriales como SF₆ son muy potentes, su baja concentración hace que su contribución sea despreciable en comparación con H₂O o CO₂.
🧩 Conclusión
El trabajo de Happer y van Wijngaarden aporta un análisis físico detallado del papel relativo de los gases de efecto invernadero. Su mensaje central es que el vapor de agua domina el efecto invernadero, mientras que el impacto incremental de otros gases como CO₂ es más limitado de lo que a menudo se supone
sábado, 15 de noviembre de 2025
Estimación y mapeo de la heredabilidad perdida de los fenotipos humanos.
Estimation and mapping of the missing heritability of human phenotypes
- Pierrick Wainschtein,
- Yuanxiang Zhang,
- Jeremy Schwartzentruber,
- Irfahan Kassam,
- Julia Sidorenko,
- Petko P. Fiziev,
- Huanwei Wang,
- Jeremy McRae,
- Richard Border,
- Noah Zaitlen,
- Sriram Sankararaman,
- Michael E. Goddard,
- Jian Zeng,
- Peter M. Visscher,
- Kyle Kai-How Farh &
- Loic Yengo
https://www.nature.com/articles/s41586-025-09720-6
Acaba de publicarse en Nature un trabajo monumental basado en 347.630 genomas completos del UK Biobank. El estudio logra algo que llevaba dos décadas considerándose “imposible”: mapear la mayor parte de la herencia genética de 34 rasgos humanos, incluyendo rasgos cognitivos, de salud y de comportamiento.
Los autores muestran que, en promedio, la secuenciación completa del genoma (WGS) es capaz de capturar el 88% de la herencia estimada por estudios familiares, algo inédito hasta ahora. Esto incluye tanto variantes comunes como variantes raras, que explican el 20% de la heredabilidad, un componente que históricamente se perdía en los análisis convencionales.

