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miércoles, 22 de junio de 2011

"El ser humano es estúpido, hay que ser consciente de eso"

Gao Xingjian, pintor, dramaturgo, cineasta y novelista, premio Nobel de Literatura del 2000

 Tengo 71 años. Nací en Ganzhou, China, y vivo en París. Estoy casado con una china nacionalizada francesa. Las ideologías envenenan a la gente. No tengo creencias, pero sí un sentimiento espiritual: no es un dios, es un respeto a lo desconocido que el arte intenta alcanzar.

¿Qué sabe?
Que el ser humano es muy frágil, el temor a la muerte lo domina, y esa es la razón de las religiones.

¿Ningún valor?
Puede tener compasión, pero no conviene sondear las almas, ni buscar sentidos, todo no es más que caos.

¿Qué aprendió de su infancia?
Nací durante la Segunda Guerra Mundial y tras ella viví la guerra civil, pero tuve la suerte de pertenecer a una familia que supo y pudo protegerme. Mis padres amaban el arte y la literatura, vivíamos rodeados de cultura. Aprendí que se podía ser feliz.

¿Cuándo acabó la felicidad?
Cuando la política invadió nuestra vida. A mis padres se los llevaron a un campo de reeducación y murieron pronto. Me hubiera gustado decirle a mi madre que todo lo que soy ahora, todo lo que tengo, se lo debo a ella.

Usted también fue reeducado.
Estuve más de cinco años en uno de esos campos, allí comprendí a la sociedad, el mal que causan las ideologías, la política, la revolución. Un mal mucho más cruel que las tragedias naturales.

Se ha dado el caso de que ciudadanos comunes se convirtieron en torturadores.
Los sufrí a diario. La política envenena a la gente, puede llevar a toda una nación a la locura. Los europeos se han pasado el siglo XX matándose en nombre de la justicia.

¿Cómo nos organizamos sin política?
Es prácticamente imposible, todo el mundo persigue el poder y para conseguirlo se organizan en partidos políticos que, a través de la ideología, movilizan a las masas. Y esa masa es como las hormigas.

¿No cree usted en el ser humano?
En la naturaleza humana habita el mal, el infierno no es sólo los otros, también está en uno mismo, y uno debe de ser consciente. La literatura juega este papel, despertar la conciencia. Hay que salir de los ismos.

¿Hacia dónde?
Es esencial conocer la condición humana, saber que un verdugo no es el diablo, es un ser humano.

¿Ha comprendido a Mao?
No era ningún loco, era un hombre muy inteligente que conocía bien las debilidades humanas, sabía del mal que albergamos; por eso fue capaz de manipular a todo un pueblo para obtener el poder absoluto.

¿Cómo podemos cambiar?
No podemos cambiar este mundo, sólo despertar a nivel individual la compasión y la conciencia, y ese es el papel de los artistas.

El arte es elitista.
El artista es un individuo como los otros, pero es más lúcido, tiene criterio propio que lo distancia de la masa.

A los 47 años huyó de China, ¿qué dejó?
La maldad, la locura, el sinsentido, todo eso que he escrito en mis libros y que dejé atrás definitivamente.

Ha tenido usted más de una vida.
Estoy viviendo mi tercera vida: la primera en China, la segunda en el exilio y la tercera después del premio Nobel, que pone fin al exilio, que me hace conocido en el mundo.

¿Qué le duele hoy de esa primera vida?
Nada, llevo escritos cinco libros en francés y no tienen nada que ver con mi vida en China.

¿Qué palabras tienen más sentido para usted?
La verdad es inmensa, pero la ley universal no se puede conocer. Esta sociedad humana no puede prever la guerra ni detenerla. La guerra es muy estúpida, pero hacemos la guerra. El mundo es estúpido, el hombre es estúpido, y hay que ser consciente de eso.

¿Sin remedio?
Sólo nos queda controlarnos a nosotros mismos siendo lúcidos.

¿Usted es feliz?
Sí.

¿Cómo puede ser feliz pensando que estamos abocados al desastre?
Si uno no es consciente, es siempre desgraciado, si eres consciente tienes la posibilidad de cambiar y de ser feliz.

¿Cree en el amor?
El amor no es una creencia, es un diálogo.

Dicen que la próxima gran revolución será la de los chinos.
No lo creo. La revolución triunfó en Egipto porque tenían un gobierno lúcido que fue capaz de retirarse.

¿No cree en la posibilidad de que la gente se rebele contra la injusticia?
La revolución rusa o la francesa ¿fueron positivas? Miradas con distancia, ¿cree que ese terror fue necesario? Hay que desembarazarse de las ilusiones.

¿Qué esperanza le ofrecería a un joven de 20 años?
Le diría que abriera mucho los ojos para mirar el mundo, que no se crea lo que le dicen, que reflexione por sí mismo. Yo no creo en la juventud, todos hemos pasado por ella.

¿Es usted un hombre desesperanzado?
Prefiero la lucidez a la ceguera. Todo lo que he hecho desde que me fui de China no lo habría podido hacer si me hubiera quedado a luchar por la libertad.

Entonces la democracia es un valor.
Es un progreso. Aun así, los occidentales tienen una tradición de democracia muy antigua que no tiene China ni los países árabes.

Pero es una conquista.
No, es una tradición.

¿Qué merece la pena en la vida?
La vida misma. Sólo tenemos una, eso la hace preciosa.
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Sin esperanza
En su casa se leía y se discutía de arte, motivos suficientes para que la revolución maoísta los enviara a todos a campos de reeducación. Sus padres no lo superaron. Gao Xingjian, tras años de reeducación, pudo huir de China –la gran mayoría de sus amigos decidieron suicidarse–. Exiliado en París, fue un oriental más hasta que el premio Nobel lo sacó del anonimato. Las ideologías representan para él la alienación humana y ve en el arte la única salvación. Es amable pero difícil de entrevistar, yo buscaba un poco de esperanza, pero se nos hizo de noche y no me la dio. Ofreció una conferencia en el Círculo Ecuestre sobre sus diferentes expresiones artísticas y expone en la galería Senda de Barcelona.
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110505/54150488250/el-ser-humano-es-estupido-hay-que-ser-consciente-de-eso.html
05/05/2011

martes, 17 de mayo de 2011

"Caminamos hacia una mente colectiva hiperconectada"


"Caminamos hacia una mente colectiva hiperconectada"

Isaac Mao - sharismo

Tengo 39 años. Nací en China, y reparto mi tiempo entre Shanghai y Hong Kong. Vivo en pareja y tengo dos hijos. Estudié Informática y tengo un MBA en Dirección de Empresas. Abogo por una democracia participativa. Creo que la inteligencia colectiva es un pequeño Dios.

Ideas claras
Defiende que la sociedad será más creativa y eficiente en la medida que seamos capaces de abandonar nuestra reticencia a compartir información e ideas, y a esa teoría, que expuso en la UOC, la llama sharismo. Dirige la Fundación Cerebro Social, que promueve los medios de comunicación social y la libre cultura en China. En el 2007 escribió una carta abierta a Google criticándolos por ceder a las presiones del Gobierno chino para censurar contenidos. Como buen hacker, es experto en los medios técnicos que el Gobierno de su país utiliza para censurar la información en internet. Fue el primero en publicar una entrada de blog (2002) en China y tiene miles de seguidores en el mundo.
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¿La clave es conectarse y compartir?
Esa es mi historia. ...

De un bloguero hacker.
Por compartir, colgar mis conocimientos en la red y conectar a la gente, la Universidad de Harvard me invitó a investigar mi teoría.

¿Informática y neurociencia?
Esa es la base del sharismo, que el modelo de funcionamiento del cerebro humano inspire las redes de colaboración humanas.

Cuénteme.
Una simple célula es un procesador biológico eléctricamente excitable y muy poderoso, pero como todos sabemos, un grupo de neuronas forman redes ampliamente interconectadas y capaces de procesar información y aprender.

La red neuronal comparte actividad e información, cierto.
Y eso la mantiene activa y viva. Todas las neuronas funcionan básicamente según este principio de conectar y compartir.

De acuerdo, ahora llévelo a la práctica.
Podemos utilizar la red para, entre todos, hallar soluciones a todo. De hecho, ya hay muchos blogueros de distintos campos que comparten lo que saben en la red y ofrecen excelentes soluciones para temas sociales.

¿Y qué obtienen a cambio?
Te das cuenta de que las ideas creativas se retroalimentan a través del intercambio, se refuerzan, se mejoran. Verás tu idea puesta en circulación y republicada a través de las redes de otras personas, de forma que tu obra puede llegar a las masas en la red. Le aseguro que compartir da felicidad.

¿Qué más?
Las empresas también pueden beneficiarse del hecho de compartir su información, porque mucha gente participará en la mejora de sus productos y servicios si dan incentivos a quienes los ayuden.

Pero si lanzas tu idea a la red, pierdes la autoría, el grande se la apropia.
Si encontramos la solución final a una cuestión, la red permite rastrear esa idea hasta quien la propuso en primera instancia. El entorno está más protegido de lo que se piensa.

¿Cómo?
Ya hoy, en la mayoría de las aplicaciones sociales se pueden configurar los términos de uso, y cualquier violación de estos puede ser perseguida por los tribunales. También estamos intentando definir un sistema que llamamos el banco de compartir.

¿En qué consiste?
Mediría el volumen de conocimiento que compartes, que aportas, y el crédito te lo reconocerían desde distintos sistemas. Cuanta más gente remixe tus obras o ideas, más obtendrás a cambio, esa es la nueva fórmula económica.

¿Con qué resultados?
Las empresas que comparten en la red sus trabajos e investigaciones están recogiendo frutos, y las aportaciones a problemas sociales colectivos están funcionando mucho mejor y de forma mucho más creativa y barata que las soluciones que dan los gobiernos.

Propone un híbrido conectado de gente y software.
Exacto, la red equivale a un cerebro colectivo, y eso hace que estemos cambiando el sistema democrático tradicional hacia un nuevo sistema basado en esta inteligencia colectiva en el que todos pueden participar directamente al momento. Estamos entrando en la era de la Web 2.0.

Páginas que permiten la participación de los usuarios.
Cuanto más colectiva sea nuestra inteligencia, más sabias serán nuestras acciones. El sharismo será la política de la próxima superpotencia global: una nueva red humana unida por el software social.

Los estados se debilitarían.
Sí, pero la cultura local tomaría más fuerza, como en el caso de Oriente Medio, donde la conectividad entre las personas ha hecho que desde todo el mundo se apoyara a la gente en Egipto, Siria o Libia. El debate sobre la soberanía y los derechos humanos ha alcanzado un hito, incluso China votó a favor de la resolución para afrontar los problemas en Libia.

Algo les preocupa.
Sí, que se recuperen las protestas de Tiananmen y que se resuelva en el ámbito internacional. El sharismo nos permite una mejora de la justicia social.

¿La próxima revolución será en China?
Ya estamos en una revolución, la red bulle, cada vez más gente utiliza internet para hablar de lo que sucede a su alrededor y para tratar cuestiones sociales y criticar la corrupción del Gobierno e incluso desafiarle.

¿Y la censura informativa?
Cada vez hay más avances técnicos que permiten burlar la censura. El gran problema es que si accedes a información, es necesario tener una masa crítica que sepa lo que sucede, pero eso es cuestión de tiempo.

¿Se impondrá el sharismo?
Sólo necesitamos tecnología más avanzada, comprensible y barata para que el mundo se convierta en un híbrido de máquina y humano que dará lugar a mejores y más rápidas decisiones en cualquier momento y lugar.

¿Y aplicable a todo?
Sí, empresa, educación, justicia, democracia, investigación, denuncia... El flujo de comunicación entre mentes se hará más abierto, flexible y productivo. Redes que a su vez se conectan y reconectan sin miedo a compartir nos llevarán a un nuevo orden social: una revolución de la mente.


http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110517/54155623278/caminamos-hacia-una-mente-colectiva-hiperconectada.html

miércoles, 13 de abril de 2011

Psiconeuroinmunobiología. Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig. Por Ima Sanchís


Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
MARIO ALONSO PUIG :Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. . Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa)
-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
-¿Psiconeuroinmunobiología? -Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
-¿De qué se trata? -Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
-¿Qué tipo de cambios? -Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios? -Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a larespiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
-¿Cambiar la mente a través del cuerpo? -Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable? -Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera. -Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretació n de la realidad.
-Más recursos… -La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras? -Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
-¿Seguro que no exagera? -No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformació n del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia? -Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas? -Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar? -El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente. -Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad
primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
-Deme alguna pista. -Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo. -Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital

sábado, 12 de marzo de 2011

"Nuestro cerebro aún no se entiende a sí mismo" Lacontra LV


Llevo toda una vida pensando el cerebro...

¿Y...?
Ha llegado la hora de reconocer lo que no podemos explicar.

Un ejercicio muy sano.
El único posible ante el gran problema: ¿cómo esa masa de carne que es nuestro cerebro se convierte en pensamiento?...

¿Y no tenemos alguna teoría?
Ni siquiera hipótesis.

¿Ninguna, aunque sea peregrina?
Ninguna seria. En cambio, si usted me preguntara: ¿hay vida en otros planetas? Podría aventurar hipótesis: que los marcianos son verdes o amarillos... Pero sobre cómo lo objetivo se convierte en subjetivo, ni eso.

Conclusión...
Pues que ante el enigma del cerebro y la subjetividad somos como un mico que tratara de resolver ecuaciones.

Hay monos muy listos.
Pero ninguno sabe resolver una raíz cuadrada, y ¿sabe por qué?

¿...?
Porque no le hace falta para adaptarse a su medio. ¿Un mono es inteligente?

¿...?
¿Inteligente para qué? Lo es para vivir en la selva, pero no para las ecuaciones. Al hombre le pasa igual: no necesita entender el cambio de la materia al pensamiento para adaptarse al medio y, por eso, no hemos evolucionado hasta comprenderlo.

¿Y no lo comprenderemos nunca?
Sólo si lo necesitáramos para adaptarnos. Porque eso es nuestro cerebro: un eficiente órgano de adaptación al medio. Si nuestro medio no estuviera en perpetuo cambio, no tendríamos cerebro: bastaría un mero sistema automático de respuestas inconscientes.

Vivir es un problema sólo si lo piensas.
La teoría de la evolución ilumina toda la neurociencia y explica los porqués, pero no es tan buena para revelar los cómos.

Y de paso se lleva a Dios por delante.
Deploro la arrogancia de los científicos que ridiculizan la fe ajena sin ofrecer al creyente otra alternativa para esa parte de su vida. Si Dios existe para tantos es porque les ayuda a adaptarse a una existencia dura.

Dios es una emoción muy útil.
Y las emociones son como atajos en la cadena de razonamiento. Usted apenas ve las rayas de un tigre y ya está corriendo sin haber llegado a razonar “rayas, luego tigre, luego peligro, luego corro...”. Así salvamos la vida.

O nos pegamos un susto tonto.
Las emociones forman parte de la respuesta cerebral a los desafíos del medio. El secreto del equilibro no es reprimirlas, sino aprender a gestionarlas utilizando la razón.

Por ejemplo.
Ser un celoso es evitable; sentir celos, no.

Es más fácil decirlo que conseguirlo.
Si comprendemos la utilidad de nuestras emociones y su sentido bioevolutivo profundo, nos será más fácil controlarlas.

¿Por qué sentimos celos?
Quizá para evitar invertir recursos en la cría de un descendiente que no lleve nuestros propios genes. Los celos de las señoras, en cambio, intentan evitar que el macho los invierta en otras hembras y sus progenies.

Palabra de Darwin.
Podríamos describir así con facilidad la utilidad evolutiva de cada una de nuestras emociones: amor, odio, envidia, miedo, admiración, y las conductas que procuran: fidelidad, obediencia, temor...

¿No existe ninguna emoción inútil?
La emoción misma suele ser útil, pero existen reacciones inútiles y nocivas a esas emociones. El arsenal bioquímico que las emociones desencadenan en nuestro cuerpo sirve a nuestra adaptación, pero sólo si aprendemos a modularlo. Las emociones útiles en las cavernas debemos aprender a canalizarlas en una cena de gala.

¿Todos sentimos igual?
No, nacemos con reactividad emocional diferente y aprendemos o no a controlar y expresar nuestras respuestas emocionales.

Inteligencia emocional, supongo
Y el desajuste emocional acaba siendo una falta de adaptación al medio.

¿Cómo?
Cuando usted ambiciona más de lo que puede conseguir, genera estrés. Por eso, el secreto de la tranquilidad es ser consciente de tus límites y aprender a modular en consonancia tus emociones.

No enamorarse de Scarlett Johansson.
Enamorarse, ¿por qué no? Eso es perfectamente posible, otra cosa es pretenderla. Si es demasiado ambicioso o soberbio o las dos cosas, sus emociones le empujarán más allá de lo que puede ofrecerle la realidad.

¿Eso es estrés?
Y el origen de todas las frustraciones.

¿Estas ratas suyas le enseñan cosas?
Cada día. Somos pioneros en estimulación eléctrica intracraneal. Mediante pequeñas descargas eléctricas mejoramos su capacidad de aprendizaje y memoria.

¿Cómo?
Según sus reacciones, las clasificamos en mejores y peores para aprender. Con el estímulo adecuado las ratas menos hábiles o incluso las más viejas y enfermas... ¡hasta llegan a superar a las más jóvenes y capaces! Demostramos así que la estimulación puede vencer a la vejez y la enfermedad.

¿Nos sirve a los humanos?
Estos resultados servirán para fundar experimentos similares hasta lograr aplicar estímulos farmacológicos a la memoria y aprendizaje en personas.

Saber los límites
Hace frío y huele a formol. La mano del doctor Morgado sostiene ante mis ojos una inquietante masa gris. Es un cerebro humano donado a la ciencia: ¿¿Cómo ¿se pregunta hamletiano Morgado¿ este mero trozo de carne puede convertirse en pensamiento?¿. Y resuena en la cámara su respuesta sabia e inesperada: ¿Llevo toda una vida dedicado a responder esta pregunta y no es que no tenga respuesta... Es que no tengo ni una hipótesis¿. Después ¿más sabio aún¿ concluye que el secreto del bienestar es conocer y aceptar tus límites, aunque aspires con realismo a superarlos: ¿Y me temo que, por ahora, la neurociencia tampoco ha logrado curar ninguna de las grandes enfermedades mentales?.

...........
Si estan aprendido el funcionamiento del cerebro, me refiero al funcionamiento en red...con todas las implicaciones en las herramientas informáticas actuales. Un mundo apasionante si consideramos que la misma inteligencia artificial creada por los humanos puede ser precisamente quien nos de varias claves sobre el funcionamiento del cerebro....apasionante verdad ?