Estudio publico en medRxiv (preprint) por investigadores del Instituto Nacional de Investigación
Médica francés (INSERM), pone de relieve la importancia de la respuesta
celular frente a la que confieren los anticuerpos.
¿Porque en una misma familia se contagian unos si y otros no?
Abstract.
Background. In the background of the current COVID-19 pandemic,
serological tests are being used to assess past infection and immunity against
SARS-CoV-2. This knowledge is paramount to determine the transmission dynamics of
SARS-CoV-2 through the post pandemic period. Several individuals belonging to households with an
index COVID-19 patient, reported symptoms of COVID-19 but discrepant serology
results.
Methods.
Here we investigated the humoral and cellular immune responses against
SARS-CoV-2 in seven families, including
nine index patients and eight contacts, who had evidence of serological discordances within the households. Ten
unexposed healthy donors were enrolled as controls.
Results.
All index patients recovered from a mild COVID-19.
They all developed anti-SARS-CoV-2 antibodies and a significant T cell response
detectable up to 69 days after symptom onset. Six of the eight contacts reported COVID-19 symptoms
within 1 to 7 days after the index patients but all were SARS-CoV-2 seronegative. Six out of eight
contacts developed a SARS-CoV-2-specific T cell response against structural and/or accessory proteins
that lasts up to 80 days post symptom onset suggesting a past SARS-CoV-2 infection.
Conclusion.
Exposure to SARS-CoV-2 can induce virus-specific T
cell responses without seroconversion. T cell responses may be more
sensitive indicators of SARS-Co-V-2 exposure than antibodies. Our results indicate that
epidemiological data relying only on the detection of SARS-CoV- 2 antibodies
may lead to a substantial underestimation of prior exposure to the virus.
Resumen. Antecedentes. En los antecedentes de la actual pandemia de COVID-19, se están utilizando pruebas serológicas para evaluar la infección y la inmunidad pasadas contra el SARS-CoV-2. Este conocimiento es fundamental para determinar la dinámica de transmisión del SARS-CoV-2 durante el período posterior a la pandemia. Varias personas pertenecientes a hogares con un paciente con índice de COVID-19, informaron de síntomas de COVID-19 pero resultados serológicos discrepantes.
Métodos.
Aquí investigamos las respuestas inmunes humorales y celulares contra el SARS-CoV-2 en siete familias, incluyendo nueve pacientes índice y ocho contactos, que tenían evidencia de discordancias serológicas dentro de los hogares. Diez donantes sanos no expuestos fueron inscritos como controles.
Resultados. Todos los pacientes índice se recuperaron de un COVID-19 leve. Todos desarrollaron anticuerpos anti-SARS-CoV-2 y una respuesta significativa de células T detectable hasta 69 días después del inicio de los síntomas. Seis de los ocho contactos reportaron síntomas de COVID-19 entre 1 y 7 días después de los pacientes índice, pero todos fueron SARS-CoV-2 seronegativos. Seis de los ocho contactos desarrollaron una respuesta de células T específicas del SARS-CoV-2 contra las proteínas estructurales y/o accesorias que dura hasta 80 días después de la aparición de los síntomas, lo que sugiere una infección pasada de SARS-CoV-2.
Conclusión. La exposición al SARS-CoV-2 puede inducir respuestas de células T específicas del virus sin seroconversión. Las respuestas de las células T pueden ser indicadores más sensibles de la exposición al SARS-Co-V-2 que los anticuerpos. Nuestros resultados indican que los datos epidemiológicos que dependen sólo de la detección de anticuerpos del SARS-CoV- 2 pueden llevar a una subestimación sustancial de la exposición previa al virus.
Covid-19: ¿Por qué muchas parejas no se contagian?
¿Tu
test de anticuerpos es positivo, pero tu pareja, que vivió contigo la
enfermedad ha dado negativo? Estas son las posibles causas de esa
disparidad
n test de anticuerpos
acaba de confirmar las sospechas que José tenía desde finales de marzo.
Aquella tos, la fiebre y los dolores musculares que le tumbaron durante
días en la cama eran culpa de la Covid-19. Era "el bicho" quien le
obligó a pedir la baja y quien le dejó "fuera de combate" una buena
temporada. Ahora, un diagnóstico ha resuelto, por fin, la duda que este
madrileño de 40 años ha arrastrado durante meses, aunque también ha planteado otras incógnitas: ¿Por qué su mujer, Patricia, que le cuidó durante los días de convalecencia, ha dado negativo en la prueba? ¿No se contagió?
Muchas
parejas se hacen las mismas preguntas estos días, después de someterse a
test serológicos con resultados dispares. Sin embargo, los expertos aún no tienen una respuesta clara que darles. Hay muchas explicaciones posibles para esta discrepancia y con el SARS-CoV-2 las certezas todavía hoy son escasas.
En
primer lugar, es posible que algunas de estas parejas efectivamente
hayan evitado el contagio, explica Alfredo Corell, portavoz de la Sociedad Española de Inmunología
(SEI). Sobre todo en aquellos casos en los que se hayan respetado las
recomendaciones de aislamiento -como el uso individual de habitación y
baño- es perfectamente factible que la transmisión se haya bloqueado, añade el inmunólogo.
No
obstante, en otras ocasiones, también es posible que el negativo en el
test de anticuerpos sea sólo "una apariencia de no contagio", una
especie de verdad a medias que no muestra una imagen completa de lo
sucedido. "Porque no tener anticuerpos no significa no haber pasado la enfermedad", sostiene Corell.
Hace
unas semanas, los resultados de la última oleada del estudio de
seroprevalencia de Covid-19 que ha realizado el Instituto de Salud
Carlos III mostraba, entre otras conclusiones, que en un porcentaje
significativo de afectados, los anticuerpos desaparecen transcurrido un tiempo tras la infección. En concreto, la investigación puso de manifiesto que un 14% de españoles que en la primera fase del estudio sí habían dado positivo
en anticuerpos IgG -los que tienen memoria para el futuro- obtuvieron,
en cambio, un resultado negativo apenas unas semanas después. Según el
estudio, que apunta a una posible falta de sensibilidad de los test, la pérdida de anticuerpos fue más frecuente entre las personas que no habían sufrido síntomas de la enfermedad.
Unos
días antes de que decretaran el estado de alarma, Gonzalo comenzó a
sentirse mal y tuvo un poco de fiebre. El malestar, muy leve, apenas
duró un par de días, así que dio por hecho que se trataba de un simple
resfriado y continuó con su vida normal. Sólo cuando, 10 días después de
los primeros síntomas, se quedó repentinamente sin el sentido del
olfato pensó en que podía haber sido coronavirus. Había vivido todo el
proceso junto a su novia y supuso que los dos se habrían infectado. Pero
los test ELISA que ambos se hicieron casi tres meses después mostraron que el único positivo en IgG era él.
"Todavía
es mucho lo que desconocemos sobre la inmunología que deja el virus",
señala Ángel Asensio, jefe del servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), quien también apunta que, en su hospital, "hasta el 20% de los trabajadores que se han infectado y tenían confirmación por PCR no han mostrado luego serología positiva" sin que, de momento, se sepan las razones de esta discrepancia.
Desde
hace semanas, el inmunólogo e investigador del Centro Nacional de
Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) Miguel Ángel del Pozo apunta
otra posible explicación para muchos de estos casos que, a priori, no encajan con lo esperado. Según su hipótesis, otros mecanismos de defensa distintos a los anticuerpos -como la inmunidad innata y celular-
también pueden estar interviniendo en la lucha contra el SARS-CoV-2.
Sin embargo, los test que se usan habitualmente en la clínica no están
diseñados para detectar su acción, por lo que el efecto de estas milicias pasa desapercibido. "El sistema inmunitario es tremendamente complejo y los anticuerpos no son la única defensa que se despliega ante una amenaza", explica Del Pozo.
"La
inmunidad celular, mediada por los linfocitos T de memoria, también
confiere una gran protección", continúa el científico. Sin embargo, las
pruebas disponibles para el SARS-CoV-2 no miden la acción de estas
defensas, sino que principalmente analizan la presencia de dos tipos de
anticuerpos: las inmunoglobulinas IgM -que muestran si existe infección
activa- y los IgG -los anticuerpos que guardan memoria para futuras
infecciones-.
"Es posible que haya personas que, ante la
infección, no hayan necesitado producir anticuerpos o los hayan generado
en pequeña cantidad, porque sus defensas se han valido de las células
T", explica Del Pozo. Estos linfocitos, recuerda, también tienen
memoria, por lo que, al igual que los anticuerpos IgG, también podrían conferir protección frente al virus en el futuro. Pero, por dificultades técnicas en los análisis, su efecto está quedando en la sombra.
LUIS PAREJO
Dos estudios han apuntalado en los últimos días la hipótesis que plantea Del Pozo. El primero de ellos, un estudio en siete familias publicado como preprint
(y, por tanto, pendiente de revisión) en medRxiv por investigadores del
Instituto Nacional de Investigación Médica francés (INSERM), pone de
relieve la importancia de la respuesta celular frente a la que confieren
los anticuerpos. Tras analizar a nueve pacientes confirmados de
Covid-19 y ocho de sus contactos cercanos, que habían dado negativo en
los test de anticuerpos, los investigadores comprobaron que en seis de
estos familiares existía una clara activación de las células T frente al
SARS-CoV-2 que, además, seguía estando presente 80 días después del inicio de los síntomas.
Otro estudio reciente del Instituto Karolinska de Suecia
y publicado de forma preliminar en el repositorio de prepublicaciones
bioRxiv señala que el nuevo coronavirus es capaz de provocar una fuerte
respuesta de las células T de memoria. Es más, el trabajo también
sugiere que podría haber casi el doble de sujetos con inmunidad celular con respecto a los que presentan anticuerpos.
Ambos trabajos señalan, por tanto, que el análisis de los anticuerpos no permite obtener una fotografía muy precisa de la epidemia,
un punto con el que coinciden Corell y Del Pozo: "Es muy posible que el
porcentaje de personas que han estado en contacto con el virus sea
superior al que indican los estudios de seroprevalencia", subrayan.
Durante
la presentación de los resultados del estudio que ha llevado a cabo el
Instituto de Salud Carlos III de Madrid para conocer la huella del virus
en España -y que señala que el porcentaje de personas con anticuerpos
ronda el 5%-, la directora del Centro Nacional de Epidemiología, Marina
Pollán, reconoció que "la inmunidad celular también parece jugar un
papel importante en esta enfermedad" y subrayó que la seronegativización
detectada en el 14% de la muestra no implica por sí misma que esas
personas hayan perdido la inmunidad frente al coronavirus.
"No
pueden extraerse conclusiones sobre la inmunidad poblacional hasta que
se midan las otras respuestas del sistema inmune", señala Del Pozo. De
cualquier manera, prosigue el científico, seguimos sin conocer qué
porcentaje de la población ha superado la enfermedad o en qué medida
está protegida frente a futuras infecciones, por lo que "no se pueden relajar en ningún caso las medidas de prevención de contagios", como la distancia social, la higiene de manos o el uso habitual de mascarilla en las interacciones, remarca.
Todavía
no hay respuestas claras sobre por qué, en muchas familias, los test de
anticuerpos arrojan resultados tan contrapuestos. Pero, hasta que la
investigación avance, lo único que sí sabemos, recuerdan los expertos,
"es que debemos comportarnos como si ninguno de nosotros estuviera protegido".
Infectarse o exponerse a Covid confiere inmunidad aunque no se generen anticuerpos
n aspecto crucial en
el curso de esta pandemia es determinar si las personas asintomáticas o
con las formas más leves de Covid-19 desarrollan una inmunidad sólida y a
largo plazo contra el coronavirus o por el contrario pueden volver a
contagiarse. Un equipo multidisciplinar del Instituto Karolinska, de
Estocolmo, en Suecia, parece haber confirmado que el SARS-CoV-2 provoca respuestas robustas de células T de memoria
(o linfocitos T de memoria, que recuerdan el virus) similares a las
observadas en el contexto de las vacunas y de otros coronavirus como el
MERS y el SARS-1, lo que sugiere que la exposición o la infección pueden
prevenir episodios recurrentes incluso en individuos seronegativos (sin
anticuerpos).
Según adelantan en el repositorio de prepublicaciones biorXiv,
"utilizamos un enfoque sistemático para mapear las respuestas inmunes
celulares y humorales contra el SARS-CoV-2 en pacientes con Covid-19
moderada o grave, en personas en la fase de convalecencia después de
infección asintomática/leve o grave, en familiares expuestos e
individuos sanos que donaron sangre antes (2019) o durante la pandemia
(2020)".
Los individuos en la fase de convalecencia después de
Covid-19 asintomática/leve fueron rastreados después de regresar a
Suecia desde áreas endémicas (principalmente del norte de Italia). Estos
donantes exhibieron respuestas robustas de células T de memoria meses después de la infección, incluso en ausencia de anticuerpos
circulantes detectables específicos para SARS-CoV-2, lo que indica un
grado de inmunidad previamente no anticipado contra la Covid-19. En
concordancia con estos hallazgos, "ninguno de los individuos
convalecientes en este estudio, incluidos aquellos con enfermedad
asintomática/leve previa, ha experimentado episodios adicionales de
Covid-19".
Los investigadores del Karolinska encontraron que las
células T específicas de SARS-CoV-2 generaban respuestas anamnésicas
(respuesta inmune secundaria, es decir, cuando detecta por segunda vez
la presencia del antígeno) a antígenos afines en la fase de
convalecencia, caracterizadas por una extensa proliferación y
polifuncionalidad. Asimismo, detectaron respuestas similares de células T
de memoria dirigidas contra las proteínas internas (nucleocápside) y de
superficie (membrana y/o espícula) en algunos individuos sin
anticuerpos circulantes detectables específicos para SARS-CoV-2.
De hecho, casi el doble de familiares expuestos e individuos sanos que donaron sangre durante la pandemia generaron respuestas de células T de memoria frente a respuestas de anticuerpos,
"lo que implica que la seroprevalencia como indicador ha subestimado el
grado de inmunidad de la población contra el SARS-CoV-2". O dicho de
otra forma, que hasta ahora nos hemos fijado sobre todo en los
anticuerpos para suponer que alguien estaba inmunizado, pero puede estarlo aunque no tenga anticuerpos porque se crean otras respuestas (de linfocitos T).
Las
células T específicas de SARS-CoV-2 de fase aguda mostraron un fenotipo
citotóxico (mecanismo de ciertas células inmunitarias, como los
linfocitos, para destruir otras células infectadas) altamente activado
que se correlacionó con varios marcadores clínicos de la gravedad de la
enfermedad, mientras que las células T específicas de SARS-CoV-2 de fase
convaleciente fueron polifuncionales y mostraron asimismo fenotipo de
memoria.
Anticuerpos no detectables
Estudios
recientes ya habían comprobado que la infección por SARS-CoV-2 genera
una protección casi completa contra la reexposición en macacos rhesus,
pero a la vez había evidencia limitada de reinfección en humanos con
Covid-19, no se sabe si por análisis defectuosos, infección más
prolongada de lo normal o reaparición de virus latentes. La mayoría de
los estudios sobre la protección inmune contra el SARS-CoV-2 se han
centrado en la inducción de anticuerpos neutralizantes. Sin embargo, las respuestas de anticuerpos no son detectables en todos los pacientes, especialmente en aquellos con formas menos graves de Covid.
Otro
trabajo realizado para el SARS ((Síndrome Respiratorio Agudo Grave)
también había observado que las respuestas de las células B de memoria
tienden a ser de corta duración después de la infección. En cambio, las respuestas de las células T de memoria pueden persistir durante muchos años y, en ratones, proteger contra ese virus.
La
identificación previa de células T específicas de SARS-CoV-2 en humanos
no había aclarado en qué medida varias características de la respuesta
inmune de las células T se asocian con las respuestas de anticuerpos y
el curso clínico de Covid-19 agudo y convaleciente. Para abordar esta
incógnita, el equipo sueco caracterizó las células T CD4 + y CD8 +
específicas del SARS-CoV-2 en una cohorte de 203 personas de Suecia.
"Nuestros análisis preliminares mostraron que los números absolutos y
las frecuencias relativas de las células T CD4 + y CD8 + eran
fisiológicamente bajas en pacientes con Covid-19 moderada o grave.
Luego, utilizamos un panel de citometría de flujo de 31 parámetros para
evaluar el paisaje fenotípico de estas perturbaciones inmunes en
comparaciones directas con donantes de sangre sanos e individuos que se
habían recuperado de Covid-19 asintomático o leve".
O dicho de
otra forma, se estudió en 203 personas cómo las células T CD4 + (los
linfocitos que desencadenan respuestas inmunes coordinadas) y CD8 + (los
linfocitos citotóxicos que pueden destruir las células infectadas) eran bajas en pacientes con Covid moderada o grave
y mediante una tecnología se comparó con donantes de sangre sanos y
personas que habían pasado la Covid de forma leve o asintomática.
Hasta
ahora los test (serológicos) se han centrado en los anticuerpos IgG e
IgM, pero cada vez más estudios señalan que puede desarrollarse
inmunidad duradera mediante otros mecanismos.
En
particular, las células T CD4 + y T CD8 + de memoria de pacientes con
Covid-19 moderada o grave expresaron un grupo distinto de marcadores
asociados con la activación y el ciclo celular. Los análisis
correlativos demostraron además que el fenotipo activado/ciclado estaba
estrechamente asociado con varios parámetros clínicos, incluidos la
edad, la concentración de hemoglobina, el recuento de plaquetas y los
niveles plasmáticos de alanina aminotransferasa, albúmina, dímero D,
fibrinógeno y mioglobina, pero menos asociado con los niveles
plasmáticos de varios marcadores inflamatorios.
Sobre la base de
las observaciones que realizaron de las frecuencias expresadas en las
células, cuantificaron "las respuestas funcionales de células T de memoria específicas del SARS-CoV-2 en cinco cohortes distintas,
incluidas las personas sanas que donaron sangre antes o durante la
pandemia, los miembros de la familia que compartieron un hogar con
personas convalecientes y fueron expuestos en el momento de la
enfermedad sintomática, y los individuos en la fase de convalecencia
después de Covid-19 asintomática/leve o grave. Detectamos respuestas de
células T potencialmente reactivas cruzadas dirigidas contra la membrana
y las proteínas spike en individuos sanos que donaron sangre
antes de la pandemia, pero la reactividad de la nucleocápside fue
notablemente ausente en esta cohorte".
Las frecuencias de
respuesta más altas en las tres proteínas se observaron en individuos
convalecientes que experimentaron Covid-19 grave. Vieron además
frecuencias de respuesta progresivamente más bajas en individuos
convalecientes con antecedentes de Covid-19 asintomática/leve, en
miembros de la familia expuestos y en individuos sanos que donaron
sangre durante la pandemia.
Finalmente, compararon las respuestas
de anticuerpos específicos de SARS-CoV-2 y las células T en y entre los
diferentes grupos. Las respuestas de IgG anti-SARS-CoV-2 contra los
antígenos de nucleocápside y espícula (spike) estaban fuertemente
correlacionadas. Un análisis posterior reveló que las respuestas de
células T CD4 + y CD8 + específicas de SARS-CoV-2 estaban presentes en
individuos seronegativos, aunque en frecuencias más bajas en comparación
con los seropositivos. Sin embargo, estas respuestas discordantes eran
muy llamativas en algunos individuos convalecientes con antecedentes de
Covid-19 asintomático/leve, miembros de la familia expuestos e
individuos sanos que donaron sangre durante la pandemia. Por lo tanto, "se obtuvieron respuestas potentes de células T de memoria en ausencia o presencia de anticuerpos circulantes, lo que es coherente con un papel no redundante como determinantes clave de la protección inmune contra Covid-19".
Un
estudio del Instituto Karolinska (Suecia) parece confirmar que la
Covid-19 provoca respuestas robustas de linfocitos T de memoria
Estudio publico en medRxiv (preprint) por investigadores del Instituto Nacional de Investigación
Médica francés (INSERM), pone de relieve la importancia de la respuesta
celular frente a la que confieren los anticuerpos.
" Es
una cuestión genética de la respuesta inmune inmediata de los
linfocitos T. Hay que pensar que las parejas no tienen vinculación
genética entre ambos, por lo tanto la respuesta es distinta, otra cosa
son los hijos que depende de quién haya heredado las características"May A
El modelo más detallado, espectacular y preciso de una célula humana jamas realizado.
Esta
imagen se ha obtenido usando rayos x, resonancia magnética nuclear y
datos de microscopía crioelectrónica para realizar la representación del
mismo. En él, se pueden ver incluso las ATP-sintasas de las mitocondrias.
Fuente: @reddit , @dsgoodsel, @bitacorabeable
Fusión del virus SARS-CoV-2 (magenta) que produce la COVID-19 con una membrana endosomal (verde), liberando el ARN viral en el citoplasma celular (azul)) (bioemprender).
Aquí es donde comienza a ser traducido por los ribosomas celulares para crear poliproteínas virales y comenzar la infección del paciente.
-
Fuente: David S. Goodsell, RCSB Protein Data Bank; doi: 10.2210/rcsb_pdb/goodsell-gallery-026
A medida que el mundo se acerca al millón de muertes por COVID-19, debemos afrontar el hecho de que estamos adoptando un enfoque demasiado estrecho para gestionar este brote de un nuevo coronavirus. Hemos visto la causa de esta crisis como una enfermedad infecciosa. Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las líneas de transmisión viral, controlando así la propagación del patógeno. La "ciencia" que ha guiado a los gobiernos ha sido impulsada principalmente por los modeladores de epidemias y los especialistas en enfermedades infecciosas, que comprensiblemente enmarcan la actual emergencia sanitaria en términos de plaga centenaria. Pero lo que hemos aprendido hasta ahora nos dice que la historia de COVID-19 no es tan simple. Dos categorías de enfermedades están interactuando dentro de poblaciones específicas: la infección por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) y una serie de enfermedades no transmisibles (NCD). Estas condiciones se están agrupando dentro de grupos sociales según patrones de desigualdad profundamente arraigados en nuestras sociedades. La agregación de estas enfermedades en un contexto de disparidad social y económica exacerba los efectos adversos de cada una de ellas. COVID-19 no es una pandemia. Es una sindemia. La naturaleza sindémica de la amenaza que enfrentamos significa que se necesita un enfoque más matizado si queremos proteger la salud de nuestras comunidades.
-
La noción de una sindicación fue concebida por primera vez por Merrill Singer, un antropólogo médico estadounidense, en el decenio de 1990. Escribiendo en The Lancet en 2017, junto con Emily Mendenhall y sus colegas, Singer argumentó que un enfoque sindémico revela interacciones biológicas y sociales que son importantes para el pronóstico, el tratamiento y la política de salud. Limitar el daño causado por el SARS-CoV-2 exigirá prestar mucha más atención a las enfermedades no transmisibles y a la desigualdad socioeconómica de la que se ha admitido hasta ahora. Una sindemia no es simplemente una comorbilidad.
Los síndemias se caracterizan por las interacciones biológicas y sociales entre las afecciones y los estados, interacciones que aumentan la susceptibilidad de una persona a sufrir daños o empeoran sus resultados en materia de salud.
En el caso de COVID-19, atacar las ENT será un requisito previo para una contención exitosa.
Como mostró nuestra recientemente publicada Cuenta atrás de las ENT 2030, aunque la mortalidad prematura por ENT está disminuyendo, el ritmo de cambio es demasiado lento. El número total de personas que viven con enfermedades crónicas está creciendo. Abordar COVID-19 significa abordar la hipertensión, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas, y el cáncer. Prestar mayor atención a las enfermedades no transmisibles no es una agenda sólo para las naciones más ricas. Las enfermedades no transmisibles son también una causa descuidada de mala salud en los países más pobres. En su Comisión Lancet, publicada la semana pasada, Gene Bukhman y Ana Mocumbi describieron una entidad a la que llamaron Pobreza NCDI, agregando lesiones a una gama de NCDs-condiciones como mordeduras de serpientes, epilepsia, enfermedad renal y anemia drepanocítica. Para los mil millones de personas más pobres del mundo de hoy, las enfermedades no transmisibles constituyen más de un tercio de su carga de morbilidad. La Comisión describió cómo la disponibilidad de intervenciones asequibles y eficaces en función de los costos durante el próximo decenio podría evitar casi 5 millones de muertes entre las personas más pobres del mundo. Y eso sin considerar la reducción de los riesgos de morir por COVID-19.
As
the world approaches 1 million deaths from COVID-19, we must confront
the fact that we are taking a far too narrow approach to managing this
outbreak of a new coronavirus. We have viewed the cause of this crisis
as an infectious disease. All of our interventions have focused on
cutting lines of viral transmission, thereby controlling the spread of
the pathogen. The “science” that has guided governments has been driven
mostly by epidemic modellers and infectious disease specialists, who
understandably frame the present health emergency in centuries-old terms
of plague. But what we have learned so far tells us that the story of
COVID-19 is not so simple. Two categories of disease are interacting
within specific populations—infection with severe acute respiratory
syndrome coronavirus 2 (SARS-CoV-2) and an array of non-communicable
diseases (NCDs). These conditions are clustering within social groups
according to patterns of inequality deeply embedded in our societies.
The aggregation of these diseases on a background of social and economic
disparity exacerbates the adverse effects of each separate disease.
COVID-19 is not a pandemic. It is a syndemic. The syndemic nature of the
threat we face means that a more nuanced approach is needed if we are
to protect the health of our communities.
The notion of a syndemic was first conceived by Merrill Singer, an American medical anthropologist, in the 1990s. Writing in The Lancet
in 2017, together with Emily Mendenhall and colleagues, Singer argued
that a syndemic approach reveals biological and social interactions that
are important for prognosis, treatment, and health policy. Limiting the
harm caused by SARS-CoV-2 will demand far greater attention to NCDs and
socioeconomic inequality than has hitherto been admitted. A syndemic is
not merely a comorbidity. Syndemics are characterised by biological and
social interactions between conditions and states, interactions that
increase a person's susceptibility to harm or worsen their health
outcomes. In the case of COVID-19, attacking NCDs will be a prerequisite
for successful containment. As our recently published NCD Countdown
2030 showed, although premature mortality from NCDs is falling, the pace
of change is too slow. The total number of people living with chronic
diseases is growing. Addressing COVID-19 means addressing hypertension,
obesity, diabetes, cardiovascular and chronic respiratory diseases, and
cancer. Paying greater attention to NCDs is not an agenda only for
richer nations. NCDs are a neglected cause of ill-health in poorer
countries too. In their Lancet Commission, published last week,
Gene Bukhman and Ana Mocumbi described an entity they called NCDI
Poverty, adding injuries to a range of NCDs—conditions such as snake
bites, epilepsy, renal disease, and sickle cell disease. For the poorest
billion people in the world today, NCDIs make up over a third of their
burden of disease. The Commission described how the availability of
affordable, cost-effective interventions over the next decade could
avert almost 5 million deaths among the world's poorest people. And that
is without considering the reduced risks of dying from COVID-19.
The
most important consequence of seeing COVID-19 as a syndemic is to
underline its social origins. The vulnerability of older citizens;
Black, Asian, and minority ethnic communities; and key workers who are
commonly poorly paid with fewer welfare protections points to a truth so
far barely acknowledged—namely, that no matter how effective a
treatment or protective a vaccine, the pursuit of a purely biomedical
solution to COVID-19 will fail. Unless governments devise policies and
programmes to reverse profound disparities, our societies will never be
truly COVID-19 secure. As Singer and colleagues wrote in 2017, “A
syndemic approach provides a very different orientation to clinical
medicine and public health by showing how an integrated approach to
understanding and treating diseases can be far more successful than
simply controlling epidemic disease or treating individual patients.” I
would add one further advantage. Our societies need hope. The economic
crisis that is advancing towards us will not be solved by a drug or a
vaccine. Nothing less than national revival is needed. Approaching
COVID-19 as a syndemic will invite a larger vision, one encompassing
education, employment, housing, food, and environment. Viewing COVID-19
only as a pandemic excludes such a broader but necessary prospectus.
En
la expansión de la covid-19 no solo intervienen elementos biológicos,
sino también factores sociales y uno de ellos es la desigualdad
arraigada en nuestra sociedad. Revertir la disparidad es urgente
En un reciente artículo, Richard Horton, director de la revista médica The Lancet,
avanza la idea de que, más que ante una pandemia, estamos ante una
sindemia. El término lo acuñó el antropólogo médico Merrill Singer en
los años noventa para describir la interacción entre elementos
biológicos y sociales en la expansión de determinadas enfermedades. En
su estudio de la transmisión del sida, Merrill observó “un conjunto de
condiciones endémicas y epidémicas estrechamente interrelacionadas
(tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, hepatitis, cirrosis,
mortalidad infantil, abuso de drogas, suicidio, homicidio, etcétera),
todas ellas fuertemente influidas y sostenidas por un conjunto más
amplio de factores políticos, económicos y sociales”, como la falta de
vivienda, la pobreza, el estigma y la ausencia de sistemas de apoyo. En
la actualidad, explica Horton, “hay dos categorías de enfermedades que
interactúan en el seno de poblaciones específicas: la infección por el
SARS-CoV-2 y una variedad de enfermedades no transmisibles (ENT). Estas
dos condiciones médicas se concentran en determinados grupos sociales de
acuerdo con unos patrones de desigualdad profundamente arraigados en
nuestras sociedades. La agregación de estas enfermedades en un contexto
de disparidad social y económica exacerba los efectos adversos de cada
enfermedad por separado”. Y, añade, “abordar la covid-19 significa
abordar la hipertensión, la obesidad, la diabetes, las enfermedades
cardiovasculares y respiratorias crónicas y el cáncer”, enfermedades que
afectan de manera desproporcionada a grupos socialmente vulnerables.
Horton concluye, “no importa cuán efectivo sea un tratamiento o una
vacuna, la búsqueda de una solución puramente biomédica para la covid-19
fracasará”. Por el contrario, mantiene, tratar la covid-19 como una
sindemia “invita una visión más amplia, que abarque la educación, el
empleo, la vivienda, la alimentación y el medio ambiente”. El objetivo
es revertir las profundas disparidades que atraviesan a nuestras
sociedades y amplían los efectos de la covid.
El artículo
de Horton no emerge del vacío. Desde que la OMS declaró el SARS-Cov-2
como pandemia a inicios de marzo pasado, un número creciente de
investigadores ha desarrollado trabajos en los que demuestran, no sólo
la correlación entre factores biológicos y sociales en los casos graves
de covid, sino su sinergia. Tal y como explica el antropólogo médico
Clarence C. Gravlee, “a principios de abril, comenzó a surgir evidencia
en Estados Unidos de que, una vez desglosados los datos por grupo
racial, la mortalidad por la covid-19 estaba afectando de manera
desproporcionada a las personas y comunidades afroamericanas”. Ya antes
de la covid, esta población tenía más probabilidades de fallecer de
alguna enfermedad crónica, explica el profesor Joshua Freeman. Por si
hubiera dudas, añade, “no es que los afroamericanos sean más vulnerables
por una cuestión genética o biológica; la razón son los determinantes
sociales de salud (DDS): factores como una vivienda, una alimentación y
una educación adecuados que son los que proporcionan la base de una vida
razonablemente saludable”. La misma observación —la sinergia entre
pertenencia a comunidades socialmente vulnerables, enfermedades crónicas
y covid— es posible en el contexto europeo, donde los barrios más
densamente poblados, de menores ingresos y mayor presencia de
inmigrantes acusan más contagios, casos graves y muertes por covid. Si
la mayor parte de modelos de salud pública enmarcan la concurrencia de
epidemias en términos de comorbilidad, “lo que aporta el marco sindémico
es la predicción de que varias epidemias superpuestas son más que la
suma de ellas; su sinergia convierte a cada una de ellas en más
peligrosa”, incide Gravlee. En otras palabras, si la diabetes interactúa
negativamente con la covid empeorando el pronóstico del paciente, la
covid también puede desatar o exacerbar la diabetes en este.
Abordar
la covid desde una perspectiva sindémica implica reconsiderar el tipo
de políticas públicas que diseñan las Administraciones para controlar la
expansión y el tratamiento de la enfermedad a la par que mitigar el
impacto de futuras pandemias similares. Aspectos que pueden parecer
secundarios, como la ampliación y la mejora de la calidad del parque de
vivienda en los barrios más densamente poblados y de menores ingresos,
devienen una prioridad sanitaria. Lo mismo una regulación más decisiva
de los alimentos procesados, ricos en grasas saturadas, azúcares y
aditivos; y el impulso de una alimentación saludable y de la actividad
física en estos barrios a través, por ejemplo, de campañas en los
colegios, como ya se está haciendo en algunos lugares. Para hacer los
alimentos frescos accesibles y atractivos a las familias más
desfavorecidas puede ser necesario subvencionarlos o, mejor aún, existe
la posibilidad de crear huertos colectivos donde cultivar frutas y
verduras; una actividad cuyos beneficios, en función de vínculo social y
comunitario, trascienden el mero acceso a alimentos frescos. La
necesidad de reforzar rápidamente la atención primaria en los barrios
más frágiles socialmente es un aspecto quizá más identificado por los
expertos y, desde una perspectiva sindémica, conlleva también estrechar
la colaboración entre médicos y trabajadores sociales, los cuales, en
principio, tienen una relación más cercana y un mejor conocimiento de la
situación personal y familiar de los residentes más vulnerables.
Resulta, asimismo, indispensable implementar una protección económica
eficaz y duradera para todos aquellos trabajadores precarios o
pertenecientes a la economía informal que, como se ha puesto de
manifiesto en esta crisis, no se pueden permitir cuarentenas o bajas
médicas, aunque estén contagiados; y que, frecuentemente, además,
desarrollan actividades que implican un contacto continuo con otras
personas.
Es importante resaltar que no estamos hablando
de políticas sociales deseables a futuro, sino de políticas sanitarias
de implementación urgente. Esto, si el objetivo de las Administraciones
es controlar la epidemia del coronavirus y salir del círculo vicioso de
sucesivas restricciones sanitarias, cuyas consecuencias económicas y
sociales no hacen sino agravar la salud de los ciudadanos más
vulnerables y colocar en situación de vulnerabilidad a ciudadanos que no
lo estaban, incrementando su riesgo de enfermar y seguir transmitiendo
la covid. En las circunstancias actuales, organizaciones humanitarias
como Oxfam pronostican que habrá hasta un millón de personas más en
situación de pobreza en España; las cuales podrían ser todavía más si
las restricciones sanitarias se prolongan en el tiempo o regresan,
intermitentemente, por años. En Francia y Reino Unido se manejan
pronósticos similares.
Desafortunadamente, el propio
Singer no es optimista respecto de un cambio en la gestión de la crisis
del coronavirus, tal y como recoge Anjana Ahuja en una entrevista con el
antropólogo en Financial Times. En ella, Singer alerta sobre “los
beneficios que conlleva el statu quo para una minoría adinerada”. Ojalá
se equivoque y, en palabras de Horton, entendamos todos que “a menos que
los Gobiernos diseñen políticas y programas para revertir las profundas
disparidades existentes, nuestras sociedades nunca estarán
verdaderamente seguras contra la covid-19”.
Olivia Muñoz-Rojas es doctora en Sociología por la London School of Economics e investigadora independiente. oliviamunozrojasblog.com
No
sirve de nada, hacer otro confinamiento total para rebajar la curva de
contagios, si después no se actúa con eficiencia en el rastreo, en la localización y
en el aislamiento de los casos positivos.
El
debate actual, es si cada comunidad debe decidir el grado de
confinamiento según los casos territoriales, o si debe decidirlo el
estado, o incluso si debe decidirlo un conjunto de países europeos (1)
Para quien no desee leer en su totalidad estas son las claves:
"La
manera de salir de esto minimizando muertes y pérdidas económicas ya la
sabemos: es el confinamiento domiciliario temporal, además de invertir en test,
rastreo y educación", afirma Elvis García.
"Desgraciadamente, seguimos sin hacer nada de esto como deberíamos",
añade. El problema es que si los gobiernos impusieran otro confinamiento domiciliario, "que
posiblemente es lo que habría que hacer a estas alturas, cuando ya se nos ha
ido de las manos", supondría "admitir que no han sabido gestionarlo".
Eso sí, "cada día que perdemos en tomar decisiones supone miles de casos
más".
Si todo el mundo tuviera la aplicación y respetara
las cuarentenas, estaríamos como muchos países de Asia, una buena economía y
una buena salud.
Lancet indica:
– Hemos fallado a la hora de
tener un conocimiento preciso del estado de la infección.
– Hemos
fallado por no tener una capacidad de salud pública adecuada.
– Hemos
fallado por no hacer test suficientes.
– Hemos
fallado por no establecer controles fronterizos eficaces.
– Hemos
fallado por no montar un sistema de rastreo funcional.
– Hemos
fallado por no organizar un control sobre los aislamientos y cuarentenas.
Tercera ola
Seguramente si no actuamos con rastreadores, con aplicaciones de moviles para que los positivos permanezcan en casa, sufriremos otra tercera ola del 15 de enero al 15 de febrero
En una expansión del viru al ser exponencial,
cuando se empieza a actuar ya suele ser demasiado tarde.
Segunda ola
Esta segunda ola era previsible desde finales de julio: En esta segunda ola no se han tenido en
cuenta las estadísticas de julio, por segunda vez se esta actuando tarde,
por segunda vez se debate si es mejor un confinamiento total de 15 días, un
confinamiento de solo las personas que han pasado por un test y no pueden ir a
trabajar o un confinamiento total con las repercusiones económicas que tiene.
Despues acentuada por la obertura de colegios y movimiento de universarios, constatado por las bajas de maestros y cierres de grupos en las escuelas, nos llevara a un nuevo confinamiento, que podría ser ser menos traumatico si se hubiese actuado como los piases asiaticos que estan evitando una segunda ola.
Mientras en España no se utiliza
el Radar Covid, en China la aplicación es necesaria su uso obligatiora, al estar activa, en caso
contrario no hay activación para los pagos
En
los países como Corea del S, Nueva Zelanda, Japón, Singapur, Vietnam Hong kong,
han sabido actuar para evitar una segunda ola, aprendieron la lección de la
primera-
La
UE ahora lanza una estrategia de test rápidos para afrontar la Covid-19 -Merkel reconoce que todos han tardado en actuar y pide
más rapidez en el futuro-
En España se actuó tarde, no
se hicieron casos de los avisos de los expertos, ni se hizo caso de las
acciones que realizaban en otros países. Las gráficas exponenciales de mediados
de febrero ya indicaban que se debían de tomar acciones, primero acciones
de restricción y si la evolución empeoraba acciones mas contundentes, se
actuó tarde y provoco todas las consecuencias que a día de hoy aún
estamos sufriendo. las evidencias demostradas, es que solo que se
hubiese realizado una semana el confinamiento se hubiese evitado el 50 %
de los casos evitando la mayoría de colapsos sanitarios. (tema tratado en apartado primer ola) Repetimos ahora el mismo caso? se repetira por tercera vez?
Situación en Europa VS Asia
Testimonio de como China está controlando la pandemia
del covid-19.
En resumen un confinamiento --no sirve de nada
---si no evita el siguiente confinamiento y la única forma es con un
control férreo de los positivos y de los posibles positivos, con los
test, los rastreadores y el aislamiento caso por caso . En España no se
esta aceptando la útilización del radar , solo un 1 % , en China un 99 % de las
población, en China va de
serie en la aplicación de pago integrada en los móviles. Si quieres comprar no
te queda otra que usarla...
Esto es lo que escribió la
Fundación Bruno Kessler en el informe elaborado para el Instituto Superior de
Salud el 28 de abril de 2020:
′′ Los resultados muestran que
reabrir las escuelas provocaría un nuevo y rápido crecimiento de epidemia de
Covid-19. En particular, la única reapertura de las escuelas podría llevar al
esfuerzo del número de camas en cuidados intensivos actualmente disponibles a
nivel nacional ′′
No fue impredecible. Se había
previsto. Y fue previsto por los asesores del ministerio. El gráfico del
informe pone de relieve que el efecto de la reapertura de las escuelas, con
todo lo demás cerrado como durante el lockdown, tiene la capacidad de llevar RT
significativamente por encima de 1.
Hemos fingido que nada y el
resultado es que con estos ritmos de crecimiento del estrés en los hospitales
nos veremos obligados a un lockdown general. Cerraremos no solo las escuelas,
sino todo lo demás. Vamos a quemar cientos de billones de PBI. Comprometeremos
el futuro de esos chicos a los que no quisimos ofrecer la DAD porque ′′ hay que
reabrir las escuelas a toda costa ". Aquí está el costo.
El experto ha lamentado que la situación en España
“se nos ha ido de las manos”, y ha apuntado que la única solución es ya un
confinamiento total que lleve aparejado un paquete de medidas que asegure que
el virus no se descontrola de nuevo.
En
una entrevista en la Cadena Ser, García ha recordado que ahora mismo muere mucha más gente que cuando se
estableció el primer confinamiento. “Yo soy de la opinión de hacer un confinamiento
total hasta que bajemos otra vez, mantengamos otra vez el control, pero a la
vez comenzar a establecer estrategias de verdad, que son test, rastreos y
educar a la población”, ha explicado.
El experto ha advertido que, sin eso, España no va a salir adelante porque va a
vivir una sucesión de picos y bajadas y va a alargar esta situación hasta que
llegue una vacuna. “Y yo creo que, en el fondo, es lo que los Gobiernos hacen.
Patada y a seguir hasta que llega el próximo pico, encerramos a la gente... Esto
no es una estrategia”, ha criticado.
En este sentido, ha explicado que los países
asiáticos nos han demostrado que hacer test les permite llevar una vida
económica “medianamente normal”. “España pierde mensualmente miles de millones
de euros por las limitaciones. Sin ser economista te digo que no necesitamos
miles de millones de euros mensuales para hacer rastreos o una aplicación de
móvil”, ha apuntado.
″¿Por qué no lo hacemos? Porque el Gobierno no
sabe cómo hacerlo. Es algo muy nuevo y, sobre todo, están las competencias
regionales. Es una pesadilla para el Gobierno y como no saben cómo hacerlo pues
no lo hacen”, ha zanjado.
García ha asegurado, además, que el toque de queda
es eficaz, “pero es relativo que sea suficiente”. “No es suficiente para controlar
toda la pandemia. Categóricamente no. Estas medidas no son suficientes y menos
con el despiporre que tiene cada comunidad autónoma”, ha avisado.
¿Tener que vivir con el virus? China, Vietnam y Nueva Zelanda han decidido no hacerlo.
“A principios de julio, 239 científicos firmaron una
carta enviada a la Organización Mundial de la Salud, instando a subestimar la
posibilidad de contagio por partículas más pequeñas que las gotas,
aerosolizadas, en interiores,hacinadas y con ventilación inadecuada. Las
sospechas surgidas de algunos brotes que sólo pueden explicarse por la
hipótesis de una fluctuación de microgoccioínas a varios metros de distancia.
Este es el caso de un almuerzo en un restaurante de Guangzhou, el 24 de enero,
cuando un sujeto positivo infectó a los clientes sentados incluso en mesas
distantes, debido al sistema de ventilación inadecuado de la habitación, o el
grupo que explotó en febrero durante una clase de zumba en Corea del Sur, o más
recientemente los 69 casos de Covid-19 conectados a un curso de spinning en un
centro físico canadiense, a pesar de la capacidad limitada del 50% y el
cumplimiento de las reglas de distancimiento. Ilan Schwartz, un científico de
enfermedades infecciosas de la Universidad de Alberta, no ha descartado que las
gotas emitidas durante el intenso esfuerzo físico hayan sido aerosolizadas y
esparcidas por la sala por el movimiento de las ruedas de bicicleta. Según los
autores de un estudio publicado en Science,la evidencia de una transmisión
aérea del virus es ahora abrumadora, tanto que el 5 de octubre, los CDC
estadounidenses se desequilibraron en favor de esta teoría, superando a la
propia OMS. En ausencia de ventilación externa, como una ventana abierta, ni el
distanciamiento ni las máscaras quirúrgicas parecen refugiarse del contagio en
un lugar cerrado en caso de que la exposición fuera de alrededor de dos horas”
“….La estrategia de convivencia con el virus es una
derrota general del modelo occidental. China, Vietnam, Taiwán, Nueva Zelanda
inmediatamente se dieron cuenta de que no sería factible vivir con el virus. Se
han fijado un objetivo ambicioso de eliminarlo por completo. Y lo hicieron.
Nueva Zelanda entró en el encierro el 25 de marzo, acabando de cruzar el umbral
de 100 casos. Después de la cuarentena ya no reabrió las fronteras a los
turistas,a pesar de contribuir casi un 6% al PIB nacional. Además, aunque no
prohíbe las vacaciones y los viajes al extranjero, los ha desalentado y
desalentado fuertemente, obligando a los ciudadanos que regresan a dos semanas
de aislamiento en hoteles puestos a disposición del Estado. Las restricciones
hicieron posible declarar al país libre del virus el 8 de junio y desactivar
las infecciones de importación. Se argumentaría que es fácil controlar una
epidemia en una nación insular con una población de menos de cinco millones de
personas y una baja densidad de población. Pero subestimaríamos su
concentración urbana: el área metropolitana de Auckland sólo tiene alrededor de
1,7 millones de habitantes,lo que no lo hace más manejable que la mayoría de
las ciudades italianas. En agosto, ciento dos días después del último
contagio,la ciudad entró en un nuevo encierro de tres semanas, después de la
detección de cuatro nuevos casos dentro de una familia que nunca había salido
del país. Auckland sólo pudo reincorporarse al resto del país después de dos
meses de restricciones a los viajes entre regiones. El origen del brote, que se
ha extendido a 179 personas, nunca ha sido descubierto, pero la filosofía de
eliminar el virus ha pagado, con un deber de sólo veinticinco muertes de
Covid-19 desde el comienzo de la pandemia. La estrategia fue elogiada por la
revista lancet,que destacó su sistema de seguimiento eficaz, claridad
comunicativa con una cadena de mando reducida en huesos (sólo el Primer
Ministro Jacinda Arden y el director general de salud, Ashley Bloomfield,
pueden hablar con el público sobre el brote), un monitoreo cuidadoso y elástico,
y buenas prácticas antifalsificación (máscaras y distanciamiento). Los
neozelandeses obviamente apreciaron todo esto y el primer ministro laborista
ganó las elecciones del 17 de octubre, ganando más de la mitad de los escaños,
y, si así lo desea, puede gobernar sola, sin alianzas. Sí, porque la gente ha
vuelto a sus vidas todo el tiempo. El 13 de junio, al final del encierro, el
miedo al virus ya era un mal recuerdo y en el estadio Dunedin había casi veinte
mil aficionados configurados para asistir a un partido de rugby.----Otra
experiencia positiva proviene de Vietnam, un país no insular pero rico en
comercio con el epicentro de la pandemia, China. Añadió la técnica de prueba de
piscina a la estrategia de frontera cerrada de Nueva Zelanda, dolorosa para una
nación dedicada al turismo. A finales de julio-después de descubrir un brote en
Da Nang, población de 1,3 millones de habitantes-el gobierno declaró un
encierro de dos semanas en la ciudad, acompañándolo a las pruebas masivas de
población utilizando un método de muestreo ya utilizado en China. Con las
pruebas de agrupación,de hecho, se analizan los búferes en grupos, por ejemplo,
de cinco, para ahorrar en reactivos y acelerar los tiempos: si el grupo es
negativo se pasa al siguiente; si es positivo, los hisopos se analizan
individualmente. Un éxito estadístico. En Vietnam, sólo treinta y cinco
personas de Covid-19 murieron”
“…Lo que hay que subrayar es que la estrategia
"humana y humanista" de eliminar el virus, adoptada en Nueva Zelanda
y Vietnam, no ha presentado una cuenta de resultados más alta de lo que es
evidente en Europa. Una fuente inesperada, el Financial Times,ha pensado en
romper el dogma del falso dilema entre la salud y la economía, demostrando cómo
los países que no han controlado la epidemia también han tenido un menor
desempeño económico. Una deducción banal pero revolucionaria, incluso firmada
por el Fondo Monetario Internacional, con una nota que ha puesto patas arriba
los clichés:"los bloqueos efectivos adoptados en las primeras etapas de
una epidemia pueden conducir a una recuperación económica más rápida", ya
que no sólo "contienen el virus sino que reducen el distancimiento social
voluntario", causado por la prudencia en la movilidad y el consumo.....”
“…Pensar en retrospectiva es fácil, pero no hay duda
de que, con un plan anti-extendido sobre el modelo neozelandés y vietnamita,
habríamos evitado los casos de importación en primer lugar, estimado
oficialmente en alrededor del 30% del total durante el verano, pero
probablemente subestimado según las evaluaciones del profesor Crisanti. Hay que
tener en cuenta que las transmisiones intrafamiliares, las más numerosas en las
estadísticas oficiales,son claramente el resultado de la introducción del virus
desde el exterior dentro del hogar. Los gobiernos europeos creían que tenían
que elegir entre la epidemia y la crisis económica: eligieron la primera y
también tendrán la segunda”
Margarita Val se suma al escepticismo sobre la
eficacia de los toques de queda
En plena
segunda ola, y ante la desesperación de la evolución epidemiológica, varias
comunidades autónomas han optado por incluir una nueva medida: el toque de queda.
Pero el problema reside en que no existe prueba alguna que
demuestre que esta restricción pueda ser efectiva para frenar
la pandemia de coronavirus.
A las dudas que han surgido en los últimos días en torno a esta propuesta hay
que sumar las de la viróloga del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), Margarita del Val.
“No hay evidencia científica de si los toques de queda
son efectivos”, ha asegurado la experta en una entrevista con La Razón. “Siempre que limites la movilidad de las personas
y la posibilidad de que entren en contacto con otras distintas se limitará la
probabilidad de contagios, pero no está garantizado y no se sabe qué eficaz
será”, ha añadido.
Margarita Val cree que las
aplicaciones son imprescindibles para hacer un buen trazado de contactos,
que pueda identificar a gente " a la que no conocemos, pero que han podido
viajar cono nosotros en el Metro" y que sin saberlo la hayamos podido
contagiar.(Mayo 2020)
Margarita del Val, viróloga e investigadora
inmunóloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO, centro del
CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), cree que en España lo correcto sería
hablar de una tercera ola. "La de verano es una y la de otoño es otra.
Cuando volvimos de vacaciones en septiembre, la gente volvió a la rutina, se lo
tomó con responsabilidad y empezó a bajar la ola, pero ahora ha vuelto a subir
con el frío y me temo que estamos en un momento penoso", asegura.
"Cuando ves que una curva desciende, la otra surge desde abajo, son dos
oleadas que se han mezclado", afirma.
"Los
virólogos estudian el comportamiento de los virus y aquí nadie les está
haciendo caso, ejemplo aerosoles, los supercontagiadores, los
asintomáticos, el factor k, no sólo la R. El virólogo puede prever como el caso de Margarita del Val en junio" May A.
Si analizas las
declaraciones de Margarita del Val en junio viendo cómo se estaba produciendo
la desescalada indicó que en primeros de julio como comienzo de la transmisión
comunitaria. Se han pedido, hasta en 4 ocasiones en The Lancet datos claros y
objetivos, es posible que no se estén analizando bien los datos y se hagan
proyecciones erróneas
The Lancet’ denuncia
The
Lancet’ denuncia
Por si esto fuera poco, tras analizar las políticas de
salud de diversos países, la revista científica The Lancet, probablemente la
publicación médica más prestigiosa y relevante junto con New England Journal of
Medicine, concluye que los españoles hemos gestionado muy mal la pandemia.
Considera The Lancet que:
– Hemos fallado a la hora de tener un conocimiento
preciso del estado de la infección.
– Hemos fallado por no tener una capacidad de salud
pública adecuada.
– Hemos fallado por no hacer test suficientes.
– Hemos fallado por no establecer controles
fronterizos eficaces.
– Hemos fallado por no montar un sistema de rastreo
funcional.
– Hemos fallado por no organizar un control sobre los
aislamientos y cuarentenas.
– Hemos fallado por muchas, demasiadas cosas.
APPS-Radar coronavirus
"Es
una violación de los Derechos Humanos", llegaron a decir del cinturón
de seguridad actual cuando se inventó. Hasta hoy, ha salvado más de un
millón de vidas.....Aqui no se quiere usar el radar Covid que salva
millones de vida en Asia.
La integración empieza por Alemania,
Irlanda e Italia porque sus apps acumulan cerca de 30 millones de
descargas, lo que supone dos tercios de todas las descargas
de este tipo de apps en la Unión Europea.
En España la cifra ronda un 10%. Pero debería ser mejor para sacarle realmente
utilidad; así que cuantas más personas la instalemos, mucho mejor.
Alemania:
Bares y restaurantes cerrarán a las 23 horas allí donde se produzcan más de 50
nuevos casos por 100.000 habitantes en una semana. También quedará prohibida la
venta de alcohol, y se limitan las fiestas o reuniones de más de diez personas.
-En
España estamos en 361 casos por cada 100.000 h.(Datos 20-10-2020)
Esta
claro es necesario bajar los casos de los 360- 400 (por cada 100.000 h) a 25
-50 casos, pero con estas medidas "nocturnas" veremos si bajan de 250
casos....llegara el paréntesis de navidad y después el 10 de enero , si no se
logran las cifras veremos un confinamiento mas duro en febrero y marzo, para
llegar a las cifras objetivo
El Consejo Interterritorial del
Sistema Nacional de Salud ha aprobado que todas las grandes ciudades apliquen
restricciones cuando se superen tres umbrales de riesgo: que su incidencia sea
mayor de 500 casos por 100.000 habitantes en 14 días, que más del 10% de las
pruebas PCR sean positivas y que la comunidad autónoma tenga ocupadas el 35% de
sus plazas UCI por pacientes covid.
Si se hubiera hecho el trabajo, podríamos ver:
1. No entra nadie sin PCR negativo en
España, hecho en Aeropuerto.
2. Habrían hospitales de campaña,
específicos Covid y con los respiradores suficientes.
Se habría doblado el número, mínimo.
3. Nadie habría empezado las clases sin
PCR Negativo, y se habrían repetido cada 2-3 semanas.
4. Se hubiera confinado a los colectivos
de mayor riesgo.
Los mayores de 64 copan el 70% de las
camas y el 80% de las UCI.
5. Se hubieran
utilizado los 5400 militares para rastreo que hay entrenados para ello
Esta semana nos indican
un Estado de alarma -toque de
queda..... hasta 6 meses según la evolución
(27-10-2020 en dos dias el 29-10-2020, ya hay otros "anuncios")
La situación actual con el confinamiento nocturno (estado de alarma con
toque de queda) es asumir un riesgo alto de confinamiento total si no bajan
las cifras
Si se hubiese actuado como los países asiáticos,
que tenían la experiencia de otros virus anteriores, y se hubiesen realizado
test confinando solo a las personas positivas como hicieron en febrero
H.Kong,Corea del S,Vietnam,Taiwan y Singapur, no estaríamos como
estamos ahora.
Foto de China via Carlos Perez 5 de septiembre
Seguramente llegara el paréntesis
de navidad y veremos si se logran las cifras previstas, si no es así, tal como
ha pasado en la primera pandemia, veremos un confinamiento más duro en febrero
y marzo.
Es necesario hacer un plan de
contingencias y un plan de viabilidad para el primer trimestre del 2021,
ante este escenario de un nuevo confinamiento y de un posible retraso de
la vacuna
En una entrevista en RNE, el experto ha calificado de
“esperpento” la situación política y ha asegurado que para controlar esta
enfermedad se necesitan diagnósticas precoces y un buen rastreo de los
contactos.
“No
sólo en Madrid, sino en general en toda España, se tomó esto del rastreo de los
contactos un poco a guasa y no contrataron rastreadores y luego vienen las
consecuencias, que cuando la incidencia acumulada sube y sube mucho y ya
muchísimo, como es el caso de Madrid, esto ya no es suficiente y son necesarias
medidas drásticas como las que se tomaron en primavera”, ha asegurado Gestal.
“Es
terrible decirlo, pero epidemiológicamente la única manera de controlar toda
esa transmisión comunitaria que hay es disminuyendo al máximo la movilidad en
la población y volver a salir de esa situación pero haciéndolo bien, rastreando
y teniendo controlada la transmisión de la enfermedad”, ha pedido.
El
experto ha asegurado que, para ello, es necesario que el confinamiento sea
domiciliario “porque perimetral lo que hace es que no extienda fuera pero no
impide que se siga extendiendo dentro”. Además, ha advertido de que la
cuarentena por áreas básicas de salud no es útil porque “hay que confinar
territorios que sea confinables”.
Gestal
ha suspirado con un sonoro “uff” al ser preguntando por cuándo se podrá dar por
controlada la pandemia en España: “Cuanto más se tarde en tomar estas medidas,
donde haya que tomarlas, vamos a tardar más. En Madrid lo que en principio
podrían ser tres, cuatro semanas, a lo mejor ahora es más tiempo”.
Preguntado
por si la situación puede llegar descontrolada a Navidad, el experto ha
admitido que “puede suceder como no se pongan las pilas quienes tienen la
responsabilidad, se dejen de luchas políticas y se centren en lo que hay que
centrarse”.
“La
situación está muy polarizada, así que los que sean más de un lado harán más
caso a lo que diga el uno y los que sean del otro a lo que diga el otro. Y al
final nadie va a cumplir lo que hay que cumplir y lo que todos tenemos que
cumplir”, se ha lamentado.
Dr. Baselga: “Entre noviembre y finales de
año habrá mas de una vacuna disponible “
·
El vicepresidente ejecutivo de Investigación y Desarrollo en Oncología
de AstraZeneca asegura que en enero ya tendrán tres mil millones de dosis que
se podrían empezar a aplicar en marzo de 2021
Baselga, indica que en todo el mundo se están desarrollando 175
vacunas Todas diferentes, 10 de las cuales están en fase final
Según Baselga, tanto AstraZeneca como dos o tres empresas más
podrían tener resultados a finales de este mes o, como muy tarde, en diciembre.
Ahora mismo hay cuatro vacunas en fase tres. A partir de ahora y
hasta finales de año es muy probable que una, dos o tres ya tengan los
resultados. Estas vacunas funcionan, generan anticuerpos y una inmunidad
celular contra el virus. Estamos hablando de noviembre o, como mucho, de finales
de año
El doctor Baselga ha explicado que una vez se demuestre que son
seguras habrá distribuirlas, y eso aún requerirá unos meses más. Por eso cree
que se podría empezar a aplicarse a finales del primer trimestre de 2021.
En este sentido, explicó que la farmacéutica se ha comprometido a
repartir las vacunas en todo el mundo y no sólo en Estados Unidos o en Europa.
El doctor también ha detallado el número de vacunas que estarán disponibles en
enero.
Tratamiento
con anticuerpos
Baselga también ha dado detalles de otra investigación que se está
haciendo paralelamente a la vacuna y que podría ayudar a salvar la vida de las personas con un sistema
inmunitario débil. Según el doctor, la investigación con anticuerpos monoclonales
avanza a muy buen ritmo y también a s podrían empezar a administrar a finales del
primer trimestre
de 2021
La vacuna
ayudará muchísimo pero no es la única solución. Otra solución importantísima
son los anticuerpos monoclonales que estamos haciendo por mecanismos de
producción de ingeniería molecular superespectacular. Calculo que tendremos a
finales del primer trimestre del año próximo. Hay menos que de vacunas pero se
están desarrollando,
Sobre las
personas que ya han pasado el virus, el doctor no tiene claro si tendrán que
vacunar. Lo que es más claro es que la inmunidad que adquieren después de pasar
el virus es de larga duración.
Queda
clarísimo que las personas que han pasado la enfermedad tienen un estado de
inmunidad duradera. No sabemos si de un año o dos, pero no son seis meses
Por otra
parte, Baselga ha mostrado contrario a un confinamiento total en Cataluña
porque cree que no es viable, y apuesta por el modelo que se ha seguido en
Nueva York,con medidas perimetrales en determinadas zonas.
Prieto-Alhambra,apremia hacer un confinamiento total corto
antes de que sea demasiado tarde
El profesor de Oxford explica que, en Irlanda del Norte, este
"cortocircuito" ha permitido hacer bajar la R del 1,4 al 0,7
El
profesor de farmaco-epidemiología de la Universidad de Oxford, Dani
Prieto-Alhambra, ha insistido en la importancia de aplicar inmediatamente un
"cortocircuito" en España, es decir, un confinamiento domiciliario de
15 días para frenar bruscamente la curva de contagios y reducir la velocidad de
propagación (la famosa R) por debajo del 1, como ha conseguido hacer Irlanda
del Norte. Ahora mismo la de Cataluña se encuentra en el 1,21
En
relación a las medidas que ha tomado Cataluña, Prieto-Alhambra ha dicho que con
el confinamiento perimetral y municipal es "insuficiente", y
pronostica que no se conseguirá que bajen por debajo del 1, como se quiere,
quedándose alrededor del 1,1, cifra "que no es sostenible a largo
plazo", ha alertado.
La
incidencia que hay en Cataluña es más alta que la que había en Irlanda del
Norte cuando se hizo el lockdown, y la R es un poco más baja
Yo insistiría en que cuanto antes se haga mejor. No
sé si la terminología del cortocircuito nos sirve, pero no parece que deba
hacerse de forma inminente ... España perderá la oportunidad de hacer esto
Según el
científico de Oxford, un cortocircuito (short circuito) es "cómo hacer un
reset en el ordenador". Lo que se hará ahora en Inglaterra, un
confinamiento más largo, es como apagar el ordenador, dejarlo reposar y
volverlo a encender.
EL PICO DE MUERTOS LLEGARÁ
A FINALES DE NOVIEMBRE, AVISA CLARA PRATS
La investigadora del Grupo de Biología Computacional y Sistemas
Complejos de la UPC Clara Prats, hasta ahora una de las personalidades más
clarividentes en cuanto a la evolución de la pandemia, ha anticipado el
calendario de la segunda ola. En declaraciones al Vía libre, ha anunciado que
el pico de muertos llegará a finales de noviembre.
Según la experta, el primer paso es reducir la velocidad de transmisión
a 1. Es decir, hay que conseguir que cada infectado contagie de media otra
persona. Este sábado la tasa se ha situado en el 1,26 después de cinco días de
descenso ligero.
La próxima semana deberíamos conseguir alcanzar una R (velocidad de
transmisión) de 1. Después nos empezarán a bajar los casos nuevos y en pocos
días bajaría la incidencia acumulada (casos por cada 100.000 habitantes en los
últimos 14 días)
Este
descenso aún tardará días en llegar a las unidades de cuidados intensivos, que
empiezan a estar al límite. Según estos cálculos, el máximo de muertes se
registraría a finales de noviembre
Más tarde -al cabo de una semana aproximadamente del pico de casos
nuevos- llegaríamos al pico de hospitalizaciones y UCIs, y al cabo de una o dos
semanas más, nos llegaría el pico de muertos. Esto sería un poco antes de un
mes
"Tenemos por delante unas semanas muy complicadas", concluye
la investigadora. En este sentido, advierte que es clave reducir la movilidad.
Según los primeros datos, sin embargo, aún no se ha hecho lo suficiente.
"Estaríamos a la mitad o el tercio del camino", advierte Prats,
"Nos ha fallado el teletrabajo".
Otros paises:Coronavirus en Japón: la inusual estrategia del
país asiático para continuar la vida social y económica en medio de la pandemia
Lioman Lima - @liomanlima
BBC News Mundo
En Japón, ocho meses después de registrar los primeros casos de
coronavirus, todavía no se han impuesto confinamientos obligatorios, multas o
cuarentena y, sin embargo, la vida vuelve poco a poco a la normalidad.
Las escuelas, restaurantes y bares están abiertos, sus
puntuales trenes vuelven a estar repletos y el gobierno implementa campañas
nacionales para incentivar a la población a viajar dentro del país o
comer afuera, como estrategias para recuperar la economía.
Es, según sus autoridades, el resultado de un "acercamiento
único" a la pandemia que les ha ayudado a mantener el virus a raya y
reducir el impacto económico.
Según datos oficiales, hasta este miércoles, la nación
asiática había registrado unas 1.500 muertes y poco más de 82.000 casos,
mientras el índice de mortalidad por 100.000 habitantes rondaba el 1% (en
Estados Unidos, por ejemplo, es 59%).
No es el mejor resultado entre naciones asiáticas:
Tailandia, Corea del Sur o Vietnam, a merced de medidas más drásticas,
han tenido menos casos.
Pero la nueva estrategia de Japón ha mostrado ser
única por su mezcla de enfoque científico, flexibilidad y sentido común.
"En Japón estamos usando un acercamiento
diferente al que se ha utilizado en la mayor parte del mundo", le dice a
BBC Mundo el doctor Hitoshi Oshitani, profesor de virología de la Facultad de
Medicina de la Universidad Tohoku.
"En casi todo el mundo, la
estrategia ha sido intentar contener el corovirus. Desde el principio, nosotros
no tuvimos ese objetivo. Optamos por algo diferente: decidimos aprender
a vivir con este virus", agrega.
De acuerdo con Oshitani, para ello, "se trató de disminuir la trasmisión tanto como fuera posible,
a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas".
Aprender a convivir con el virus ha sido base de la estrategia de Japón.
"Aceptamos que este virus es
algo que no se puede eliminar. De hecho, la gran mayoría de las
enfermedades infecciosas no se pueden eliminar, por lo que entendimos que la
mejor forma de combatirlo era coexistir con él",
señala.
Ahora que una segunda ola amenaza Europa y los
pronósticos de nuevos casos son cada vez más preocupantes para el invierno,
Japón espera que su experiencia pueda servir a otros países para
pensar nuevas formas de lidiar con la pandemia mientras se trata también de
salvar la economía.
El enfoque japonés
De
acuerdo con Oshitani, uno de los elementos que llevó a Japón y otros países
asiáticos a estar mejor preparados para hacer frente al coronavirus es que, a
través de la historia, han sufrido otras epidemias y,
contradictoriamente, a que están muy cerca de China.
"Como estamos relativamente cerca de Wuhan, que
fue donde tuvo su origen la pandemia, nos preparamos muy rápido porque sabíamos
que podríamos tener muchos casos", recuerda el experto, que ha sido uno de
los principales asesores del gobierno en la estrategia contra el covid-19.
Pocas semanas después de que se conociera sobre el
virus en China, Japón también registró su primer contagio.
Era apenas el 16 de enero y faltaba poco para que la
situación en el país se agravara por un crucero, el Diamond Princess,
que se volvió un foco de infecciones en el puerto de Yokohama.
"Luego, a mediados de marzo
tuvimos otro brote, que fue desencadenado por viajeros que llegaban de Europa,
del Medio Oriente, América del Norte y muchos otros países", recuerda
el también exasesor de la Organización Mundial de la Salud en materia de
enfermedades transmisibles. .
"Este brote estuvo bajo control
para mediados de mayo. El gobierno había decretado el estado de emergencia y lo
levantó ese mes, pero para ese entonces ya había comenzado otra ola de
contagios desde Tokio, que ahora comienza a disminuir",
agrega.
Fue en este contexto, recuerda Oshitani, cuando las
autoridades de Japón comprendieron que necesitaban una forma diferente de
aproximarse al covid-19.
"Sabíamos, por lo que pasó en
Wuhan, que el virus es posible de contener, pero que es extremadamente difícil
hacerlo. En Japón, sin embargo, no teníamos ninguna forma legal de
implementar una cuarentena o de obligar a las personas a permanecer en casa",
dice.
El país, pese a ser uno de los más desarrollados de
Asia, tampoco contaba con la capacidad para producir y realizar pruebas
masivas, como lo estaba haciendo la vecina Corea del Sur.
"Estaba claro que necesitábamos
una aproximación diferente", señala Oshitani.
En mayo pasado, cuando el entonces primer ministro
Shinzo Abe levantó el estado de emergencia anunció también que la estrategia de
Japón para enfrentar el virus sería "un nuevo estilo de vida"
en la que el coronavirus comenzaría a ser visto como parte de la cotidianidad.
"Ahora, vamos a aventurarnos en
un nuevo territorio. Por lo tanto, necesitamos crear un nuevo estilo de vida.
Necesitamos cambiar nuestra forma de pensar",
dijo.
Las exigencias, no obstante, eran parte del sentido
común: usar mascarilla, mantener la distancia social, lavarse las manos, no
gritar, no conversar en alta voz, no besar o dar la mano...
Las bases de la ciencia
De acuerdo con Oshitani, el razonamiento detrás de la
estrategia japonesa de convivir con el virus no solo estuvo alentado por
razones políticas o de infraestructura.
"Se basó en el conocimiento que
teníamos del virus y en lo que íbamos descubriendo de él", dice.
Aunque actualmente el rol de los pacientes
asintomáticos en la transmisión del covid-19 es un hecho conocido en
todo el mundo, fue base de la estrategia de Japón antes de que fuera aceptado
en otros lugares .
Ya desde mediados de febrero el equipo de Oshitani
había recomendado tomar en consideración que el virus podía trasmitirse por
personas aparentemente sanas.
"Sabíamos que hay muchos casos asintomáticos o
con síntomas muy ligeros. Esto hace muy difícil localizar todos
los casos positivos. Y por eso, nuestro propósito no fue contenerlo desde el
principio ,sino que tratamos de suprimir las trasmisiones lo más que
pudiéramos", dice.
Oshitani recuerda que la experiencia de Japón con el
Cruise Princess los llevó a entender mejor cómo funcionaba el virus.
"Sabíamos que la mayor parte de
los contagiados con el virus, casi 80%, no lo trasmite a nadie. En cambio, una
pequeña proporción, infecta a muchos otros",
dice.
El efecto, conocido actualmente como "eventos
de supercontagio" y que han sido posteriormente documentado en otros
países, dio paso al equipo de Oshitani a entender que "la trasmisión de
este virus no puede contenerse si no se controlan los clúster" de
infecciones (grupo de eventos de salud similares que han ocurrido en la misma
área al mismo tiempo) .
"El control de estos clústers ha sido también
la base de nuestra estrategia para convivir con el virus", señala.
Como parte de la estrategia, las personas pueden
participar en eventos deportivos, pero no pueden gritar.
Los expertos de Japón pronto llegaron también a otra
conclusión que algunos países todavía no aceptan y que la OMS, aunque no lo ha
descartado, tampoco ha reconocido de forma categórica: que el
coronavirus se puede trasmitir por vía aérea.
"La evidencia muy pronto nos
hizo entender que el coronavirus no solo se transmite a través de la tos, los
estornudos y el contacto, sino también en micropartículas que flotan y circulan
en el aire", dice.
Fue así como surgió la estrategia conocida como como
"san mitsu", una recomendación de salud pública que se ha
vuelto la regla de oro para convivir con el virus:
evitar lugares con poca ventilación
evitar lugares donde haya multitudes
evitar lugares cerrados donde la gente habla en
voz alta.
Como parte de este principio, los eventos deportivos,
por ejemplo, están permitidos, pero la gente no puede gritar. En muchos bares y
restaurantes, se les pide a los clientes hablar en voz baja o escuchar la
música en lugar de conversar.
El tema cultural
De acuerdo con Oshitani, varios aspectos culturales
e idiosincráticos de Japón también han contribuido a la respuesta
local para aprender a vivir una vida "normal" durante la pandemia.
"Es conocido que los japoneses
somos más propensos a mantener distancia física que en Occidente y otro
elemento que ha tenido mucho impacto es la presión social, a nadie en Japón le
gusta ser señalado como responsable de que trasmitió el virus",
dice.
No llevar mascarilla en Japón puede llevar a una
fuerte presión social.
Según un estudio de la Facultad de Psicología de la
Universidad de Doshisha, el uso generalizado de la mascarilla en el país, no
obedece al deseo de prevenir la propagación del coronavirus, sino a la
presión social: la mayoría de los japoneses prefiere no ser cuestionados
por no llevarla.
"La presión social sin dudas ha
ayudado a contener el virus en Japón, pero también ha creado situaciones de
discriminación para las personas enfermas o para trabajadores del sector de la
salud", señala Oshitani.
El lado oscuro
La estrategia, sin embargo, ha resultado poco popular:
las encuestas de opinión muestran una insatisfacción generalizada de
la población con el gobierno central, al que señalan de haber dado una
respuesta lenta y confusa.
El bajo nivel de pruebas para detectar el virus en un
inicio y las trabas que todavía existen para su acceso ha llevado también a que
muchos medios de prensa y expertos locales aseguren que ha sido un impedimento
para rastrear la enfermedad de forma efectiva.
Y con los Juegos Olímpicos pospuestos hasta, idealmente,
2021, los ojos del mundo seguirán en los próximos meses en la forma en la que
el país continúa combatiendo la pandemia.
Sin embargo, Oshitni duda que, pese a sus resultados y
su estrategia de convivir con el virus, Japón pueda celebrar un evento deportivo
de esta magnitud el próximo año.
"No estamos combatiendo este
virus por los Olímpicos, porque sabemos que para algo así, debemos
considerar también lo que hacen otros países. O sea, sabemos que sin el control
de este virus en la mayor parte del mundo no es posible tener los
Olímpicos", señala.
"Si los celebramos, tenemos que
hacerlo de una forma segura y buscar la mejor forma para hacerlo. Y en este
momento, no estoy muy seguro que tengamos la capacidad de hacer eso",
agrega.
Observación longitudinal y
disminución de las respuestas de los anticuerpos neutralizantes en los tres
meses siguientes a la infección por SARS-CoV-2 en humanos
Pasados 3 meses,los anticuerpos parecen desaparecer no así la
inmunidad
La
asociación temporal de la introducción y el levantamiento de intervenciones no
farmacéuticas con el número de reproducción variable en el tiempo (R) del
SARS-CoV-2: un estudio de modelización en 131 países
Aparición y
propagación de una variante del SARS-CoV-2 en Europa en el verano de
2020-Emergence and spread of a SARS-CoV-2 variant through Europe in the summer
of 2020
Es un estudio previo, si es una mutación, mas agresiva o que se
expande más rapido puede ser una explicación del caso del verano en España..
Golpear
duro y pegar rápido es la única manera de frenar al coronavirus antes de que
llegue el ‘pico del frío’
Para ganar
la guerra al coronavirus hay que actuar extremadamente rápido y extremadamente
duro.
Un ejemplo: con solo 12 casos, en
la ciudad costera de Qingdao se están haciendo pruebas PCR a todos sus
habitantes (y son nueve millones). Miles de rastreadores están trabajando.
Y en solo cinco días las autoridades chinas esperan aislar a todos y cada uno
de los contagiados. Mientras tanto tienen restricciones absolutas.
Comparemos con nuestra estrategia.
China actúa drásticamente
con
apenas 0,133 casos por 100.000 habitantes. No espera a tener 500 casos por
100.000 habitantes para tomar medidas, ni propone un semáforo rojo con 50 casos
por 100.000 habitantes. Actúa nada más se detecta un solo caso.
La
estrategia de golpear rápido y golpear duro ha permitido que China, a pesar de
ser el país más poblado del mundo, haya controlado la Covid-19 y que al mismo
tiempo que siga creciendo económicamente.
Países con diferentes sistemas
políticos y poderes,
países con ideologías variadas han seguido esta estrategia (Nueva Zelanda, Hong
Kong, Corea del Sur, Vietnam, …) y han logrado contener la pandemia y salvar
su economía.
La acertada estrategia de golpear
duro y golpear rápido contrasta con la catastrófica gestión de la pandemia en
muchos países europeos y americanos, incluido el nuestro. Golpeamos blando,
golpeamos lento. Es una estrategia que espera a ver si las cosas se arreglan
por sí solas. Pero no hay indicios de que la situación vaya a mejorar.
Al principio de la pandemia
tardamos mucho en tomar medidas. Cuando fue demasiado tarde confinamos. Después
tiramos el esfuerzo del largo confinamiento por la borda por no hacer las cosas
bien.
Las cosas están mal. Estamos más
cansados y somos más pobres que al principio. Pero seguimos empecinados en
el error.
Puede que cuando al fin decidamos
golpear rápido y golpear duro ya no nos queden fuerzas
Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA
Catedrático de genética de la UCM: "Hasta dentro
de dos o tres generaciones este coronavirus será un problema"
Costas opina que hemos pecado de autocomplacencia y
que, pese a los miles de muertos, hemos tenido suerte. "Con esa capacidad
de contagio y un poco más letal, habría sido catastrófico" dice. Costas
subraya que del SARS Cov-2 lo desconocemos casi todo. "No sabemos cual es
la verdadera tasa de infectividad del virus. No hemos encontrado aún los marcadores moleculares que pueden predecir quienes corren un alto riesgo de
morir y quienes tendrán una enfermedad leve y, lo más importante, tampoco
sabemos cuanto dura la inmunidad ante el virus ni lo que tarda en alcanzarse.
No sabemos si es necesario infectarse 2 ó 3 veces para adquirir suficiente
inmunidad como ocurre con otros virus" dice Costas que opina que "las
medidas de aislamiento se tomaron demasiado tarde frente a un coronavirus que
ha resultado ser más infectiva y más letal que la gripe. Este catedrático de
genética opina que "lo más probable es que con el Covid19 se produzcan 2 ó
3 grandes olas de contagios
¿Sabes que la pésima gestión de los políticos con el
coronavirus tiene una explicación científica?
Entre los
que lo han hecho bien encontramos países como Taiwán, Vietnam o Nueva Zelanda,
donde la cifra total de muertos es extraordinariamente baja. Las comparaciones
resultan desoladoras: Taiwán, con una población el doble de la belga solo tuvo
7 muertos. Y Vietnam, con más del doble de población que España solo tuvo 35
muertos.
Entre los
países que han tenido éxito en controlar la pandemia y los que no, hay una gran
diferencia. Quienes consiguieron controlar la Covid-19 hicieron caso de la evidencia
científica. Fueron y son los países en los que no primaron
otros intereses.
Algunos de
los que están gestionando bien la Covid-19, como Corea del Sur o Nueva Zelanda,
tienen abundantes recursos y elevados niveles de vida. Por el contrario, en
otros países como Vietnam los recursos son escasos y su nivel de vida no es
alto. Pero, con una gestión igualmente basada en la ciencia, consiguieron que
el efecto de la pandemia fuese insignificante.
Los países
que lo hicieron bien siguen criterios científicos rigurosos que priman la salud
por encima de la economía o la política.Consiguieron controlar la
pandemia en pocas semanas y lograron además que sus economías se resintiesen
muchísimo menos que los países que plantearon el dilema salud-economía.
España, ni aprende ni cambia
Pero
mientras The Lancet advierte que la tardanza en tomar medidas es suicida,
seguimos asistimos en nuestro país a una extraordinaria lentitud para tomar
unas medidas demasiado laxas.
Ante el
preocupante incremento de contagios que se está produciendo actualmente, hubiese
sido deseable que nuestros políticos presentasen un frente unido en la lucha
contra la pandemia, máxime cuando la rapidez en la toma de medidas como el
confinamiento, las restricciones a la movilidad, la limitación los contactos,
la distancia de seguridad, la detección y aislamiento de los infectados y la
obligatoriedad del uso de mascarillas resultan esenciales para controlar la
pandemia.
Hay consenso
científico en que muchas de las medidas que están tomando los políticos son un
absoluto disparate. Por ejemplo, se cierran parques y se mantienen
abiertos los bares, cuando la probabilidad de contagiarse de Covid-19 en un bar
es 20 veces superior a la de contagiarse en un parque.
Peor aún, la
falta de rapidez en tomar decisiones es letal. Mientras tenga un elevado número
de personas a las que puede infectar, el SARS-CoV-2 tiene la capacidad de
crecer exponencialmente”
“….Por el
contrario, numerosos indicadores sociales explican que, en un amplio
espectro de países asiáticos (Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda…), el
prestigio social de la ciencia es creciente y mucho mayor del que tiene hoy
en día en Occidente. En estos países, los técnicos suelen tener un papel más
relevante en la toma de decisiones. Las ideologías pesan menos.
No es de extrañar
que sean estos países quienes hayan conseguido gestionar bien la Covid-19. porque
solo hay una forma de hacerlo bien: ciencia, ciencia, ciencia”
Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
*El confinamiento sirve
para aliviar la situación hospitalaria, para que los sanitarios puedan asumir los ingresos necesarios en planta
y en UCI. La realidad hoy en los hospitales españoles es que como no se tomen
medidas severas en unos días estarán totalmente colapsados.
*El lunes se deberían cerrar 15 días todas las ciudades, saliendo a trabajar
solo quienes tengan una prueba realizada, limitar todos los espacios cerrados a
un 30 % de su capacidad, dejando abrir a todos los negocios. Esto permitiría un
paréntesis en navidad, para después según los casos x 100.000 habitantes
decidir otro confinamiento el 10 de enero de otros 15 días.
Mientras hacer como los países asiáticos que han evitado una segunda
ola, con un control férreo de afectados, con test, rastreadores, teniendo en cuenta la problemática de
los aerosoles con un control caso por caso. España debe de conseguir en el peor
de los casos estar como Francia, Italia y Alemania, por este motivo los
expertos de estos 4 países
deberían actuar con los mismos protocolos.
10 señales claras de que la pandemia del Covid-19 va a
empeorar… y mucho
El ritmo de las nuevas infecciones se está acelerando
en todo el mundo de tal modo que el consenso científico de que nos espera un
invierno muy duro ya es abrumador.
1. Los datos ya son peores que en el pico de la primera ola
La decisión de
confinar países enteros frenó la rápida expansión del virus en los meses de
marzo y mayo. El mundo dejó sus calles vacías durante semanas y las cifras de
contagios, hospitalizaciones y fallecimientos descendieron paulatinamente… Estas
mismas cifras ahora son mucho peores que al inicio del confinamiento pero pocos
países están dispuestos a tomar la misma decisión. Recordemos que cuando el
gobierno decretó el estado de Alarma en marzo, en España se contabilizaban
aproximadamente unos 4.000 casos… sin embargo, ayer y en un solo día, solo en
Cataluña ya se confirmaron más de 5000 contagiados.
“Los epidemiólogos se
preocupan cuando la tasa de nuevas infecciones aumenta de lineal a exponencial,
duplicándose cada pocos días en lugar de cada pocas semanas”, explica en Scope Mark
Cameron, inmunólogo de la Universidad de Ohio. “Eso es lo que sucedió en la
primavera y es lo que está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un punto de
inflexión que llevará a una expansión incontrolada y a nuevos máximos cada
día”.
2. La temporada alta
viral acaba de comenzar
El pico de esta
segunda ola no puede llegar en peor momento. Se ha iniciado el curso escolar y
universitario, se han reabierto bares y restaurantes, y el clima cada vez más
frío de estos meses, obligará a las personas a permanecer en el interior de
espacios cerrados. Ningún experto conoce el efecto exacto que tendrá este clima
más frío en el virus o su propagación, pero nadie duda de que la situación irá
a peor. La mayoría de epidemiólogos ya está hablando de una gran tercera ola… sin haber
logrado apaciguar la segunda.
3. Los jóvenes se
están contagiando a un ritmo sin precedentes
Afortunadamente el
porcentaje de fallecidos es mucho menor que en los primeros meses de la
pandemia. Existen numerosas razones para este descenso en la tasa de letalidad:
conocemos y tratamos mejor los contagios, estamos haciendo más pruebas y test,
en general no se ha llegado (aún) a saturar las urgencias hospitalarias, etc.
Pero también el perfil de edad de los contagiados en estos meses ha ayudado a
que los fallecimientos sean algo menores. “Debido a que las personas más
jóvenes tienen menos probabilidades de morir a causa de Covid-19, la tasa de
muertes por infección ha disminuido”, explica Robert Roy Britt en Medium. Sin embargo,
tarde o temprano, muchos de esos jóvenes terminarán contagiando a familiares y
allegados mayores, tíos, padres o abuelos con menos salud y menos posibilidades
de sobrevivir a la enfermedad que ellos.
4. Se acercan las
vacaciones y fiestas de Navidad
Las pequeñas reuniones
familiares “están contribuyendo al aumento de la tasa de infecciones”
afirmaba Robert Redfield, director de
los CDC en Estados Unidos, que advertía la semana pasada de un inminente
empeoramiento de las condiciones sanitarias a medida que se acerquen los meses
invernales. Si juntamos el punto número 3 (jóvenes contagiados) y este número 4
(fiestas familiares en Navidad) el resultado no puede ser nada bueno.
5. Hay muchos más
contagios de los que se están contabilizando
El baile de cifras ha
sido un quebradero de cabeza en todos los países, y esta segunda ola lo ha
empeorado aún más. Han pasado diez meses desde el inicio y aún no hemos conseguido
establecer unos protocolos mínimos para contabilizar los contagiados o los
fallecidos. Muchos de los infectados no lo saben y es posible que nunca lo
sepan. Pasan la enfermedad con pocos síntomas y siguen su vida normal
contagiando a otras personas. El problema puede llegar a ser enorme con solo
juntar a un puñado de estos asintomáticos en eventos públicos, como el que dio
lugar al contagio masivo en la propia
Casablanca. Javier Peláez
Parece inminente. La siguiente baza en la lucha contra
esta segunda ola del covid, que amenaza con convertirse de nuevo en tsunami,
será el toque de queda. Aunque el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional
de Salud, formado por el Gobierno y las comunidades autónomas, acabó este jueves aprobando un plan que
de momento no incluye esta restricción, la mayoría de los mandatarios
autonómicos y el Ministerio de Sanidad están de acuerdo en aplicarla
en cuanto se concreten los detalles y haya un mecanismo jurídico para hacerlo.
Así que, más pronto que tarde, tendremos que estar recluidos en casa por las
noches.
La medida que se plantea ahora para España aflora por gran parte de Europa, con
distintos horarios y acompañada de restricciones variadas en Bélgica,
Eslovenia, las principales ciudades de Francia y las regiones italianas de
Lombardía y Campania. En todos los casos, la idea pasa por un confinamiento nocturno que solo se puede saltar
por causa justificada: motivos laborales, de salud o emergencias.
Algunos países ya probaron los toques de queda nocturnos en la primera ola
del covid, por ejemplo, Tailandia,
Emiratos Árabes Unidos o Kenia, pero es difícil evaluar el
resultado, ya que estas medidas convivían con otras
restricciones, además de que los contextos sociales y culturales
eran muy distintos. En el caso de la
India, se implantó en verano ante el descontrol de los casos y con
medidas más fuertes para los fines de semana, pero con el escepticismo de los
expertos, que no consideraban que pudiera tener un impacto directo en la cadena
de transmisión.
El Centro Europeo para la Prevención y Control de
Enfermedades (ECDC) publicó el pasado 24 de septiembre una guía de posibles intervenciones que
incluía el toque de queda, realizando un análisis sobre las evidencias de su
efectividad. Uno de los estudios que
cita compara el efecto de diversas medidas en 41 países entre
enero y mayo, llegando a la conclusión de querecluirse en casa reduce el número de reproducción (R0,
que mide cuántas personas se contagian a partir de un caso) en un 18%, una
cifra pequeña en comparación con otras medidas duras, como cerrar negocios de
alto riesgo (40%). Los autores concluyen que muchos países podrían haber bajado
de 1 su R0 (lo que implica bajar la curva de contagios) incluso prescindiendo
de la orden de permanecer en casa.
Otro estudio citado
por el ECDC recoge datos de 130 países y llega a la conclusión de que las
restricciones domiciliarias tienen un valor añadido
limitado como complemento a otras medidas de distanciamiento físico.
No obstante, hay que tener en cuenta que se trata de estudios preliminares no
revisados por expertos y que no se ciñen a la situación actual, sino a
confinamientos de características muy variadas en la primera fase de la
pandemia. Desde un punto de vista científico, es complejo aislar el efecto de
cada restricción cuando se están aplicando diversas medidas a la vez y con
variables que no se pueden controlar.
Aun así, para Ildefonso Hernández, catedrático de
Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche, las evidencias
recogidas por el ECDC indican que “una vez que se han restringido los negocios
de más riesgo, sobre todo los de hostelería y alguno más, como los gimnasios”, una
medida como el toque de queda “no añade mucha efectividad”. No obstante, concede que ese beneficio extra de restringir los
movimientos ciudadanos en horas concretas podría llegar a incrementar dicha
efectividad un 15% o un 20% y, por lo tanto, “puede ser determinante para bajar
la curva”.
En su opinión, las medidas deben “mantener un
equilibrio”, pero en este caso duda de los fundamentos que justifican una
acción tan restrictiva con las libertades. “Me pregunto si el motivo de
plantearlo es porque hay gente que incumple algunas medidas y si está
cuantificado su efecto”, comenta. “Lo digo porque a veces estas medidas generales
acaban sufriéndolas quienes no tienen que ver con la cuestión,
personas que tienen que trabajar en horarios difíciles a las que para la
policía”, añade.
“En teoría, han detectado que hay una parte del
ocio que, cuando cierran los establecimientos, busca alternativas en la calle o
en domicilios particulares. Lo que pasa es que no
sabemos si esto tiene una gran magnitud o si todo se reduce a impresiones.
Habría que saber en qué medida contribuye esto a la transmisión para saber si
es proporcional. Hacer esto sin haber cerrado antes los establecimientos de
riesgo suena un poco raro”, señala Hernández.
Argumentos a favor
En cualquier caso, los
expertos coinciden en que el toque de queda apunta hacia los aspectos que han
estado en el ojo del huracán en las últimas semanas, como el comportamiento de los jóvenes y el ocio nocturno, tanto
en establecimientos hosteleros como en botellones o reuniones privadas. La
polémica se ha centrado incluso en ciudades universitarias, como Salamanca y
Granada, donde se han aprobado algunas de las medidas más restrictivas. De
hecho, la ciudad andaluza es la primera en sufrir el toque de queda. ¿Los datos
confirman que el foco del problema está ahí?
El Instituto de Salud Carlos III agrupa los datos actuales en una serie
que comienza en mayo, dejando atrás la primera ola. Desde entonces, los jóvenes
de entre 15 y 29 años son la franja de edad que acumula más positivos por covid
con mucha diferencia, casi 150.000 casos según el informe del 14 de octubre,
más del 22% del total. “Esta enfermedad se está extendiendo entre los jóvenes,
pero al final llega a los mayores, que la sufren en mayor medida, así que esta medida puede contribuir a reducir las cadenas de
transmisión y proteger a la población más vulnerable”, afirma el
epidemiólogo Ignacio Rosell, uno de los asesores técnicos de la Junta de
Castilla y León. No obstante, “aquí tenemos a una persona de 19 años en la
UCI”, avisa.
Por otra parte, el informe del Centro de Coordinación de
Alertas y Emergencias Sanitarias que analiza los brotes en España
muestra que se producen sobre todo en el ámbito social (31%), por delante del
familiar (18%) y del laboral (13%). Ese ámbito social incluye numerosos
factores, como locales de ocio y restauración, pero las reuniones familiares
y de amigos se llevan la palma, acumulando la inmensa mayoría de los
casos.
A partir de esos datos, el sector de la hostelería ha
reclamado su inocencia, defendiendo que en bares y restaurantes solo se
produce un 3,5% de los contagios.
Sin embargo, los expertos creen que es una cifra engañosa porque es
mucho más difícil identificar los contactos en estos establecimientos que
en otros escenarios, sobre todo teniendo en cuenta el importante papel que
parece tener la transmisión aérea en interiores. “Estamos hablando solo de los
brotes identificados, que son una parte pequeña del total”, afirma Rosell.
Además, “la trazabilidad es más fácil en los encuentros familiares, porque todo
el mundo recuerda con quién ha estado, mientras que en un bar no lo sabe; es un
aspecto que se está minusvalorando”, asegura.
Este especialista en salud pública considera que una
de las principales virtudes del toque de queda es que “se puede controlar bien, no es una medida compleja como el aforo
de los bares, que al final no sabes si están al 50% o al 80%”. En
ese sentido, será tan simple como comprobar si alguien que está en la calle a
determinadas horas tiene algún tipo de salvoconducto o justificación. Asimismo,
“reduce un momento de especial relajación, que son los horarios nocturnos, a
diario en gran medida, pero especialmente los fines de semana”.
La medida “no es popular, ni agradable ni es la
panacea”, reconoce, pero es difícil que mucha gente
llegue a saltársela juntándose en entornos no controlados, puesto
que, en todo caso, “se tienen que desplazar por la vía pública para llegar a
cualquier sitio”. Por lo tanto, “me da la impresión de que puede ser
relativamente efectiva en la situación en la que estamos, que es verdaderamente
preocupante”.
Variables geográficas y horarias
El epidemiólogo Amós García Rojas, presidente de la
Asociación Española de Vacunología (AEV), coincide en que “va a afectar a los
ámbitos en los que se está produciendo el mayor volumen de contagios” y
que es razonable esperar que disminuyan los contactos, lo
que a su vez “debería tener un impacto sobre la evolución de la pandemia”.
Sin embargo, como jefe de la Sección de Epidemiología
y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno canario, rechaza que la medida se deba aplicar por igual en todo el
territorio. “No parece razonable que sea extensible a todo el país,
sobre todo a quienes tenemos una distancia por mar tan grande y unas tasas
bastante más bajas que las de otras comunidades”, comenta.
“Si lo que se busca es evitar las reuniones de
personas, habrá zonas del país donde esto tiene más
relevancia que otras”, coincide Ildefonso Hernández, pensando
especialmente en zonas rurales y núcleos aislados con situaciones muy distintas
a las de las ciudades y donde es probable que un confinamiento nocturno no
aporte muchas soluciones.
Otra cuestión, en parte relacionada con las
diferencias territoriales, es el baile de horarios que se
viene manejando. Mientras que en Granada el toque de queda se ha
establecido entre las 23:00 y las 6:00, el Ministerio pensaba en las 22:00 como
hora de inicio y la Comunidad Valenciana, que propone la medida hasta el 9 de
diciembre, piensa en la medianoche. “El virus no entiende de costumbres, poner
un toque de queda a las 12 de la noche no tiene mucho sentido”, comenta Rosell.
“Habrá que valorarlo de manera muy exquisita”, apunta
García Rojas, ya que no existe ningún manual que diga cómo actuar ante una
situación inédita. “Estamos conviviendo con una pandemia en el siglo XXI y no
hay experiencia en esta medida ni en ninguna otra”, apunta. No obstante, tiene
varias cosas claras: que una restricción de este tipo
tiene que venir acompañada de otras medidas, que la rapidez ha sido
esencial en el éxito de las que se han tomado hasta ahora y que la decisión que
se tome debe venir acompañada del consenso. “La bronca política es el enemigo
número uno contra la pandemia porque genera una falta de adherencia a las
medidas entre los ciudadanos; en otros países, ha habido un respaldo claro a
las decisiones”, destaca JOSÉ PICHEL
La cuestión no son los confinamientos sino lo que se hace mientras se
hacen: test y trazados, Aislamiento de positivos en hospitales o lugares
específicos diferentes de los domicilios. Sin esto, sirve de muy poco
Graficas exponenciales con datos del 19
de febrero al 4 de marzo
El analista V.Rios (Univ de Navarra) a mediados
de febrero estimaba mediante el modelo epidemiólogico GGM,con el estimador y los códigos de Matlab desarrollados
por Chowell (2017) con los datos del 19 febrero al 4 de marzo para España, que con la información que había disponible
en ese momento una predicción fuera de muestra basada en este tipo de modelo
muy state of the art (trayectoria roja) nos mostraba que a día de hoy (28 de
febrero) íbamos a estar como mínimo con 600 casos y como máximo con 1200. Este
modelo predecía un aumento superior al observado (trayectoria roja vs círculos
azules) y en todos los períodos siguientes, del 05mar-08mar, la trayectoria
observada ha estado dentro de las bandas de confianza (lineas rojas
discontinuas).
El contagio crece al 45% diario en promedio. Los datos que nos indican
desde el gobierno, 10.000 son bajos, en menos de una semana, se puede duplicar
a los 20 mil.
Estos son los escenarios centrales para el 18/03 en función de la muestra
temporal con la que estimes la trayectoria:
Del 21febrero al 9 de marzo: 26031
Del 21febrero al 10 de marzo:28800
Del 21febrero al 11 de marzo:22529
Del 21febrero al 12 de marzo:20735 Del 21febrero al 13 de marzo:34095
-
Intervalo (20.700-34.000) No actualizado, con datos de la grafica desde el
19-2-2020
- Se ve que en promedio se multiplica x2 cada dos días y x10 cada 5 días. Y
las primeras medidas no se tomaron hasta el dia 9 por lo que podemos esperar
que estos patrones se mantengan casi seguro durante la próxima semana ya que
hay un desfase de 4-6 días entre los casos reportados y el momento en el que se
hace el test. El factor contagio se deduce de las tasas de crecimiento o de los
parámetros que capturan el crecimiento en un modelo de difusión epidemiológico.
No está fijo ni es como una especie de constante universal. Según el país y el
momento de tiempo en el que analices los contagiados el R0 puede ser de 0.5, 1,
10, 20... (Datos proporcionados por Vicente Rios para 19 Febrero-4 de marzo)
“Los epidemiólogos se preocupan cuando la tasa de nuevas infecciones
aumenta de lineal a exponencial, duplicándose cada pocos días en lugar de cada
pocas semanas”, explica en Scope Mark Cameron, inmunólogo de la Universidad
de Ohio. “Eso es lo que sucedió en la primavera y es lo que está ocurriendo
ahora. Estamos viviendo un punto de inflexión que llevará a una expansión
incontrolada y a nuevos máximos cada día”.
“El
mayor defecto de la raza humana es nuestra incapacidad de entender la función
exponencial”. Con esa frase, empezaba Al Bartlett, profesor emérito de la
University de Colorado en Boulder, una de sus conferencias más famosas y la
verdad es que, más allá del exceso retórico, la dificultad de los seres
humanos para entender bien cómo funcionan los fenómenos exponenciales es
un tema recurrente de la enseñanza de la estadística.
Coronavirus y matemática: ¿qué es la curva exponencial?
"Es humano no entender los crecimientos exponenciales, si uno se fija en todos los países que lo han hecho bien son todos del
este asiático, y no es una coincidencia; son los que tienen experiencia con el
SARS y el MERS. A Taiwan, Hong Kong y Singapur especialmente les había pasado
parecido con el SARS hace 17 años y sabían lo que tenían que hacer. No
solamente el Gobierno sabía lo que tenía que hacer y estaba preparado, sino
también la población. En cuanto empezaron a escuchar que había algo así, se
empezaron a separar, se empezaron a poner mascarilla y comenzaron a no quedar
con otra gente.
Eso reduce exponencialmente la transmisión, pero después el virus llegó
a países occidentales sin experiencia en virus de este tipo y las
autoridades veían los números y decían: "Bueno, sólo son 10 casos, o 20 o
30" y pensaban: "Esto no es nada". Y es normal tener esa
reacción, el problema es no ver que si son 50 casos y se están duplicando cada
dos días te plantas en decenas de miles en unos pocos días.
Articulo El
martillo y la danza el martillo creo que deja claro lo que es.
Llevamos dos semanas [tres a la publicación de este artículo] y ese es más o
menos el tiempo que tienes máximo entre el contagio y el diagnóstico. Si ahora
mismo cierras todo y nadie se contagia más, toda la gente que se acaba de
contagiar va a tardar entre una y dos semanas en ser diagnosticado. Una semana
en la que empiezan a subir los síntomas y otra hasta el diagnóstico. Y además
no solamente esto, te quedas en familia y también contagias a la familia, por
eso en Hubei tardó dos semanas, por eso en Corea tardó dos semanas"Tomas
Pueyo
"El 80% de lo que yo digo en mis artículos no son cosas que me invento
sino más bien un toque de atención para que se vea cómo se han hecho las cosas
en los países del este asiático, porque ya lo han vivido, ya ha pasado y
no hace falta inventarse nada, simplemente mirar lo que ya ha sucedido. Los
modelos matemáticos son útiles, es nueva información, pero lo más útil es la
realidad, eso tiene que ser siempre la fuente número uno2 T.P.
Enganchados al Excel: cómo su
(mal) uso está alimentando el caos en los datos del covid
Expertos en estadística y 'big data' llevan meses alertando del uso de este
programa para la gestión de bases de datos. Un error que ya ha hecho estragos
en UK y amenaza a España
En nuestro país uno de los expertos que más ha incidido en esto es el
matemático, investigador y docente en la Universidad de Oviedo, Javier
Álvarez Liébana, que lleva meses pidiendo un cambio en este punto.
"No tiene ningún sentido que se siga utilizando este programa para algo
tan complejo. Es cierto que Excel o programas similares de hojas de cálculo
son muy útiles para un primer análisis, para tareas pequeñas y rápidas a nivel
personal o divulgativo, pero es que esto es otra cosa. Hablamos de la gestión
de los datos de la pandemia del coronavirus en un país con casi 50 millones de
habitantes", explica Álvarez.
Álvarez habla de sistemas de gestión de datos como SAS o SPSS, ya
utilizados incluso en sistemas públicos como el Sistema Nacional de Salud de
España, pero también, y especialmente, de lenguajes de programación como 'R',
Python o SQL. "Son sistemas creados y preparados especialmente para la
gestión de grandes bases de datos de forma incluso sencilla para el usuario que
debe verlos
"Aquí también tenemos buenas acciones y que muestran que se pueden
hacer las cosas de otra forma, como es el caso del Instituto Carlos III.
Su web sobre los datos del covid está hecha con R y de una forma muy simple y
sencilla. Creo que ese es un buen camino a seguir".
¿Por qué esa diferencia entre el ISCII y otras administraciones españolas?
Álvarez señala al ámbito en el que se mueven. "El Carlos III se mueve en
un sector académico y de investigación en el que se cuida mucho todo esto y
llevan años tratando estos asuntos y dándole vueltas a posibles soluciones o
alternativas. El problema es que en otros espacios nunca habían tenido que
enfrentarse a una situación como la actual ni les había preocupado y no están
preparados para ello. El dato es el nuevo petróleo, pero muchos aún siguen sin
verlo y prefieren seguir como hasta ahora".
¿Es normal que se utilicen
aqui pgm sencillos como epinfor y el excel, para un tamaño de datos
tan grande para analizar, con este virus en el cual un asintomático se
puede estar replicando hasta 90 días y no se debe contemplar en las series a
los supercontagiadores, en os cuales uno puede contagiar a otros 80 (de media)?
M.A.R.
Caso Primera ola
La cronología, la hemeroteca, los
avisos de expertos, las evidencias, la comparación con otros países, delata de
forma irrefutable, que las acciones aquí se pueden hacer mucho mejor.
Actuar sin previsión, actuar tarde
nos esta pasando factura, por segunda vez.
Primera ola: Spanish lockdown - Encierro español
Los resultados indican que una mayor población junto con un elevado
número de personas de edad media y con estudios superiores contribuyen a
adelantar la aparición de contagios. También obtenemos que el inicio, e
intensidad, de las epidemias provinciales depende de la movilidad internacional,
lo cual sugiere que las medidas de control de viajeros procedentes de zonas previamente
afectadas, como es el caso de Italia, deberían haberse puesto en marcha mucho
antes, en línea con las decisiones adoptadas en otros países.
Por otra parte, el estudio empírico realizado en este trabajo ha permitido
confirmar que la declaración del estado de alarma del 14 de marzo ha
logrado mitigar el efecto del contagio de forma muy significativa, si bien es
cierto que tal reducción en el número de contagios difiere entre provincias. En
general, las provincias que están más cerca de los principales epicentros del
COVID-19 en España son las que más se han beneficiado de esta medida, ya que el
estado de alarma ha permito romper el círculo vicioso de contagios entre provincias.
En efecto, diferentes especificaciones de nuestro modelo indican que la
movilidad de la gente entre provincias ha jugado también un papel
significativo en la propagación del virus en España. Dicha fuente de
propagación, sin embargo, se reduce significativamente una vez que se decreta
el estado de alarma. Por lo tanto, dicha medida no sólo ha permitido contener
los contagios dentro de las provincias sino además los contagios procedentes de
otras provincias.
Según nuestras simulaciones, el número de casos confirmados en la España
peninsular hubiera aumentado, en ausencia de estado de alarma, de 126 a 617 mil
casos a fecha de 4 de abril de 2020. Con dicha medida, por tanto, se han
evitado alrededor de 491 mil infecciones confirmadas, lo que representa una
reducción media del 79.5% en el número de contagios potenciales. Sin embargo,
nuestras simulaciones ponen también de manifiesto que se hubiera podido ahorrar
un numero aun mayor de contagios y, por consiguiente de fallecimientos, si las
medidas de control asociadas a la declaración de alarma se hubiesen puesto en marcha con
sólo una semana de antelación. El número de casos confirmados hubiera pasado a 47 mil,menos de la mitad los
confirmados a fecha de 4 de abril. Señalar finalmente que tal disminución hubiera evitado probablemente el
colapso de muchos hospitales en nuestro país.
How effective has been the Spanish lockdown to battle
COVID-19? A spatial analysis of the coronavirus propagation across provinces.
Luis Orea (University of Oviedo) -Inmaculada C.
Álvarez (University of Oviedo and Universidad Autónoma de Madrid)
Cerrar un país no es suficiente para frenar la
epidemia por coronavirus (SARS-CoV-2). Es más, si solo hacemos eso estaremos
causando dolor adicional al no verificarse mejoría en las cifras de ingresos
hospitalarios.
Cuando a vuelta de la festividad de Reyes la gente contemplaba en la
distancia las noticias de un lejano mercado de Wuhan y unos cuantos casos de
neumonía, yo sentí honda preocupación. Y mi preocupación provenía (y proviene)
de que la mayoría de los casos de enfermedad causados por este virus son leves.
Y por lo tanto se deslizarían como arena entre los dedos y llegarían
inadvertidamente a todo el planeta. Y por lo tanto costaría toneladas de
persuasión convencer al mundo de que algo en principio liviano, podría llegar a
saturar los servicios de emergencia, las camas hospitalarias y sobre todo los
puestos en unidades de cuidados intensivos. Ahora esto lo sabe ya todo el
mundo, del modo más doloroso posible.
--El pecado original de la mala gestión de esta
epidemia, no sólo en España sino por casi toda Europa, no
fue un problema político sino técnico. En
nuestro caso tiene su epicentro el 30 de enero, en una reunión en el Ministerio
de Sanidad, en la que varios técnicos -no sólo el que ustedes piensan-
sostuvieron, en contra de mi opinión, que el nuevo coronavirus es un agente del
grupo 2. Yo mantengo que es un agente del grupo
4. Y ahí radica todo. Esa es la clave de toda la mala gestión
posterior. Los microorganismos, de acuerdo al RD 664/1997 se clasifican en
cuatro grupos, siendo el cuarto el compuesto por aquellos que pueden ocasionar
infección grave o mortal y contra los que no hay ni vacuna ni tratamiento. Es
de libro. El nuevo coronavirus es un agente del grupo 4.
Si se hubiera asumido eso desde el principio, dado el potencial pandémico
del virus y la susceptibilidad universal para sufrir la infección de toda la
Humanidad, habría que haber tomado aquel mismo día decisiones pavorosas, como
adquirir ingentes cantidades de equipos de protección como los del ébola,
construir o acondicionar a toda velocidad centros monográficos independientes o
adquirir un gran número de equipos de ventilación mecánica.
Pues bien, nada de eso se hizo entonces, al aceptar la benignidad del virus
como una ventaja, cuando era ciertamente su principal inconveniente. Y tampoco
se hizo después cuando explotó en Italia, y ya era inevitable que de allí,
dentro del espacio europeo común, llegara en una o dos semanas al resto del
continente y a Latinoamérica.
Este es el resumen de la historia y para la Historia. Ahora las
soluciones, que se basan esencialmente en no reiterar los errores.
- Los protocolos recientemente revisados (van docenas de
ellos) dicen que no se hagan pruebas a los pacientes con sintomatología leve.
Este es un grandísimo error que funcionará como profecía autocumplida: si no
diagnosticamos bien, no aislaremos bien a los pacientes y no haremos un buen
control de los contactos. Por supuesto, hay que construir o acondicionar
grandes hospitales monográficos, con la ayuda del Ejército, en lugar de
centrifugar el problema por todos los hospitales de la red, destruyendo la
sanidad actual. Estos deberían ser atendidos por personal militar y personal
voluntario bien retribuido. Quizá ahora parece tarde: pero más tarde será aun
peor.
Es monstruoso, intolerable, que los protocolos vayan rebajando el umbral de
protección de los profesionales y de utilización de los equipos de protección
individual, simplemente porque no se encuentran y hay desabastecimiento:
busquen, fabriquen, dediquen toda su energía y capacidad financiera a ello.
Hay que multiplicar por 10 o por 100 nuestra capacidad diagnóstica actual y
hacer PCR a todos los pacientes con infecciones respiratorias de cualquier
gravedad, en aquellos lugares donde haya transmisión comunitaria. Aislar
obligatoriamente a todos los pacientes con Covid-19 y cuarentenar igualmente de
forma obligatoria a todos sus contactos. Durante semanas, en los protocolos se
decía que los contactos podían hacer vida normal, incluso con amigos.
Tenemos que conseguir que el personal hospitalario aquejado de sintomatología
leve deje de venir al hospital a seguir contagiando a compañeros y pacientes, y
contener la infección con buena epidemiología, buscando el colectivo y los
contactos de cada caso, para incorporar medidas de cuarentena.
Detección precoz, diagnóstico precoz, aislamiento de
los casos y cuarentena de los contactos, esa es la receta.
Si bajamos los brazos estaremos condenados, y de nada habrá servido parar un
país entero.
--------------------------------
(*) Juan Martínez Hernández es experto en Salud Pública de la OMC
EL ministerio de Sanidad y el centro de emergencias tenia la
información suficiente el dia 10 de Febrero para empezar a actuar, para
proveerse de material (respiradores, mascarillas, etc) realizar un plan de
acción y plan de contingencias (Cerrar fronteras, evitar concentraciones de mas
de 1000 personas) El señor Simón conocía según este informe el día 10 de
febrero la situación ,los tests disponibles en mercado internacional, con sus
reactivos, mascarillas que iban a ser la forma de prevención, termómetros en
aeropuertos -aunque, sin confirmación, ya hablan de asintomáticos y del
contagio en incubación, lo que hace que la medida no sea infalible, se sabía
que contagiaba a menos de dos metros por gotículas, había casos que hacían
sospechar con fuerza que se transmitía por aerosoles, por compartir espacio
cerrado, no se descartaban asintomáticos, además del contagio, la conveniencia
de mascarillas o la letalidad... sabían que los síntomas no eran exclusivamente
tos y fiebre, pero lo omitieron mas de un mes, debía tratarse de reducir el
colapso dada la falta de previsión.
Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias
Sanitarias
En estos días de continua avalancha informativa, ha salido a la luz un
asunto que primero circuló por redes sociales para luego aparecer en algunos
medios e incluso ser objeto de una pregunta en la comisión de sanidad
del Congreso. En un principio se trataba de las claves de acceso y
recuperación de un documento fechado el 10 de febrero de 2020,
titulado “INFORME TÉCNICO: Nuevo coronavirus
2019-nCoV”, elaborado por el personal del “Centro de Coordinación de
Alertas y Emergencias Sanitarias” con colaboración de los Centros
Nacionales de Epidemiología y Microbiología, que estuvo en la web del
Ministerio de Sanidad hasta que misteriosamente desapareció y fue sustituido
por otro más reciente y sin autores expresos. Posteriormente ha aparecido otro
informe, incluso más precoz, del 24 de enero sobre algunas medidas recomendadas
frente al Covid-19, pero en mi opinión y por lo publicado, algo menos relevante
que el que comentamos, aunque también borrado de la web ministerial.
Cuando llegó a mis manos el primer documento y a la vista de los tiempos de
postverdad y noticias fake que vivimos, lo examiné con toda
prevención para descartar que hubiera sido manipulado, pero no hallé el más
mínimo indicio de que así fuera. Toda la información, el formato, las fechas y
los autores eran coherentes, así como la presentación y si alguien se hubiera
tomado el trabajo de falsificarlo no se sabe con qué intención, merecería el
premio a la calidad.
El informe es una puesta al día técnicamente muy sólida de lo que se conocía a
principios de febrero sobre el Covid-19 basado en la experiencia china,
las semejanzas con otros coronavirus, y la entonces incipiente
experiencia europea y española. Describe perfectamente los mecanismos de
transmisión, hoy ampliamente conocidos por todo el mundo, el período de
incubación, la gravedad de la infección en un porcentaje importante de
casos, las importantes necesidades cuantificadas de ingreso en UVI, así como la
mortalidad entre la población general, los ingresados, los distintos grupos de
riesgo, la escasa repercusión en niños…
Se revisa igualmente y con todo detenimiento la sintomatología y los
signos clínicos, así como la existencia de casos leves o asintomáticos,
señalándose ya entonces la posibilidad de que estas personas fueran
transmisoras de la enfermedad, algo entonces en estudio, aunque ya se había detectado
el virus en casos asintomáticos de varios países entre ellos España.
Se reconoce en todo caso, la gran contagiosidad y agresividad del
Covid-19, su fácil expansión en instituciones hospitalarias a los
ingresados y su fácil transmisión a los trabajadores sanitarios.
Se describen las pruebas diagnósticas y los protocolos aprobados para su
utilización en distintos países, así como los distintos tratamientos
existentes, ninguno con utilidad claramente demostrada. Se recomiendan las
mismas medidas de prevención que para otros coronavirus,
incluidas las mascarillas y en cuanto a las comunicaciones opta por centrarse
en los vuelos directos con las zonas afectadas como
procedimiento más simple
Un informe sobre el coronavirus muy solvente en
febrero
En suma, un informe técnicamente muy solvente, con la
información disponible en el mundo a principios de febrero sobre el Covid-19 y
las líneas generales para combatir la pandemia. Podríamos sentirnos
orgullosos de la labor de recopilación de este organismo del ministerio de
sanidad que en este caso hizo honor a su nombre. Se centró
efectivamente en la alerta y emergencia sanitaria desatada por el coronavirus,
poniendo a disposición del ministro y demás autoridades sanitarias estatales y
autonómicas una información preciosa para tomar decisiones que
aún leída hoy cuando parece que han pasado siglos, puede considerarse actual en
la mayoría de sus detalles.
La pregunta del millón que se plantea entonces es muy sencilla:
¿Por qué no se hizo prácticamente nada
con toda esta información que tenían en su poder el 10 de febrero, hasta que
más de un mes después se declaró el estado de alarma? Y como cuestiones
derivadas:
¿Por qué no se provisionaron durante este mes, mascarillas, EPI,
respiradores y demás material que tanto han escaseado durante la
crisis?
¿Por qué no se adoptaron medidas de distanciamiento, aunque hubieran sido
las más elementales como la prohibición de aglomeraciones, tipo 8-M o
similares?
¿Por qué no se controlaron los vuelos de las zonas más afectadas?
¿Por qué se siguió desaconsejando el uso generalizado de mascarillas en
lugar de decirnos simplemente que no había?
"¿Por qué no se hizo prácticamente nada con toda esta información que
tenían en su poder el 10 de febrero, hasta que más de un mes después se declaró
el estado de alarma?"
¿Y lo mismo con los test a los contactos asintomáticos si ya se sabía que
podían infectar?
Y lo último, aunque no menos importante: ¿Llegó este informe técnico a
quienes si tenían capacidad de decisión y no eran sólo técnicos? ¿Se
lo leyeron? ¿Lo entendieron? En caso afirmativo, ¿por qué decidieron no
hacer nada?
Es hora de tomar medidas más enérgicas en España
para contener el coronavirus 2-3-2020
La autora argumenta que las medidas de
contención del virus que está tomando España son insuficientes para detener el
avance de la epidemia
Los datos relacionados con la propagación del coronavirus Covid-19 se
suceden a gran velocidad. El viernes, la Organización
Mundial de la Salud (OMS)elevó el nivel de alerta internacional de
alto a muy alto, y el sábado Italia ya registraba más de 1.100 casos
confirmados y 29 muertes relacionadas con este virus. Hay que recordar que hace
poco más de un mes, China decretó la cuarenta de Wuhan con unas cifras no
demasiado alejadas: 1.300 casos confirmados y 41 fallecidos. Mientras tanto,
en España el número de contagios sigue creciendo, y el riesgo ha
pasado de bajo a moderado. En este contexto, merece la pena revisar las medidas
de salud pública vigentes porque, a pesar de todos los esfuerzos establecidos
para la contención del virus, la epidemia no deja de extenderse.
Desde el inicio de la epidemia del Covid-19 se ha trabajado con la
hipótesis de que si el brote se controlaba en el lugar de origen (China), sería
posible detenerlo, como ocurrió con el SARS en 2003. A día de hoy, China
ha demostrado que es capaz de disminuir el número de nuevos casos infectados
y fallecidos, pero esto solo ha sido posible gracias a la implementación de
medidas excepcionales (que algunos denominan "medievales").
Desde un punto de vista epidemiológico, el Covid-2019 tiene al menos dos
características fundamentales a la hora de planificar su control: alta
transmisibilidad y severidad (casos que requieren hospitalización) en
aproximadamente un 20% de los casos. Estos rasgos están causando grandes
desafíos en todos los países afectados por el coronavirus, como el contagio del
personal sanitario o la saturación de los sistemas de salud. Estos
desafíos son clave. Si el personal sanitario se contagia, evidentemente se
reduce el número de profesionales cualificados disponibles, pero también se
resiente su confianza. Si los hospitales están llenos y no pueden aceptar
pacientes, el coste no es solo económico, sino también psicológico y social.
En España, existen contagios locales confirmados desde el miércoles 26 de
febrero. Considerando la evolución de la epidemia en otros países, sería
ingenuo pensar que en España va a ser diferente y que la mayoría de casos van a ser importados.
Lo más prudente sería asumir que en estos momentos los contagios
locales no son simplemente una vía de transmisión marginal en España y
empezar a obrar en consecuencia para frenar la transmisión del virus y reducir
la potencial sobrecarga del sistema sanitario.
Considerando la evolución de la epidemia en otros países, sería ingenuo
pensar que va a ser diferente
Además de las medidas adoptadas hasta el momento, las autoridades
sanitarias españolas (y europeas) deberían promover medidas enfocadas a
la prevención del contagio, como incentivar el trabajo desde casa,
restringir viajes nacionales e internacionales o cancelar eventos públicos
multitudinarios. Este fin de semana, acudieron 80.000 personas al encuentro del Santiago Bernabéu. Mientras tanto,
cantones suizos con apenas seis casos confirmados (Grisones) han prohibido las
reuniones de más de 50 personas. Se estudian con mucha cautela todas estas
medidas por su gran impacto económico a corto plazo. Sin embargo,
deberían contrastarse con los costes (no solo económicos) que la gestión de
esta crisis puede generar a medio y largo plazo.
Finalmente, es importante transmitir un mensaje correcto a la población
sobre los riesgos reales que supone la propagación de este virus. Frecuentemente,
se tiende a minimizar y comparar con una gripe común. Se necesita una
población correctamente informada y concienciada para que adapte sus
comportamientos de forma que se limite el riesgo de transmisión.
Este fin de semana, acudieron 80.000 personas al Santiago Bernabéu,
mientras cantones suizos han prohibido las reuniones de más de 50 personas
Aunque a día de hoy en España el número de casos confirmados sea algo
superior a 100, está claro que este número solamente refleja la punta
del iceberg. No desaprovechemos esta oportunidad para adoptar medidas más
enérgicas para frenar el avance de esta epidemia.
* Mar Velarde estudió Salud Pública y Epidemiología en la
Universidad de Columbia, EEUU. Tiene 10 años de experiencia en salud global. Ha
trabajado para diferentes instituciones internacionales, entre ellas la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente, trabaja para el Instituto
Suizo de Medicina Tropical (Swiss TPH) en Basilea.
·
Las evidencias son irrefutables, los paises que acturarón antes
(Noruega,Suecia, Nueva Zelanda, Portugal, Grecia,Marruecos, Letonia, Lituania,
Bulgaria, Ucrania, Checoslovaquia, Polonia) tienen menos problemas sanitarios y
economicos que España,porque en una pandemia 7 dias , demuestran que el tiempo
es oro)
T.Pueyo:
"Si yo pude preverlo, los gobiernos deberían haber podido"
Da casi miedo leer a principios de abril, con 130.759 casos notificados de infección
por el coronavirus y 12.418 muertos en España, lo que escribió en un post en la red social Medium Tomás Pueyo en esa
misma fecha.
A 9.000 kilómetros de distancia, en la bahía de San Francisco, Pueyo había
escrito: "El coronavirus está yendo hacia a ti.Lo está haciendo a
velocidad exponencial: primero gradualmente y luego repentinamente. Es
cuestión de días. Quizás una semana o dos. Cuando llegue,
tu sistema sanitario estará saturado. La gente tendrá que ser atendida en
los pasillos. El personal sanitario estará agotado. Algunos de ellos
contagiados, otros morirán. Tendrán que decidir qué pacientes reciben
el oxígeno y cuáles dejan morir. La única manera de prevenir esto es el
aislamiento social hoy. No mañana. Hoy. Esto significa mantener a cuanta
más gente posible en casa, desde ya".
"Como político, empresario o representante de tu comunidad, tienes el poder y la responsabilidad de prevenir esta catástrofe. Puede que
te asalten las dudas: ¿Y si estoy exagerando? ¿Se va a reír la gente de mí? ¿Se
van a enfadar? ¿Estoy provocando el pánico? ¿No será mejor
esperar a que otros hagan algo primero? ¿Estaré causando un daño irreparable a
la economía? Pero en 2–4 semanas, cuando el mundo entero esté en
aislamiento, cuando estos pocos y tan preciados días de distanciamiento
social te hayan permitido salvar vidas, nadie te va a criticar: te agradecerán
que hayas hecho lo correcto".
Pero creo que había mucha gente que sabía lo que iba a pasar y ya estaba
alertando; la diferencia es que todas las voces oficiales decían que esto no
era un problema, por lo que todos los que alarmaban parecían secundarios. Y yo
simplemente hice sonar la alarma, al igual que muchos de ellos, pero mucha
gente escuchó. Hago muchas predicciones y casi todos los días son correctas.
Pero califiqué el problema de pandemia varios días antes que la OMS. Que no
significa nada, pero es el punto detrás de todo esto. Comenté que España iba a
tener una crisis gorda.
¿Cuándo cree que España debería haber decretado el confinamiento
total?
[Suspira].Podemos hablar en detalle de ello, porque a toro pasado es mucho
más fácil. Pero ni siquiera creo que sea la pregunta correcta, porque muchos de
los países del sudeste asiático no necesitaron cerrar el país. Ahora mismo si
tú ves tasas de movilidad en Madrid y Barcelona estamos al 5% y en Singapur al
75%, o sea que la vida es casi casi normal. ¿Por qué? Porque están preparados y
no han necesitado cerrar el país, con unos pocos casos eran capaces de hacer
todos los test que hacían falta, de rastrear los contactos para meterlos a
todos en cuarentena y, obviamente, de aislar a la gente con enfermedad. A eso
hay que sumarle otras cosas como por ejemplo educación en higiene a la
población y cerrar las fronteras a países con transmisión comunitaria. Todas
esas medidas son medidas que se podían haber tomado cuando había muy pocos
casos, decenas o incluso sin casos, cuando se veían las noticias que llegaban
de China. Una vez que ya tienes muchos casos y está en la comunidad sigue
siendo algo bueno cerrar las fronteras, pero ya es tarde, ya tienes la epidemia
local. Estas medidas, que son las medidas claves en los países del sudeste
asiático, son las que se podían haber tomado muy pronto. Pero si se forma ese
cuello de botella, hay que aplicar el martillo y la pregunta es cuándo
aplicarlo. Yo lo único que puedo decir es que escribí mi primer artículo un martes
(10 de marzo) y las medidas se aplicaron en España ese sábado. Si yo solo pude
hacer el análisis y escribirlo un martes, al menos el Gobierno podría haberlo
hecho ahí y esos cinco días o así pues hubiesen hecho una diferencia de decenas
de miles de casos.
Sabe que en España ha habido mucha polémica porque no se declarara el
confinamiento el fin de semana del 8M, la manifestación por los derechos de la
mujer. ¿Realmente cree que un retraso de apenas unos días pudo suponer tantos
casos?
Yo no me meto en política, porque esa decisión se tomó en más países con
gobiernos de otro signo. Pero sí le digo una cosa: en Corea del Sur lo tenían
controlado completamente hasta el caso número 31, fue el caso número 31 el que
supuso la explosión, que fue una mujer que tenía síntomas al hospital y de ahí
se fue dos veces a un templo multitudinario y a un buffet del hospital. Esa persona sola es la que creó esa explosión, que creo que
ya supera los 8.000 casos. Eso da una idea de lo que las reuniones
multitudinarias pueden provocar. Esa manifestación no debería haber ocurrido,
pero no porque sea de izquierdas o de derechas, sino porque ya tienes
suficientes casos como para que explote y juntar a esos pocos casos con decenas
o decenas de miles de personas es muy mala idea. Si estás creciendo
exponencialmente, cada día es peor que el anterior. Estamos acostumbrados a
tendencias lineales en las que un día más o un día menos no cambia mucho, pero
aquí cinco días más pueden ser cien veces más casos. En mi primer artículo
escribí que un retraso de un día te podía aumentar el número de casos un 40%,
por lo que en cinco días te los puede multiplicar por diez.
¿Cuándo cree usted que va a acabar esto?
La respuesta es depende, depende mucho. Hay que ver lo que ha pasado en los
países asiáticos y especialmente en China, porque son los únicos que han
vivido el martillo. Lo que ha pasado es que necesitas tiempo para que los casos
vayan a cero o cerca de cero y, al mismo tiempo, necesitas toda la
infraestructura para poder mantenerse sin una nueva epidemia después. Son dos
análisis distintos, separémoslos. El primero es cuánto tiempo hace falta para
que se detengan los casos. Ese periodo puede oscilar entre las tres semanas de
Corea del Sur y las siete u ocho de China. España tenía muchos más casos que
Hubei cuando cerró, por lo tanto es probable que necesite al menos el mismo
tiempo que China, si no más. Entonces, si llevamos tres semanas quedarían
cuatro o cinco. Y la segunda pregunta es qué pasa luego y si estamos preparados
para abrirnos y eso depende no sólo de los nuevos casos sino sobre todo de la
capacidad de prevenir un segundo repunte. Para ello, se necesita hacer
muchísimos test y una operación muy buena de rastreo de contactos para saber,
si encuentras un caso nuevo, toda la gente que ha tenido contacto con esa
persona, incluido si ha ido en un tren o si ha estado en un restaurante. Y
necesitas leyes de cuarentena para que la gente se mantenga en casa, necesitas
poder rastrear la cuarentena y luego, por supuesto, educación sobre higiene.
Todo eso se puede hacer en unas pocas semanas, pero si no se hace pues hará
falta más tiempo o puede haber otra epidemia nueva.
«En España ha habido una mala previsión con el coronavirus»
«Nuestro
sistema nacional de salud necesita un libro blanco, muchas reformas y,
fundamentalmente, dotaciones
-El
virus provoca cuadros neumónicos graves. Las cuarentenas sonaban a un pasado
muy lejano. ¿Era necesaria en su opinión una medida tan drástica?
-Esa
reflexión fue la primera que se nos vino a la cabeza cuando vimos que las
implantaba China, esas cuarentenas. Nos parecía muy exagerado, pero, cuando nos
afectó a nosotros, no quedó más remedio que implantarlas también aquí. El
confinamiento de toda la población no esencial era la única medida posible para
frenar los contagios, aplanar el crecimiento exponencial de casos e impedir que
se colapsase el Sistema Nacional de Salud (SNS). Era lo que había que hacer.
-Si
se hubiesen adoptado medidas preventivas antes, ¿los resultados habrían sido
muy diferentes?
-Muchos
menos casos y sobre todo muchas menos defunciones. No digo ya adoptarlas cuando
estábamos viendo el problema en China, que hubiera sido lo lógico, al menos en
cuanto a dotar de EPIs y respiradores a nuestro SNS; sino, al menos, cuando ya
estaba ahí a nuestras puertas, en Italia, y hacerlo evitando las
concentraciones de personas y los viajes a zonas afectadas, y cerrando Madrid
para evitar su difusión por toda España. Pero nada de eso se hizo y pasó lo que
pasó.
-Ahora
es muy importante mantener la vigilancia epidemiológica de la Covid-19 muy
activa. ¿Cierto?
-Sí.
Con un diagnóstico y aislamiento lo más precoz posible de todos los casos de
infecciones respiratorias agudas, por leves que sean; y la búsqueda exhaustiva
de sus contactos mediante los rastreadores y el uso de una App en los móviles.
También hay que buscar a los asintomáticos mediante la realización masiva y
periódica de test RT-PCR en los colectivos más susceptibles como el personal
sanitario, sociosanitario… extendiendo la búsqueda al máximo de población
posible. Estas medidas son fundamentales para eliminar la circulación del
virus, que, por otra parte, parece que ha perdido virulencia.
-¿Qué
lecciones diría que hemos aprendido de la pandemia y, a su juicio, ha supuesto
un antes y un después, digamos, para la medicina clásica?
-
Han sido muchas las lecciones: que contamos con unos profesionales sanitarios
de primera, pero nuestro Sistema Nacional de Salud necesita un libro blanco,
muchas reformas y fundamentalmente dotaciones. Habrá que repensar si tiene
sentido mantener la actual parcelación de la atención médica. Ha quedado claro
el excesivo uso, indebido, de las consultas médicas y de las urgencias.
El
'Financial Times' critica a Fernando Simón por la gestión de la pandemia de
coronavirus en España
El
periódico económico británico 'Financial Times' ha vuelto a criticar la gestión
de la pandemia de coronavirus en España. Después de haber señalado en julio que
las autoridades habían vuelto a
llegar tarde en la "segunda ola" y, meses después,
denunciar las medidas tomadas por la
Comunidad de Madrid tras el repunte de casos en la región, esta
vez ha sido el turno del director del Centro de Coordinación de Alertas y
Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.El medio británico
indica que, mientras Simón defendía que "no había virus en España" el
23 de febrero, el país se convertía en "el más golpeado" por
la pandemia a nivel europeo. También cita a la vicepresidenta primera del
Gobierno, Carmen
Calvo, quien dos días después de las declaraciones del epidemiólogo
decía que la situación era "francamente buena".
España como muestra del "peligro
del retraso" En el artículo,
se enumeran cinco de los "momentos clave" que, a juicio del
periódico, dieron forma a la respuesta europea y ejemplifican la gestión de la
pandemia en el continente, también durante la segunda ola. Empieza haciendo
referencia a la "temprana lección" que llegó desde Italia,
donde empezaron a aparecer los primeros picos de casos en Europa.
Justo después, hace referencia a España,
como ejemplo del "peligro del retraso" en la toma de medidas.
"No hay coronavirus en España", cita el periódico a Fernando Simón,
en unas declaraciones realizadas el 23 de febrero. Menos de un mes después, se
daba inicio al estado de alarma en el país. "Simón estaba
equivocado"
"La situación era ya en ese momento
muy mala", continúa el 'Financial Times', que asegura que Simón
"estaba equivocado". "El coronavirus ya se estaba expandiendo
rápidamente por España, que pronto sería más golpeada por el virus que
cualquier otro país de la Unión Europea", indica el diario
británico. Según el mismo, el problema está en los procedimientos de salud
pública, que "hicieron imposible monitorizar el alcance real de la
pandemia". De hecho, como añade el medio, un mes después de las
declaraciones del epidemiólogo, "España registraba 10.000 casos
diarios": "El nivel real de contagio, según [Simón] reconoció más
tarde, era probablemente diez veces mayor".
La "actuación a ciegas" del
país dio lugar a un "fracaso crítico", empeorado por "el
partidismo político" y la "falta de coordinación" desde el
Ejecutivo central. El periódico concluye haciendo una referencia a la "autocomplacencia
fatídica" por parte de las autoridades, que, a juicio del medio,
fueron "demasiado lentas" a la hora de tomar medidas y controlar la
expansión del virus. "Errores que serían repetidos este verano cuando las
restricciones se relajaron y se dio pie a una segunda ola de la pandemia",
senten
En
febrero habían estudios realizados por finlandeses sobre la
transmisión en los lineales del supermercado, pero hasta ahora, 8
meses después, es cuando el gobierno empieza a considerar en España la
repercusión de los aerosoles.
¿Se
transmite el nuevo coronavirus por el aire? Dyani Lewis 8-04-2020
La transmisión aérea es posible a menos que las
pruebas experimentales lo descarten, y no al revés, propone Tang. De esa
manera, las personas pueden tomar precauciones para protegerse, recomienda.
Medidas como aumentar la ventilación en los espacios interiores y no recircular
el aire pueden ayudar a asegurar que los aerosoles infecciosos se diluyan y
eliminen, observa Morawska. También deberían prohibirse las reuniones en
lugares cerrados, añade.
Un estudio publicado por la revista científica
“Nature” encuentra alta concentración de partículas en dependencias de dos
hospitales de Wuhan, epicentro de la pandemia 30-04-2020
El
estudio se centraba en la movilidad y resistencia del virus, pero dados sus
resultados, los científicos se aventuran, con la prudencia que les caracteriza,
a decir que, “aunque no hemos establecido la infectividad del virus
detectado en estas áreas hospitalarias, proponemos que el SARS-CoV-2 pueda
transmitirse a través de aerosoles. Nuestros resultados indican que la
ventilación de la habitación, los espacios abiertos, la desinfección de la ropa
de protección y el uso y la desinfección adecuados de las áreas de baño pueden
limitar efectivamente su concentración en aerosoles. Un trabajo futuro debería
explorar la infectividad del virus en aerosol”.
Las nuevas medidas contra el coronavirus
si se transmite por el aire
“Cada vez más pruebas
sugieren que el virus puede permanecer en suspensión aérea durante horas. Esta
capacidad nos obliga a priorizar el uso de mascarillas, reforzar los sistemas
de ventilación, reducir los aforos y el tiempo de permanencia en espacios
cerrados e impedir la reapertura de bares y restaurantes “por
Neel V. Patel
Científicos estadounidenses
liderados por Kimberly A. Prather, del Instituto Scripps de Oceanografía
(Estados Unidos), han reivindicado que "existe evidencia
abrumadora" de que la inhalación del virus del covid-19 a través
de pequeñas gotitas conocidas como aerosoles representan "una
importante vía de transmisión de la enfermedad".
Las nuevas medidas contra el coronavirus
si se transmite por el aire
“Cada vez más pruebas
sugieren que el virus puede permanecer en suspensión aérea durante horas. Esta
capacidad nos obliga a priorizar el uso de mascarillas, reforzar los sistemas
de ventilación, reducir los aforos y el tiempo de permanencia en espacios
cerrados e impedir la reapertura de bares y restaurantes “Neel V. Patel |
traducido por Ana Milutinovic -15 Julio, 2020
Para
los que estamos avisando de los riesgos sanitarios, económicos, financieros y
sociales de una pandemia desde febrero nos resulta mas revelador y esta mas
relacionado con la gravedad en el retraso en tomar las medidas drásticas mas de
mes tarde (los primeros dias de marzo se permitían eventos, el 17 no eran
medidas drásticas, se permitía el 50 % del transporte, no se hacían test, ni se
recomendaba mascarillas, las medidas drásticas
fueron del día 28 al 13, cuando bajaron las cifras) Si las actuaciones del 28
se hubiesen tomado el dia 12 de marzo, no hubiésemos visto colapso sanitario,
ni tantas muertes de sanitarios, al menos se hubiesen reducido la mitad. El
tema de las residencias y sus responsables también merece un estudio. Ahora
abrir es un riesgo,no es tener en cuenta asintomáticos vs falsos negativos, o
la reeinfeccion, o la falta de test para saber quien puede ir a trabajar, o las
incógnitas del tiempo que permanece el virus el aire, o si son suficiente 1
metro o se necesitan 3 m de distancia social
Es evidente que hubiera sido mejor
comenzar el confinamiento antes. Pero esto es así también para todos los países
analizados. Lo que aquí estudiamos es el efecto relativo del confinamiento
español, comparándolo con el de otros países europeos, y vemos que ha sido el
confinamiento que ha tenido un mayor efecto sobre la trayectoria de la
epidemia.
Saludos
Ramon Mdice:
Estoy de acuerdo Rafael, desde que se tomaron las medidas drásticas el
dia 28 de Marzo, no tengo nada que decir, no estoy de tan de acuerdo en que
todos realicen informes a toro pasado, si puedes revisar la hemeroteca hay
muchos estadísticos que el dia 28 de Febrero nos indicaban 40.000 infectados,
cifra de colapso, para el periodo entre el 5 de Marzo a 12 de Marzo,como
también hay algún estadístico de una universidad , prefiero ni mencionarla, que
nos decía que no tendríamos ni una decena de casos.
Algún
estadístico y varios técnicos de otras especialidades: epidemiólogos, o
expertos en salud pública, por ejemplo.
RamonMdice:
No es mi intención hacer una
critica, a ningún estudio. Me intereso conocer los casos de Grecia,
Portugal,Dinamarca. Ahora creo que el tema que nos interesa a todos es que en
las próximas crisis (posibilidad rebrote en noviembre,si no hay vacuna), se
realicen las acciones con mas premura .
En este este
estudio previo, analizan si hay una mutación en España , siendo mas agresiva o
que se expande más rápido puede ser una explicación del caso del verano en
España.
The
temporal association of introducing and lifting non-pharmaceutical
interventions with the time-varying reproduction number (R) of SARS-CoV-2: a modelling study across 131 countries
Los NPI individuales,
incluyendo el cierre de escuelas, el cierre del lugar de trabajo, la
prohibición de eventos públicos, la prohibición de reuniones de más de diez
personas, requisitos para quedarse en casa, y los límites de movimiento
interno, se asocian con la transmisión reducida de SARS-COV-2, pero el efecto
de introducir y levantar estos NPIs se retrasa por 1-3 semanas, con este
retraso más largo al levantar los NPIs. Estas conclusiones proporcionan pruebas
adicionales que pueden informar sobre las decisiones normativas sobre el
momento en que se introduce y levanta diferentes NPIs, aunque R debe
interpretarse en el contexto de sus limitaciones conocidas.
·Víctimas
de la incultura científica
"La incultura científica afecta a más de la mitad
de la población española, y esto les hace especialmente manipulables".
Deborah García https://lnkd.in/eJWCb_x