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jueves, 1 de marzo de 2018

“El ordenador neuromórfico aprenderá de sus errores”

Mario Lanza, nanocientífico y nanotecnólogo
Tengo 35 años. Nací en Esplugues y vivo en Shantou (China). Soy doctor en Electrónica e investigador. Mi esposa es china, no tenemos hijos. ¿ Política? Esfuerzo y trabajo. Soy católico. Lidero un equipo de veinte investigadores en Guangdong Technion-Israel Institute of Technology
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20180301/441157060325/el-ordenador-neuromorfico-aprendera-de-sus-errores.html

“El ordenador neuromórfico aprenderá de sus errores”

Desde China

Mario quiso ser Newton de niño, y hoy ha merecido el premio Young 1000 Talent, la mayor distinción a un investigador joven ¡en China! Mario pasa por Barcelona: imparte una gira de conferencias en varias universidades europeas, y la Escola Universitaria Salesiana de Sarrià (de la que Mario es exalumno agradecido) me avisa: descubro así –¡gracias!– a este investigador notable cuyo empuje puede inspirar a estudiantes que lean esta entrevista. Mario trabaja para que nuestro entorno tecnológico mejore y lo hace en un lugar (www.gtiit.edu.cn) que le da recursos para autorrealizarse y prosperar: está en China, sí..., pero las distancias no son ya lo que eran, amigos.

¿Qué es la nanociencia?
La ciencia que hacemos a una escala pequeñísima, en un espacio no superior a 21 átomos.

¿Qué le hizo nanocientífico?
Con 17 años trabajé una temporada y me dije: “¡Me niego a pasar el resto de mi vida haciendo esto!”.

¿Qué hacía?
Cambiar etiquetas de precios de los productos de un comercio.

¿Y eso le llevó a la ciencia?
Tenía facilidad para las matemáticas y la física, de niño admiré a Newton. Curse Ingeniería Electrónica, me doctoré, y aquí estoy.

¿Adónde ha llegado?
A China. Trabajo en el Instituto de Aaron Ciechanover, premio Nobel israelí que entrevistaste aquí hace poco.

Muy majo, déle recuerdos de mi parte.
¡Es un tipo genial! El Gobierno chino nos proporciona todas las facilidades y los recursos materiales para investigar.

¿Y qué investigan?
Yo lidero un equipo de veinte investigadores jóvenes, venidos de todo el mundo: investigamos en nanoelectrónica y haremos avanzar la nanotecnología.

¿Qué es la nanoelectrónica?
Las cargas eléctricas se mueven, y estudiamos sus movimientos: es la nanoelectrónica. Y así podremos obtener aplicaciones prácticas: es la nanotecnología. La bombilla de Edison fue sólo una aplicación primeriza...

¿Edison, santo patrono?
Y Alan Turing, físico inglés que descodificó los códigos secretos nazis: ¡con eso y con el radar les derrotamos! Y a este genio de la computación, la justicia inglesa lo condenó después a una lobotomía, por homosexual...

Qué cafre es la humanidad.
Alan Turing se suicidó: envenenó una manzana... y la mordió. Steve Jobs escogería por eso una manzana mordida como símbolo.

¿Cuál ha sido el mayor avance desde entonces en computación?
¡La miniaturización! Cada dos años, doblamos las prestaciones de computación en la mitad de espacio: es la ley de Moore, y sigue cumpliéndose gracias a la nanoelectrónica.

Pero habrá un límite...
Sí, y lo conocemos: ¡el átomo! Hago microinterruptores atómicos. Con dos objetivos: uno, almacenar muchísima información en células metálicas de un nanómetro...

¿Qué parte de un metro es eso?
 La milmillonésima parte de un metro. Es decir, una millonésima parte de un milímetro.

Eso no lo ve el ojo, ¿no?
No, sólo ciertos microscopios electrónicos.

¿Y ahí cabe algo?
¡Muchísima información!, mediante estructuras planares de esas células. ¡Y la multiplicaremos si las hacemos tridimensionales!

Me hablaba de un segundo objetivo...
Sí: los ordenadores neuromórficos.
Traduzca.
Es una red neuronal artificial, es un ordenador que aprenderá de cada error. Hará como hace el cerebro humano: cada impulso eléctrico entre dos neuronas (sinapsis) crea un enlace nuevo, ¡y eso es aprender!
¿Esos ordenadores serán inteligentes?
Eso estamos intentando, la electronic synapse, lo que será un logro nanotecnológico gracias a la nanoelectrónica.

Y pronto un ordenador neuromórfico liderará su equipo en vez de usted.
No, hombre, tanto como eso, no.

Bueno, bueno...
Sí tendrá tan descomunal capacidad de computación que hará predicciones fiables.
¿Qué más buscan los nanotecnólogos?
Quiero que haya ordenadores flexibles y transparentes, y estoy en ello. Y ya hay placas fotoeléctricas invisibles haciendo las veces de cristal de ventana...

¿Qué más?
Tu móvil se cargará en tu bolsillo, con la energía cinética de tu cuerpo al moverse. Las alfombras, por el roce de los pies, generarán electricidad. O, del mismo modo, un suelo piezoeléctrico iluminará todo un hotel. O alimentará las farolas de una autopista, por el roce de neumáticos en su asfalto.
¡Más, más!
Hay bebidas termoquímicas que agitas y se autocalientan. ¡Y florecerá la nanomedicina!

¡Nanomedicina!
Si tienes un tumor, inyectarán en tu torrente sanguíneo una nanopartícula que lo localizará y lo combatirá, sin estresar el conjunto de tu organismo con quimio o radioterapia.

¡Mira qué fácil!
Y con nanoimplantes oirán los sordos y verán los ciegos y se curarán los epilépticos...

¿Afectará esto a la evolución humana?
¡Seguro! De entrada, la mayoría de mis relaciones son ya con personas con las que nunca he tenido contacto presencial...

¿Qué tal es vivir y trabajar en China?
Son muy trabajadores y ambiciosos ¡y apuestan por la investigación! Y quieren ser autosuficientes de verdad: crean su propio WhatsApp, su propio Facebook, su Google...

¿Qué aconsejaría a un joven investigador de aquí?
Venid: hay en China una red de universidades semipúblicas que te lo ponen fácil. No nos cuidan en España, en Catalunya acabas de camarero... Y en China te dan dinero.

 

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