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jueves, 27 de junio de 2019

MIT crea IA que predice hasta con cinco años el cáncer de mamas

MIT crea IA que predice hasta con cinco años el cáncer de mamas

El Laboratorio de Inteligencia Artificial y Computación del MIT creó un modelo de predicción que detecta tempranamente el cáncer de mamas.

Además una de las mayores innovaciones es que esta tecnología funciona igual de bien tanto para mujeres blancas como para las de raza negra, ya que se ha demostrado que estos algoritmos en IA también tienen sesgos importantes.
Entrenado en mamografías y resultados conocidos de más de 60,000 pacientes con MGH, el modelo aprendió los patrones sutiles en el tejido mamario que son precursores de tumores malignos, sostiene el MIT.

Cómo el MIT detecta el cáncer de mamas

La profesora de Harvard, Constance Lehman, explica cómo funciona el sistema.
"Desde la década de 1960, los radiólogos han notado que las mujeres tienen patrones únicos y ampliamente variables de tejido mamario visibles en la mamografía. Estos patrones pueden representar la influencia de la genética, las hormonas, el embarazo, la lactancia, la dieta, la pérdida de peso y el aumento de peso. Ahora podemos aprovechar esta información detallada para ser más precisos en nuestra evaluación de riesgos a nivel individual ".
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Pero quizás lo que más se destaca es que esta IA es útil para la detección del cáncer de mamas tanto para mujeres de raza blanca como de raza negra, que ya tienen una prevalencia de 42%.
Es particularmente sorprendente que el modelo funcione igual de bien para las personas blancas y negras, lo que no ha sido el caso con herramientas anteriores", dice Allison Kurian, profesora asociada de medicina / investigación / política de salud de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford. "Si se valida y se pone a disposición para un uso generalizado, esto podría mejorar realmente en nuestras estrategias actuales para estimar el riesgo"
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 Un equipo del MIT y del Hospital General de Massachusetts han desarrollado un nuevo sistema de aprendizaje complejo y adaptativo que puede predecir a partir de una sola mamografía el riesgo de probabilidades que una paciente desarrolle ese cáncer hasta cinco años antes. Para ello el modelo se ha entrenado en el estudio de mamografías y resultados posteriores de más de más de 60.000 pacientes. Con ese análisis el desarrollo descubrió patrones hasta hoy imperceptibles en todo el tejido mamario y que acaban siendo precursores de tumores malignos.

sábado, 22 de junio de 2019

Nicholas Negroponte: “El 5G no será rompedor. Es la fusión nuclear lo que cambiará el mundo”



Nicholas Negroponte: “El 5G no será rompedor. Es la fusión nuclear lo que cambiará el mundo”

El fundador del Media Lab del MIT vaticina un salto para la humanidad gracias a la bioingeniería, la producción de alimentos artificiales y la irrupción de una energía limpia

Tiene motivos para presumir de dones proféticos, porque estuvo en primera fila del despertar digital y vio con claridad lo que vendría después. En los años ochenta y noventa, cuando la mayoría de la población desconocía o empezaba a acercarse a Internet, Nicholas Negroponte (Nueva York, 1943), ingeniero informático y arquitecto, fundador, director y ahora presidente del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), vaticinó que íbamos a tener ordenadores en los bolsillos, pantallas táctiles, televisión a la carta como la de Netflix, altavoces inteligentes y hogares conectados. Y entendió que vendrían profundos cambios sociales. Sus artículos en la última página de Wired o su libro El mundo digital (1995) eran seguidos como un oráculo.
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https://elpais.com/tecnologia/2019/06/19/actualidad/1560974542_919705.html?fbclid=IwAR24tGIN0oTHP4vbYZzC0GLJqc13nuarUVCWMDokIcMvmeyE5Jdn9dhAIzk

El tiempo le ha dado la razón en casi todo. Negroponte conversa en Madrid, donde participa este jueves en la jornada Cruce de Caminos, organizada por Banco Caminos y Bancofar. Sigue confiado en sus visiones del futuro, que hoy suenan muy atrevidas. Claro que también era atrevido lo que decía hace 30 años.
Pregunta. ¿Cuál es el próximo hito para la humanidad?
Respuesta. El mundo digital se ha integrado en nuestras vidas. Lo que vendrá ahora ya no serán extrapolaciones de la informática, como las que hemos visto.
Pregunta. ¿Es la bioingeniería la próxima revolución?
Respuesta. Esa será una de las grandes cosas que vengan, sí. Tendremos humanos genéticamente modificados y corregiremos los errores de la naturaleza. Será un futuro muy distinto.

P. ¿De verdad podremos vivir 150 o 200 años? ¿Lo haremos nosotros o nuestros descendientes?
R. Eso ocurrirá con seguridad en la próxima generación. Es un poco tarde para nosotros, porque revertir el envejecimiento es más difícil. Pero no hay duda de que sus hijos y mis nietos vivirán hasta los 150 años. Y haremos que los discapacitados puedan andar, luego podremos eliminar las enfermedades raras...
P. Y se alimentará al mundo con comida artificial.
R. Crear carne que no proceda de las vacas es un proyecto maravilloso. Podremos replicar las células de las vacas sin hacer daño a animales, sin el CO2 que emiten, ahorrando agua, cuidando el medio ambiente, y logrando que la gente tenga carne.
P. ¿Nos salvará la tecnología también del cambio climático?
R. La tecnología es la única solución al cambio climático. No hay otra. Tenemos que encontrar la forma de producir energía, no necesariamente de fuentes renovables, como el viento o el sol, sino haciendo que la fusión nuclear funcione. En 50 años tendremos una economía distinta y un mundo mejor gracias a ella.
P. Usted pronostica avances enormes para la humanidad. ¿No teme que las miserias humanas, o los intereses políticos y económicos, impidan que lleguen a beneficiar a la mayoría?
R. Los intereses corporativos suelen frenar algunos avances, pero no por mucho tiempo. Es bien conocido que quienes tienen intereses en el petróleo pueden forzar un retraso en las tecnologías alternativas. Por eso es tan difícil hacer pronósticos sobre cuándo llegarán algunas cosas, porque a menudo los retrasos vienen de fuerzas externas que no tienen que ver con la tecnología.
P. El 5G, el sistema que dominará las comunicaciones móviles, está siendo el centro de esta Segunda Guerra Fría, un campo de batalla entre EE UU y China por esa tecnología. ¿Quién ganará?
R. Hace 15 años que EE UU se ha rendido en las tecnologías de la telecomunicación. Los principales actores ya no son empresas americanas. El repentino interés por el 5G, y en particular por Huawei, me parece increíble. Porque el 5G no es tan importante como están vendiendo. Es solo un cambio incremental sobre el 4G. El hito fue el 3G. Esto no es la fusión nuclear. Si alguien domina la fusión nuclear, cambiará las reglas del juego. El 5G no va a ser rompedor. Y si miramos lo que hace China en áreas como el 5G, está muy por delante de EE UU.
P. Usted representa el optimismo ante los cambios tecnológicos. Pero todo indica que la opinión pública ha ido pasando del entusiasmo al pesimismo.
R. Sigo siendo optimista, pero eso es verdad. Hay un creciente sentimiento en todo el mundo de escepticismo, de que la tecnología ha creado muchos de los problemas que tenemos que arreglar. Si lo miras objetivamente y con perspectiva, la tecnología ha traído muchas soluciones, como en la medicina, y los problemas son sobre todo por cómo usamos la tecnología.
P. Los gigantes de Internet son vistos ahora como un gran oligopolio que hace negocio sin control con nuestros datos. Una especie de Gran Hermano.
R. Pondré otro ejemplo. Cuando las revelaciones de Snowden, muchos americanos como yo nos sorprendimos de que el Gobierno nos estaba vigilando. Si vas a China, y acabo de estar allí, ves cientos de cámaras en la calle haciendo reconocimiento facial y creando una casi perfecta seguridad. Y la gente está satisfecha. Dicen: de acuerdo, quizás se viole lo que vosotros los occidentales consideráis intimidad, pero no tenemos delincuencia. Son cosas que se ven distintas desde cada cultura.
P. ¿Juega China con ventaja en la carrera tecnológica por la falta de garantías para la intimidad? Allí se puede crear una gigantesca base de datos genéticos que en Occidente no sería viable.
R. Europa es quizás el líder mundial en protección de la intimidad. Por otro lado, hay mucha gente que muere en Alemania porque es ilegal compartir datos que permitirían salvarlos. Es un difícil equilibrio. Si me atropella un coche, no quiero que mis datos médicos estén protegidos, quiero que cuando llegue la ambulancia lo sepan todo.
P. ¿Cree que los gigantes de Silicon Valley deben ser divididos como otros monopolios en el pasado, lo que ha propuesto la senadora Elizabeth Warren?
R. No estoy seguro de que dividir a estas compañías garantice asuntos como la privacidad. A nadie le gusta que una empresa crezca tanto y sea dominante, pero lo que tenemos que mirar es qué sacamos de ellos, quién está contribuyendo más al conocimiento y la ciencia. Es sorprendente qué poco aportan muchas de esas grandes compañías. La gente joven quiere ser Mark Zuckerberg, no quieren ser Alan Turing. Es decepcionante. Necesitamos gente que invente y sea imaginativa como Turing.
P. ¿Están afectando las redes sociales a la calidad de la democracia? Allí se expanden ideas extremistas, mensajes de odio…
R. No uso mucho las redes sociales. Soy más un observador. Está claro que están teniendo un impacto. En unas partes, están creando democracia, en otras partes la están debilitando. El balance es probablemente a favor de la democracia.
P. Diversos estudios alertan de la destrucción de millones de empleos por la robotización, incluso en las actividades más intelectuales. Esto está generando ansiedad en la población y abriendo debates como el de la renta universal. ¿Cuál es el futuro del empleo?
R. Es más fácil automatizar la mayoría de actividades intelectuales que la mayoría de empleos en servicios, como preparar comida rápida. Es más fácil tener un robot abogado, o contable. El desplazamiento del empleo no dependerá de las capacidades intelectuales. En algún momento tendremos que repensar el concepto del trabajo. Una parte del concepto tiene que ver con tener un sentido, un propósito. La gente siempre tendrá un propósito, pero puede no ser llevar un salario a casa, que es lo que define el empleo hoy.
P. ¿Vamos a tener algún día una verdadera inteligencia artificial, que tenga conciencia?
R. Esa es la pregunta, la conciencia, y la mayoría de la gente no se la hace. No estoy seguro de que lo vaya a ver en mi vida. Pero antes de eso veremos máquinas que tendrán sentido del humor, y será asombroso. Otra pregunta que no parece interesante es: ¿por qué los hombres apreciamos la música?
P. ¿Hay que reivindicar las humanidades, o la filosofía, en una sociedad hipertecnológica?
R. Las humanidades son la cosa más importante que puedes estudiar.

 

2-Los ecologistas contra el 5G: no, tener un smartphone más rápido no te dará cáncer

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2019-06-21/ecologistas-5g-conexion-danos-salud_2081782/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=ECNocheAutomatico&fbclid=IwAR1ksv_1QxexF4Unx6ZulC31Xt7MIQjjgEMMG_eIchSm1B-gv-O-JFACioY

Ecologistas en Acción denuncia que el despliegue de estas redes se hace sin analizar sus posibles daños para la salud. Una acusación recurrente de la que nunca hubo evidencias


Foto: Foto: Reuters.
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Del 5G llevamos tiempo oyendo hablar. Mucho. Es la llamada madre de todas las revoluciones. Sus virtudes en términos de ancho de banda, latencia o cobertura en zonas de alta concentración como conciertos o manifestaciones la convierten en imprescindible de cara a avances como el coche autónomo, las flotas de drones o el Internet de las Cosas. Aunque quedan todavía unas cuantas temporadas para que sea desplegado al cien por cien de sus capacidades, esta nueva generación de internet ya está haciendo acto de presencia en nuestro país después del lanzamiento de las primeras tarifas móviles, por parte de Vodafone, que ya permiten hacerse una de lo que está por venir. Una meta volante que ha reavivado los rescoldos del eterno debate de la contaminación electromagnética, las antenas de telefonía móviles y demás infraestructuras y su efecto nocivo sobre nuestra salud. Junto al del espionaje, este es su gran caballo de batalla.

La última voz que se ha alzado ha sido la de Ecologistas en Acción, una organización nacional, que ha enviado un comunicado en el que denuncia que "a pesar de los contundentes y llamados científicos", se han procedido a ejecutar el despliegue de estas redes sin "evaluar los posibles riesgos sanitarios y medioambientales" y sin aplicar el principio de "precaución". El texto, entre otras referencias, habla de una iniciativa respaldada, según sus palabras, por 100.000 investigadores, médicos, asociaciones y ciudadanas de 187 países pidiendo a la OMS y a la ONU que se detenga el despliegue hasta contar con "evidencias de inocuidad".

La desconfianza de Bélgica o Suiza



Para reforzar sus tesis se apoyan además, entre otras cosas, en la decisión de algunos cantones suizos, como Ginebra, que 'congelaron' la instalación de los elementos necesarios para hacer funcionar esta tecnología, tras una iniciativa promovida por el Partido Demócrata Cristiano de Suiza, hasta que se demuestre su seguridad por parte de "estudios científicos independientes'. A pesar de ello, Swisscom, una de las tres operadoras que con licencia en el país, puso en marcha su servicio 5G tres días después.
Desde Ecologistas en Acción recuerdan también la decisión del Ejecutivo belga de detener la puesta en marcha del 5G en Bruselas (previsto para 2020) bajo el argumento de que sus habitantes "no eran conejillos de indias" ante la duda del aumento de la radiación.

La estadística dice no



A lo largo de los últimos años ha habido grandes estudios realizados que se han resuelto con la conclusión de que no existen evidencias de que el uso del smartphone o el wifi produzca cáncer. El Instituto de Epidemeología danés estudió los datos de casos de tumores malignos correspondientes a tres décadas, separando los que tenían móviles de los que no antes del 95 y sus resultados, publicados en el Bristish Medical Journal, no encontraron relaciones estadísticas. Investigaciones de la Agencia Intenacional de Investigación del Cáncer llegaron al mismo escenario. Y así otros tantos de la UE o de otras autoridades nacionales, como se recogen en Maldita Ciencia, portal dedicado a desmentir bulos relacionados con la ciencia. La conclusión es clara: si hay algún caso de cáncer producido por estas radiaciones suponen un porcentaje tan bajo como para establecer una relación causa-efecto.
El tono de Ecologistas en Acción, sin embargo, es mucho más relajado del que empleó Russia Today America la pasada primavera. La cadena moscovita, al que las autoridades locales acusan de ser una maquinaria de propaganda de Putin, emitió una serie de piezas en las que se aseguraban que la señal del 5G podía producir cáncer de cerebro, la infertilidad, el autismo, los tumores del corazón y la enfermedad de Alzheimer, unas afirmaciones que carecen de cualquier apoyo científico, como denunció días después el New York Times en un extenso reportaje.

"De espaldas a la ciencia"


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"No me sorprenden lo más mínimo. Llevan desde los 90 con la misma cantinela. Primero el 2G, luego el 3G, el 4G... A día de hoy no hay evidencias de que a los niveles habituales sea perjudicial", asegura a Teknautas Alberto Nájera, profesor de Medicina Física y Radiología de la Universidad de Castilla-La Mancha. "Solo meten miedo y alimentan bulos que circulan por internet. Es una auténtica irresponsabilidad", afirma tajantemente sobre el comunicado de Ecologistas en Acción, a quien afea "haber dado la espalda a la ciencia desde hace años". "Tienen un profundo desconocimiento sobre cómo funcionan la investigación científica. La inocuidad no se puede demostrar", remata, partiendo de que el riesgo cero no existe.
Nájera, también miembro de la junta directiva de APURF (que aglutina a los docentes de esta especialidad), insiste en que los organismos responsables de velar por esto no ha encontrado motivo para la alerta. Hace mención a las últimas publicaciones de la ICNIRP (Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes), entidad de referencia a la hora de fijar los estándares de peligrosidad, que "recientemente ha revisado sus niveles sin ningún cambio sustancial" en línea con lo ya expresado por otros organismos como BEMS y EBEA de naturaleza global y europea, respectivamente.

Una historia de bandas y antenas


Una de las cosas a tener en cuenta, explica este experto, son las bandas de frecuencia que utiliza el 5G para funcionar. La primera de ellas, la de 700 Ghz (aún pendiente de subasta pública en nuestro país), está ya ocupada, desde hace un tiempo, por la TDT, algo que obligará a un segundo dividendo digital para liberarla. La siguiente, sobre la que actual el 5G que ha puesto en marcha Vodafone, es la de la banda de 3,7 Ghz. "Es muy similar a la que ya se ha utilizado con otras teconologías como el WiMax o el Wifi de 5Ghz". La que más dudas puede generar a día de hoy es la de 26 Ghz, que todavía está lejos de ser habilitada. "Creo que no está ni en proyecto. No se le espera a corto plazo. Pero hay que tener en cuenta que la capacidad de penetración en el cuerpo, a partir de los 6 Ghz, decae muchísimo. Pasa de centímetros a milímetros".
Actualmente la cobertura funciona como "un gran paragüas". La antena lanza la cobertura en todas las direcciones y si están dentro de su 'ratio' de influencia puedes conectarte. Esto cambia completamente con el 5G. Se pasan de esas instalaciones mastodónticas que coronan los tejados en muchas ciudades y zonas industriales a antenas (conocidas como MiMo) mucho más numerosas pero mucho más concentradas y pequeñas. Unas instalaciones que serán capaces de dirigir la señal de manera mucho más precisa al dispositivo "evitando la irradiación indiscriminada". "Es como en una conversación si estás lejos la tendrás que hacer a gritos. Si estás cerca la podrás hacer a un menor volumen", resume Nájera. "Se reduce la latencia, los tiempos de trasmisión pero también los de emisión y, por tanto, la radiación".
"Nos encontramos con conexiones que se realizan desde dispositivos más pequeños y de menor potencia, la mayoría alimentados con batería, pero mucho más numerosas", explica José Antonio Morán, director de la Ingeniería de Tecnologías y Servicios de Telecomunicación en la UOC. "Hay que verlo como una balanza. Las emisiones son más concentradas pero más numerosas".

"Conforme a las normas"


"La responsabilidad no hay que depositarla sobre la tecnología ni sobre los tecnólogos. Hay que hacerlo sobre las autoridades sanitarias de cada país. ", añade. "Pero de la misma forma, nosotros tampoco debemos ser los que reafirmen o desmientan la seguridad de las ondas porque no es nuestra competencia. Nosotros nos dedicamos a desarrollar las redes en base a los límites, estándares y recomendaciones que establecen los diferentes organismos", remata.
Morán lo compara con el mercado automovilístico. Un fabricante crea un vehículo que alcanza los 300 kilómetros por hora. "Si el Gobierno considera que, a partir de 120 hora, es peligroso, lo limitará. Pues aquí ocurre lo mismo", razona. ¿Hay motivos para la preocupación a día de hoy? "Todo lo que está desarrollando e instalando en España se está haciendo en base a la normativa y la legislación", asegura con bastante firmeza, al referirse a las actuales bandas que se están ocupando a día de hoy, aunque se declara "partidario" de investigaciones que descarten riesgos en el futuro. Morán también pone sobre la mesa la necesidad de unificar criterios a nivel internacional. "Los umbrales que se manejan en Suiza o Bélgica son más restrictivos que en otros países como España. Y la ausencia de ese consenso también da pie a estas discusiones".
 https://elpais.com/tecnologia/2019/05/24/actualidad/1558714580_836909.html?fbclid=IwAR05S3skXls9qPAW6jvulAARCTLNoiQpIGIM7c5vDITlHabnvpAZlClH51Q
 https://www.cuerpomente.com/ecologia/medio-ambiente/red-5g-protestas-salud_4794?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=trafico&fbclid=IwAR2OmZR9MTa5QHaOeLTuU0DDdCqxyc5HnuEbFnzlGExWW_CzA8-87DU6cco
Health y 5G... lo único que sale son las ventajas que para la salud tendrá el 5G, por ejemplo telemedicina.
La paradoja de Jevons, finalmente aumentará el consumo de energía al haber muchísimo más tráfico de datos". JCB

Juan Carlos B. "Y Alex Rv tiene toda la razón, la Humanidad se encuentra en una deriva extraña, en que no hay dirección, y se toman importantes medidas en una dirección y en la contraria. Probablemente un acuerdo global que reflejara el auténtico coste de utilizar la biosfera como sumidero (sin pensar en que su capacidad de reciclar lo que vertemos se ha sobrepasado ampliamente) sería un primer paso interesante. Pero, ¿quién está en condiciones de asumir la fea realidad?"



Michael Mcloughlin

How 5G is revolutionizing telemedicine


https://www.youtube.com/watch?v=tikEFqlhJ6U&fbclid=IwAR3iLJdBgMudHraSL6NfMfeQlkZYbWOluKz-a2lO9ZEVxGzY3TCimJrLoxw
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lunes, 17 de junio de 2019

Nanotubos de carbono para autentificar información y combatir falsificaciones

Nanotubos de carbono para autentificar información y combatir falsificaciones

Investigadores de IMDEA Nanociencia han desarrollado una función físicamente no clonable (PUF, por sus siglas en inglés) basada en nanotubos de carbono para su aplicación en sistemas antifraude incorporados en circuitos electrónicos. Se trata de nanodispositivos con un patrón de conductancia único, extraordinariamente difícil de duplicar, que se puede traducir en bits de información.
Más información sobre:
nanotubos de carbono
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antifraude
electrónica
SINC | | 21 mayo 2019 09:00
<p>Esquema de funciones físicamente no clonables basadas en nanotubos de carbono. / Enrique Burzurí</p>
Esquema de funciones físicamente no clonables basadas en nanotubos de carbono. / Enrique Burzurí
La ubicuidad de los dispositivos electrónicos hace imprescindible el uso de herramientas de encriptación y antifalsificación para proteger la privacidad y seguridad de los usuarios. Con la creciente expansión del internet de las cosas, la protección frente a ataques que vulneren la autenticidad de los productos se hace cada vez más necesaria.
Para proteger los mensajes, tradicionalmente se han usado diferentes sistemas: contraseñas, firmas digitales o cifrado. Esta criptografía se basa en claves que desconoce un posible atacante, pero desafortunadamente estos sistemas van quedándose obsoletos a medida que aparecen nuevos ataques más invasivos: malware, los llamados ataques API (interfaz de programación de aplicaciones) o directamente ataques físicos al hardware.
Estos dispositivos con nanotubos de carbono son fácilmente medibles y proporcionan un patrón de conductancia intrínseco muy difícil de duplicar
En este contexto, y mientras la computación cuántica avanza lentamente hacia el paradigma criptográfico, ser presentan las denominadas funciones físicamente no clonables (PUF, por sus siglas en inglés) como la opción para asegurar la identificación única y efectiva. Una PUF es un dispositivo que presenta unas propiedades físicas únicas y no repetibles que pueden traducirse en bits de información utilizables.
La idea de utilizar características físicas aleatorias para identificar sistemas o personas no es nueva. De hecho, la identificación de individuos mediante la huella dactilar se ha usado desde el siglo XIX. En la actualidad, la identidad de los dispositivos electrónicos ha podido establecerse utilizando PUF, que son “las huellas dactilares electrónicas” de un circuito integrado.
La autenticación basada en estos dispositivos comprende un chip fabricado mediante procesos intrínsecamente aleatorios que hacen casi imposible su clonación, aun cuando se conoce con precisión todos los detalles del proceso de fabricación. Las medidas de las diversas propiedades físicas del PUF dependen de las propiedades a la nanoescala del chip, y constituyen así una tecnología antifraude y antifalsificación muy potente. Para ser implementable a nivel industrial, el chip debe ser de bajo costo, escalable y sus propiedades deben ser fácilmente medibles mediante una función identificable.
Ahora, los investigadores Enrique Burzurí, Daniel Granados y Emilio M. Pérez de IMDEA Nanociencia proponen una ingeniosa y sencilla función PUF basada en nanotubos de carbono. Estos nanotubos se ensamblan (mediante dielectroforesis) a una serie de 16 electrodos, en los cuales se forman uniones aleatorias: en cada par de electrodos habrá uno, varios o ningún nanotubo.
Transformar un inconveniente en una gran ventaja
La medida de las curvas intensidad-voltaje proporciona un patrón único que es inherente a cada PUF y es casi imposible de reproducir. Esta nanotecnología explota una característica de los nanotubos de carbono que habitualmente ha sido un inconveniente para transformarla en su punto fuerte: la dificultad de conseguir nanotubos de carbono con idéntica quiralidad, es decir, con idénticas propiedades electrónicas (conductor o semiconductor). También, los defectos inherentes a la fabricación como son las vacantes o funcionalidades de oxígeno hacen que dos nanotubos de carbono con idéntica quiralidad no presenten la misma conductancia.
Se propone una medida de corriente sencilla, barata y fácilmente implantable en un circuito electrónico
Las PUF ideadas en IMDEA Nanociencia son dispositivos físicos fácilmente medibles y que proporcionan un patrón de conductancia intrínseco a cada uno de ellos extraordinariamente difícil de duplicar.
Dado una misma PUF, dos desafíos (input) diferentes producen respuestas diferentes, y dado un mismo desafío, dos PUF producen dos respuestas diferentes. De este modo, estos dispositivos basados en nanotubos de carbono pueden ser identificados por el valor de las respuestas que generan a desafíos concretos. Aquí no es válido cualquier desperfecto de la PUF: este debe ser medible y proporcionar una firma única del mismo.
En la actualidad existen diversos tipos de PUF que se basan en otras propiedades físicas como son la reflectividad o la anisotropía magnética. Sin embargo, la medida de corriente propuesta por los investigadores es la más sencilla, barata (un solo paso de litografía o proceso de impresión) y la más fácilmente implantable en un circuito electrónico, además de ser potencialmente escalable a un número mayor de electrodos para aumentar su complejidad.
Según los autores, estas nuevas PUF podrían implantarse en smartphones, microcontroladores, sensores inteligentes, actuadores y también podrían usarse como firma digital.
Referencia bibliográfica:
Enrique Burzurí, Daniel Granados y Emilio M. Pérez. "Physically unclonable functions based on single-walled carbon nanotubes: a scalable and inexpensive method toward unique identifiers". ACS Appl. Nano Mater. 2019.
Investigación cofinanciada por la Comisión Europea (MSCA-IF y ERC), el Ministerio de Economía y Competitividad, la Comunidad de Madrid, así como el programa de Centros de Excelencia Severo Ochoa.
Zona geográfica: Comunidad de Madrid
Fuente: IMDEA Nanociencia
https://www.agenciasinc.es/Noticias/Nanotubos-de-carbono-para-autentificar-informacion-y-combatir-falsificaciones

 

Turing tenía razón: sus patrones biológicos son una promesa en ingeniería de tejidos

Turing tenía razón: sus patrones biológicos son una promesa en ingeniería de tejidos

Antes de quitarse la vida al ser condenado por la justicia británica a un tratamiento hormonal para ‘liberarlo’ de su homosexualidad, el matemático británico Alan Turing desarrolló una teoría para explicar la autoorganización de las células en los seres vivos. Ahora, un nuevo modelo extiende sus fórmulas, que podrán servir para diseñar órganos sintéticos.
Más información sobre:
Turing
patrones
tejidos
órganos
Núria Jar | | 20 junio 2018 17:00
<p>Según Turing, desde la distribución de las rayas de una cebra a la disposición de los folículos capilares o las plumas de las aves se rigen por una combinación especial entre moléculas que crean patrones biológicos: / Pixabay</p>
Según Turing, desde la distribución de las rayas de una cebra a la disposición de los folículos capilares o las plumas de las aves se rigen por una combinación especial entre moléculas que crean patrones biológicos: / Pixabay
Una de las grandes preguntas de la humanidad que la ciencia intenta sonsacar a la filosofía es el origen de la vida: cómo una célula es capaz de dividirse en otras y crear estructuras diferenciadas que dan lugar a un ser vivo. “Es magia, un baile increíble en el que las propias células se dividen las tareas”, dice maravillado por la sencillez de la biología el físico Xavier Diego, investigador de la nueva sede en Barcelona del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL). 
“Las células se autoorganizan sin un director de orquestra ni un manual de instrucciones”, dice Xavier Diego
En 1952, un par de años antes de suicidarse, el matemático Alan Turing, que contribuyó a la derrota de la Alemania nazi al descifrar el código Enigma, planteó una teoría para explicar la creación de patrones en los seres vivos. Sin embargo, sus ecuaciones fueron ignoradas durante años, sobre todo en el campo de la embriología.
“La idea es muy bonita y revolucionaria, pero el fenómeno que propone es contraintuitivo”, comenta Diego a Sinc, que hoy publica en la revista Physical Review X un estudio con nuevas pruebas que le darían la razón a Turing.
Según el padre de la computación, desde la distribución de las rayas de una cebra a la disposición de los folículos capilares o las plumas de las aves se rigen por una combinación especial entre moléculas que crean estos patrones biológicos. “Las células se autoorganizan sin un director de orquestra ni un manual de instrucciones, como el que utilizas para montar un mueble de Ikea”, explica con esfuerzo divulgativo el autor principal del trabajo. “Los patrones de Turing son el paradigma de la autoorganización”, subraya.
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Retrato de Alan Turing. / Wikipedia
Ruptura de la simetría
Los dos procesos que contribuyen a la creación de estas estructuras son la difusión de moléculas a través del espacio y la reacción química entre ellas. Tal y como predijo el matemático británico, la diferencia es que debido a una combinación precisa entre reacción y difusión no se crean los patrones homogéneos habituales sino que la simetría se rompe y se generan patrones periódicos.
De esta manera, a pesar de contener la misma información genética y, por lo tanto, las mismas instrucciones, las células pueden diferenciarse en distintos tipos celulares de piel, sangre y músculo, entre muchísimos otros.
“Los patrones de Turing nos ofrecen una paleta de diseños posibles en células”, destaca el autor principal
En los últimos años, las matemáticas de Turing han inspirado numerosos trabajos sobre patrones biológicos, sobre todo en la pigmentación de los animales. Uno de los más recientes y destacados es el de la formación de los dedos de las manos y los pies que en 2014 firmó James Sharpe, investigador de EMBL en Barcelona, y coautor del trabajo actual, que recogió los datos durante su estancia previa en el Centro de Regulación Genómica (CRG).
Ahora, el grupo liderado por Sharpe ha aplicado la teoría de grafos, una rama de las matemáticas que estudia las propiedades de redes, para extender la teoría de Turing y revelar propiedades desconocidas de estos sistemas.
Los resultados del trabajo publicado hoy se convierten en una promesa para la biología sintética, en concreto para la ingeniería de tejidos, que se puede beneficiar de la comprensión de los patrones de Turing para crear nuevas estructuras como órganos y tejidos. “Los patrones de Turing nos ofrecen una paleta de diseños posibles en células”, resalta Diego sobre la teoría del científico británico: “Fue una idea muy revolucionaria, quizás demasiado”.
Referencia bibliográfica:
Diego, X. et al: “Key features of Turing systems are determined purely by network topology” Physical Review X 20 de junio de 2018
Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Núria Jar

nuria Periodista especializada en ciencia y tecnología. Colaboradora de SINC.

 

jueves, 13 de junio de 2019

Matemáticas al servicio de la detección del cáncer

Matemáticas al servicio de la detección del cáncer

Investigadores de la Universidad de Sevilla y el IBIS participan en un estudio que sostiene que el análisis matemático de imágenes tumorales ayuda a entender qué hace que un cáncer pueda ser más o menos agresivo

Investigadores del Departamento de Biología Celular de la Universidad de Sevilla y el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), Pablo Vicente y Luisma Escudero, en estrecha colaboración con la investigadora Rebeca Burgos y otros miembros del grupo de Rosa Noguera (Universidad de Valencia-INCLIVA, CIBERONC) han publicado un nuevo estudio encaminado a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer infantil.
Este trabajo supone un avance en el aspecto básico del estudio del cáncer que puede abrir nuevas vías de investigación para comprender qué hace que un tumor sea más o menos agresivo y cómo combatirlo.
Sin embargo, los investigadores recuerdan que su hallazgo no supone por sí solo una cura para el cáncer.
Este hallazgo no supone por sí solo una cura para el cáncer
El neuroblastoma es un tipo de cáncer que se origina durante el desarrollo del sistema nervioso. Afecta mayoritariamente a niños menores de 18 meses. Es el tumor sólido más común en la primera infancia y a pesar de las grandes mejoras en la tasa de curación para otros tumores pediátricos, la tasa de supervivencia para los pacientes con neuroblastoma no es ni mucho menos satisfactoria.
Existen claras evidencias de que el entorno que rodea y da soporte a las células tumorales (la matriz extracelular), participa de forma importante en la iniciación y en la progresión tumoral. Este entorno está formado por una red de fibras y fibrillas que dependiendo de su densidad y de cómo estén conectadas darán mayor o menor rigidez a este microambiente tumoral.
Por tanto, es importante conocer cómo las células tumorales se relacionan con la matriz extracelular y cómo las fibras y fibrillas se organizan. Esto no es fácil. Para conseguirlo estos investigadores han combinado en este estudio el análisis de imágenes de muestras biópsicas tumorales de pacientes afectos de neuroblastoma con nuevos procedimientos matemáticos (Teoría de Grafos) que han permitido cuantificar cómo las fibrillas de vitronectina están organizadas.
Matemáticas al servicio de la detección del cáncer. Matemáticas al servicio de la detección del cáncer.
Matemáticas al servicio de la detección del cáncer.
La conclusión de este complejo estudio es bastante más simple. El grado de organización de la vitronectina correlaciona con la agresividad del tumor y podría utilizarse para clasificar a los pacientes antes de un posible tratamiento.
Los resultados obtenidos sugieren que la vitronectina puede cambiar la rigidez del entorno de las células tumorales. En los casos más graves la vitronectina estaría guiando a los neuroblastos cancerosos posibilitando que puedan invadir otros órganos. Es decir, los cambios provocados por una determinada organización de la vitronectina pueden formar unas “vías” que ayudarían a que el tumor migrase, con los graves perjuicios que esto ocasiona. Por todo esto, este estudio de “ciencia básica” abre una posible nueva forma de combatir este cáncer puede basarse en modificar la organización de la vitronectina y así hacer los tumores menos agresivos.

https://www.diariodesevilla.es/universidadsinlimites/investigacion/Matematicas-servicio-deteccion-cancer_0_1363363949.html
 
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Pfizer,Isdin y fakes new

 

1-No, Pfizer no ha ocultado al mundo un fármaco que cura o previene el alzhéimer (I)

Si todo lo que se está publicando y tuiteando hoy fuera cierto, sería un día histórico para la humanidad: este 6 de junio de 2019 tendríamos por fin un fármaco para curar y prevenir el alzhéimer. Es decir, que una vez desaparecido todo el revuelo de los juicios de valor sobre las prácticas empresariales de Pfizer, lo que quedaría de todo ello sería una noticia de inmensa trascendencia: la cura del alzhéimer.
Solo que no es cierto. Pfizer no tiene un fármaco que cura el alzhéimer. Pfizer no tiene un fármaco que previene el alzhéimer. Pfizer no ha ocultado al mundo que tiene un fármaco que cura ni previene el alzhéimer; en primer lugar, porque no lo tiene, y en segundo lugar, porque no hay nada oculto: este fármaco es de sobra conocido desde hace años por la comunidad científica, que ya ha estado valorando su potencial contra el alzhéimer sin necesidad de que Pfizer revele o deje de revelar nada.
Imagen de Pixabay.
Imagen de Pixabay.
Por lo tanto, hoy no es día de buenas noticias, sino de malas. La primera mala noticia es que la cura del alzhéimer sigue sin existir; si es que puede llamarse noticia a algo que continúa no siendo, tal como no lo era ayer. Lo que sí es seguro una mala noticia es que lo ocurrido hoy es un triunfo más de la desinformación y la demagogia.
Esta es la desinformación y demagogia que circula: Pfizer creó un fármaco del que sabe que cura o previene el alzhéimer, y lo enterró para que nadie lo utilizara porque le resulta más rentable que la gente siga enferma.
Y esta es la información: existe un fármaco creado por investigadores básicos, ampliamente conocido y que se emplea en el tratamiento de la artritis reumatoide. Desde hace años, la comunidad científica piensa que los fármacos de este tipo quizá podrían aportar algún beneficio contra el alzhéimer. De hecho, se han hecho diversos estudios sobre ello, sin que aún exista una pista clara sobre su posible utilidad. Con el tiempo, han surgido otros fármacos biosimilares (casi idénticos, con el mismo efecto). Pfizer, que vende el fármaco original, se planteó si emprender un ensayo clínico a gran escala. Decidió no hacerlo. Con independencia de las explicaciones que Pfizer pueda ofrecer o haya ofrecido al respecto, existen razones perfectamente comprensibles para que una compañía decida no abordar un enorme gasto de resultados inciertos sobre un fármaco cuyas patentes están expirando, que otras entidades pueden ensayar libremente y del que además ya existen otros clones sometidos a investigaciones y a disposición de la comunidad científica.
Y ahora, la versión larga, por si a alguien le interesa conocer la verdad entre tanto espumarajo.
En 1991, el equipo dirigido por Bruce Beutler en el University of Texas Southwestern Medical Center publicó la creación de una proteína quimérica (formada por la unión de trozos de otras) compuesta por el receptor del factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y un fragmento de anticuerpo.
Estructura del etanercept. Imagen de NEUROtiker / Wikipedia.
Estructura del etanercept. Imagen de NEUROtiker / Wikipedia.
El TNF-α es una molécula producida por el organismo que promueve los procesos inflamatorios. La proteína quimérica tenía por objeto inhibir la acción del TNF-α in vivo, uniéndose a este y secuestrándolo para neutralizar su función. Dado que ciertas enfermedades como las autoinmunes producen sus síntomas a través de una activación incorrecta del sistema inmunitario, en la que el TNF-α desempeña un papel relevante, la idea de Beutler y sus colegas era que la molécula por ellos diseñada podía sumarse a otras opciones disponibles en el tratamiento de dichas dolencias. Los experimentos mostraron que la proteína bloqueaba eficazmente la acción del TNF-α.
Los investigadores patentaron su molécula y vendieron los derechos a la compañía biotecnológica Immunex, que en 1998 desarrolló el producto para el tratamiento de la artritis reumatoide. Su nombre es etanercept, y su marca comercial Enbrel. En 2002 Immunex fue absorbida por Amgen, que actualmente vende el etanercept en EEUU. En el resto del mundo (excepto Japón) la comercialización del fármaco corría a cargo de Wyeth, que en 2009 fue adquirida por Pfizer.
Desde entonces, el etanercept se ha venido utilizando para el tratamiento de la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes, no sin problemas: tanto este fármaco como otros similares son, por su propia definición, inmunosupresores, lo que ha llevado a que ciertos pacientes contraigan infecciones graves e incluso mortales.
Por otra parte, entra el alzhéimer, una enfermedad para la que no existe cura ni prevención y cuya causa primaria aún se ignora. Desde hace años se sabe que el cuadro inflamatorio forma parte del conjunto de síntomas del alzhéimer, pero sin que aún se conozca qué relevancia tiene este proceso en el desarrollo de la enfermedad. La posibilidad de que la inflamación pudiera ser un factor primario es solo una de las hipótesis que circulan en torno a la patología del alzhéimer, pero los investigadores consideran la posibilidad de que el tratamiento del cuadro inflamatorio pueda ayudar a paliar los síntomas o frenar su progresión.
Por ello, desde hace años los investigadores han comenzado a ensayar la posible acción de varios fármacos antiinflamatorios contra el alzhéimer, comenzando por los modelos animales. Uno de estos fármacos es el etanercept. La patente del fármaco expiró en Europa en 2015, mientras que en EEUU aún estará vigente hasta 2028 porque Amgen consiguió una extensión. En la práctica, esto implica que cualquier compañía puede producir etanercept fuera de EEUU. Incluso en aquel país, cualquier compañía puede producir otros inhibidores biosimilares, aunque probablemente (como de hecho ha ocurrido) se enfrente a demandas por parte de Amgen.
Lo que debe quedar claro con esto es que el etanercept, ni jamás ha sido secreto, ni jamás ha sido único, ni pertenece ya siquiera a Pfizer. Está publicado desde 1991, pertenece ya al dominio público (excepto en EEUU) y existen numerosas alternativas, desde los más generales antiinflamatorios no esteroideos hasta los más específicos inhibidores de TNF-α y, dentro de estos, los biosimilares; actualmente existe casi una veintena de fármacos biosimilares al etanercept en distintas fases de desarrollo y comercialización.
Y como es obvio, siendo un fármaco común –de hecho uno de los antiinflamatorios más vendidos del mundo–, tampoco ha estado guardado en un armario o en una caja fuerte. Mañana continuaremos contando qué dicen los ensayos emprendidos hasta ahora con este fármaco contra el alzhéimer, qué es lo que Pfizer sabía y no dijo, qué relevancia real tenía esto, y cómo un dato no científico en un Power Point que llega a manos de un periodista puede pintarse de amarillo para convertirse en una de las fake news más sonadas del momento.

 

https://culturacientifica.com/2019/06/13/piensa-bien-y-acertaras-los-casos-de-pfizer-e-isdin/?fbclid=IwAR0NATcCDAq4v59WJST0EN8JzmdRcqW-d7ql-DThbFEfry6FCsRq1JAZqjs

2.No, Pfizer no ha ocultado al mundo un fármaco que cura o previene el alzhéimer (II)

Como comencé a explicar ayer, desde hace años los investigadores han planteado la posibilidad de que los inhibidores de citoquinas proinflamatorias (moléculas que produce el cuerpo y que promueven la respuesta de inflamación contra las agresiones al organismo) podrían ser útiles en la lucha contra el alzhéimer, ya que la inflamación es uno de los síntomas de la enfermedad.
Sin embargo, y como también conté ayer, en realidad el proceso patológico del alzhéimer aún es desconocido, por lo que la inflamación podría no ser una causa, sino un efecto. De ser así, atacar la inflamación contra el alzhéimer sería como luchar contra un terremoto protegiendo la cristalería: se evitará que se rompan las copas y los vasos, pero nada más.
Es más, hasta tal punto se desconoce la patogénesis del alzhéimer que ni siquiera puede descartarse del todo que esta inflamación sea en realidad beneficiosa. Aunque la inflamación crónica suele tener efectos nocivos, en su origen es una respuesta del organismo contra una agresión. En el caso del alzhéimer, se ha propuesto incluso que la activación de la microglía (el sistema inmune propio del cerebro) podría ayudar a eliminar las placas de proteína beta-amiloide que tradicionalmente se han asociado con la muerte neuronal en los pacientes de alzhéimer.
Ilustración de anomalías neuronales en el alzhéimer: placas beta-amiloides (marrón) y ovillos neurofibrilares (azul). Imagen de NIH.
Ilustración de anomalías neuronales en el alzhéimer: placas beta-amiloides (marrón) y ovillos neurofibrilares (azul). Imagen de NIH.
El primer estudio piloto que evaluó el uso del etanercept de Amgen y Pfizer contra el alzhéimer se publicó en 2006, cuando el fármaco llevaba ya utilizándose contra la artritis reumatoide durante ocho años en EEUU, seis en Europa. En aquella ocasión, investigadores de la Universidad de California dirigidos por Edward Tobinick trataron a 15 pacientes de alzhéimer durante seis meses mediante inyecciones de etanercept en la médula espinal.
Al término del pequeño estudio, los investigadores observaron mejoras en los resultados de los test cognitivos de los pacientes. Esta fue su conclusión: “Un creciente volumen de ciencia básica y evidencias clínicas implica a los procesos inflamatorios y la resultante activación glial en la patogénesis del alzhéimer. Este pequeño estudio piloto sugiere que la inhibición de la citoquina inflamatoria TNF-α puede ser prometedora como enfoque potencial para el tratamiento del alzhéimer. Merece la pena emprender mayores ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo”.
Es decir, que ya en 2006 la comunidad científica conocía la posible utilidad del etanercept en el tratamiento del alzhéimer. El estudio mereció un editorial en la revista que lo publicó, Medscape General Medicine, que subrayaba su carácter “altamente preliminar” y sus limitaciones, como la ausencia de controles con placebo y de un estudio farmacodinámico, pero que concluía: “No todos los días (o todos los años) se ven datos tan prometedores en el tratamiento del alzhéimer como los que se presentan en este artículo, y claramente se necesitan más estudios”.
En años posteriores, Tobinick continuaba publicando nuevos datos favorables, como un seguimiento de los pacientes y nuevos casos, también con resultados de mejoras cognitivas. A finales de la década pasada, los antiinflamatorios no esteroideos y en concreto los inhibidores de TNF-α, como el etanercept o el infliximab, ya estaban en el punto de mira de muchos investigadores del alzhéimer.
Conviene aclarar aquí algo que también se ha propagado estos días y que no es cierto. Algunos comentarios han aventurado que el etanercept no puede ser útil contra el alzhéimer porque no atraviesa la barrera hematoencefálica, el muro que separa el sistema nervioso central del resto del organismo. Pero algunos expertos piensan que el hecho de que el fármaco no atraviese esta barrera no tiene por qué impedir una posible acción beneficiosa: existen indicios de que un efecto antiinflamatorio en el sistema nervioso periférico puede reducir la inflamación en el cerebro. En el caso del TNF-α, la neutralización de esta citoquina fuera del cerebro podría reducir la cantidad de esta molécula que llega al propio cerebro.
Sin embargo, todo ello había que tomarlo con extrema cautela: además de que los datos de Tobinick no dejaban de ser anecdóticos (sin ensayos clínicos rigurosos), si por algo se distingue la investigación del alzhéimer es por la inmensa cantidad de cadáveres de fármacos prometedores que ha dejado en el camino. En ratones y ratas se ha logrado curar la enfermedad infinidad de veces. Pero en realidad los ratones y las ratas no padecen alzhéimer, por lo que se trata de modelos creados por los propios investigadores. Y dado que en realidad aún no se conoce cuál es la patogénesis del alzhéimer, los modelos animales no son réplicas verdaderas de la enfermedad, sino de algunos de sus síntomas. Se han creado empresas motivadas exclusivamente por un fármaco que curaba este falso alzhéimer en ratones. Y han cerrado empresas cuando se comprobaba que este fármaco no hacía absolutamente nada contra el alzhéimer real.
Modelo de alzhéimer en el cerebro de un ratón: placas beta-amiloides (rojo) entre las neuronas (verde). Imagen de NIH.
Modelo de alzhéimer en el cerebro de un ratón: placas beta-amiloides (rojo) entre las neuronas (verde). Imagen de NIH.
En el caso de los antiinflamatorios no esteroideos, muchos de ellos han curado el alzhéimer en ratones; ninguno de ellos ha funcionado en pacientes. También el etanercept y moléculas similares han mostrado eficacia en modelos animales, pero esto no es ni muchísimo menos una garantía de que servirán como fármaco.
Así las cosas, al mismo tiempo comenzaban a llegar otros datos no tan positivos. Dado que el etanercept por su propia naturaleza es un inmunosupresor, se reportaban casos de pacientes afectados por infecciones graves e incluso mortales por el uso de este medicamento contra la artritis reumatoide, lo que obligaba a la Agencia de Fármacos de EEUU a publicar una advertencia.
Esto tiene una implicación trascendental: el etanercept jamás será un fármaco para prevenir el alzhéimer. Sencillamente, tratar a personas sanas con un inmunosupresor durante largos periodos de su vida es algo que está fuera de toda discusión.
Por fin en 2015, el año en que la patente del etanercept expiró en Europa (no en EEUU), investigadores británicos emprendieron el primer ensayo clínico doble ciego, aleatorizado y controlado con placebos para evaluar el uso del fármaco contra el alzhéimer. Se trataba de un estudio aún muy pequeño, con 41 pacientes de alzhéimer, y en fase 2. La fase 1 de un ensayo clínico se centra en la seguridad del fármaco, mientras que la fase 2 confirma estos datos de tolerabilidad y empieza a valorar sus posibles efectos. Por cierto, y aunque en EEUU Amgen se había mostrado reticente a los ensayos clínicos del etanercept para otras indicaciones, este estudio fue financiado a través de una ayuda de Pfizer al investigador principal, Clive Holmes.
Los resultados de tolerabilidad fueron positivos. Sin embargo, los de eficacia fueron decepcionantes: “No hubo cambios estadísticamente significativos en cognición, comportamiento o función global”, escribían los autores del estudio. No había diferencias entre el etanercept y el placebo. Lo cual suscitó una evidente pregunta: ¿y si los resultados reportados por Tobinick solo eran un efecto placebo?
Aquí es donde las cosas empiezan a complicarse aún más. Por un lado, el ensayo británico empleó etanercept por vía subcutánea, no espinal como en los estudios de Tobinick. Pero los investigadores concluían: “El presente estudio no debería verse como un apoyo al uso subcutáneo no aprobado de etanercept para el tratamiento del alzhéimer. El etanercept tiene reconocidos efectos adversos potencialmente serios en la población”.
Al mismo tiempo, los resultados del estadounidense comenzaban a cuestionarse seriamente. Tras ser amonestado por el Consejo Médico de California por conducta no profesional, Tobinick se mudó a Florida, un estado permisivo, donde montó una clínica en la que aseguraba tratar todo tipo de enfermedades neurológicas –incluidas las no autoinmunes– mediante sus inyecciones. Sin ensayos clínicos relevantes, Tobinick comenzaba a cargar a sus pacientes altas sumas por tratamientos con etanercept. Se revelaba además que el investigador no era un neurólogo, sino un internista que antes se dedicaba a la depilación por láser. Al parecer, y después de que sus tratamientos contra el alzhéimer fracasaran, Tobinick se centró en otras enfermedades.
Y en todo esto, ¿dónde entra el lío con Pfizer que ha hecho correr tanta tinta física y digital en los últimos días? El pasado martes, el diario The Washington Post publicaba una exclusiva según la cual, decía el titular, “Pfizer tenía pistas de que su fármaco superventas podía prevenir el alzhéimer” y las ocultó al mundo. En el texto, el periodista contaba que a sus manos había llegado un Power Point en el que se mostraban datos de cientos de miles de reclamaciones de seguros médicos que algunos investigadores de la compañía habían cruzado en 2015, y que se presentaron a la dirección en 2018. Según estos datos, de dos grupos iguales de 127.000 pacientes con alzhéimer y otros tantos sin esta enfermedad, todos ellos afectados por artritis reumatoide o dolencias similares, en el primer grupo (alzhéimer) 110 personas habían recibido etanercept, mientras que en el segundo (no alzhéimer) eran 302.
La crítica a Pfizer se basa en que no hizo públicos estos datos. Lo cual no implica que se mantuvieran en secreto: Holmes dispuso de ellos para su ensayo clínico. Pero si la pregunta es si la comunidad científica debería disponer de este tipo de datos, no creo que nadie objete que la respuesta es sí; la comunidad científica siempre tiene y debe tener hambre de datos, por lo que ningún indicio sobra, ninguno está de más. Ahora bien, si la pregunta es si los datos de Pfizer eran realmente relevantes…
En primer lugar, los datos de Pfizer no son novedosos. En 2016 se publicó un estudio similar: investigadores estadounidenses cruzaron datos de pacientes con artritis reumatoide, con o sin alzhéimer, con o sin tratamiento con etanercept, y concluyeron que “hay un riesgo mayor de alzhéimer en la población de artritis reumatoide estudiada”, y que “el riesgo relativo de alzhéimer entre los sujetos con artritis reumatoide era menor en los expuestos a etanercept”.
En segundo lugar, ¿qué revelan en realidad estos datos? Exactamente lo que dicen: que entre los enfermos de artritis reumatoide hay menos casos de alzhéimer entre los tratados con etanercept. No hay en absoluto una relación causa-efecto demostrada, y correlación nunca significa causalidad; nada descarta la posibilidad, por ejemplo, de que el etanercept, una medicación con efectos adversos serios, se administre con más frecuencia a los pacientes con un cuadro general menos grave. Para discernir entre las posibles hipótesis alternativas y relacionar causas y efectos con base científica son imprescindibles los ensayos clínicos rigurosos.
Por último, y dado que los datos se refieren exclusivamente a enfermos de artritis reumatoide, no hay absolutamente nada en ellos que sugiera una utilidad del etanercept contra el alzhéimer en personas sin artritis reumatoide. El único estudio riguroso que ha abordado esta cuestión hasta ahora, el pequeño ensayo de Holmes, fue negativo.
Estructura del TNF-alfa. Imagen de BQUB14-Jcanas / Wikipedia.
Estructura del TNF-alfa. Imagen de BQUB14-Jcanas / Wikipedia.
En resumen, ¿cuáles son las perspectivas de que se obtenga algo válido del etanercept contra el alzhéimer? Desde luego, nada invita a sospechar que este fármaco vaya a ser jamás la bala mágica contra el alzhéimer. Como ya he dicho arriba, es impensable que se plantee su uso como medicamento preventivo. Si acaso los enfermos de artritis reumatoide tratados con el fármaco pudieran beneficiarse de un posible efecto secundario en este sentido, bienvenido sea. Pero esto no aporta nada al resto de la población general, ni siquiera a la población de riesgo por su perfil genético.
El propio artículo del Washington Post, excelentemente trabajado a pesar de su desafortunado titular click-bait, dice: “Ninguno de los expertos entrevistados para esta historia dijo que tal indicación fuera de etiqueta del Enbrel [etanercept] contra el alzhéimer sería apropiada, dada la naturaleza muy limitada de los datos hasta ahora. Ni creen que esta prescripción vaya a producirse de manera significativa”.
En definitiva, si del etanercept, ya en el dominio público, o de sus muchos fármacos biosimilares ya existentes, podrá obtenerse algo positivo en el futuro contra el alzhéimer, solo el tiempo lo dirá; siempre, naturalmente, que este tiempo se dedique a emprender múltiples ensayos clínicos rigurosos. Que Amgen y Pfizer decidieran no abordar estos ensayos forma parte de su libre derecho como empresas. Que no publicaran un conjunto de datos que no aporta nada novedoso y cuya relevancia científica es relativamente escasa puede ser todo lo criticable que a cada uno le parezca, por supuesto.
Pero tirar de esta anécdota para apoyar una causa general contra estas compañías o contra la Big Pharma solo viene a demostrar una vez más que los pilares más fuertes en los que se sostiene dicha causa general suelen ser el odio irracional y el pensamiento conspiranoico. Que se alimentan solo de titulares, no de las noticias que van debajo. Y que por cierto, también son una industria muy rentable.
Soy periodista, biólogo y doctor en Bioquímica y Biología Molecular. Antes de dedicarme al periodismo, en los años 90 trabajé en investigación en el Centro Nacional de Biotecnología y publiqué 19 estudios científicos y revisiones. Como periodista de ciencia, fui jefe de sección de Ciencias del diario Público, y entre mis colaboraciones figuran medios como El País/Materia, El Huffington Post, ABC, Efe o BBVA OpenMind, entre otros. En mis ratos libres también intento viajar y escribir sobre viajes. He publicado tres novelas: 'El señor de las llanuras' (Plaza & Janés, 2009), 'Si nunca llego a despertar' (Plaza & Janés, 2011) y 'Tulipanes de Marte' (Plaza & Janés, 2014).  
https://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2019/06/07/no-pfizer-no-ha-ocultado-al-mundo-un-farmaco-que-cura-o-previene-el-alzheimer-ii/?fbclid=IwAR1M2h0SlKypKGMpDRJmcdpho0lLU0xDyu9kEdV8VCDjT-BCO-2e_giFSeI

 

3.Piensa bien y acertarás: los casos de Pfizer e Isdin

Fronteras

En el periodo de una semana los grandes medios de comunicación difundieron informaciones falsas en contra de dos importantes laboratorios farmacéuticos: Isdin y Pfizer. Isdin fue acusado de comercializar un producto de protección solar pediátrica con un SPF menor al indicado. Pfizer fue acusado de ocultar pruebas que indicaban que uno de sus fármacos previene el alzhéimer.
Cuesta encontrar alguna razón coherente por la que estos laboratorios tendrían interés en engañar con un factor de protección solar o en ocultar ni más ni menos que un fármaco contra el alzhéimer. Sin embargo, estas informaciones falsas fueron reproducidas en los principales medios de comunicación en televisión, radio, prensa y redes sociales. Ante informaciones tan descabelladas como estas, deberían saltar todas las alarmas de que estamos ante fake news. Sí, estamos ante fake news, pero muchos lo pasaron por alto.
Ni Isdin, ni ningún otro laboratorio, mienten acerca del factor de protección solar
Ningún producto cosmético puede salir al mercado indicando un factor de protección solar si antes no ha sido validado por las autoridades sanitarias.
Cualquier producto cosmético en el que se indique un factor de protección solar (SPF), sea de la magnitud que sea, ha tenido que certificarlo ante las autoridades sanitarias mediante ensayos clínicos tipificados. En el caso de España, el resultado de estos ensayos clínicos ha de ser validado por la Agencia Española del Medicamento y el Producto Sanitario (AEMPS). Una vez validados los resultados del ensayo clínico, el laboratorio puede incluir en indicativo del SPF correspondiente en su producto. Estos ensayos se hacen producto por producto, individualmente y en el producto acabado.
Para certificar el SPF se hace un ensayo in vivo, el generalmente tipificado bajo la norma ISO 24444:2010 (equivalente al International Sun Protection Factor Test Method o método COLIPA). En este ensayo se cubre una zona de piel con el producto a evaluar a razón de 2 mg/cm2. Se mide por cuánto se multiplica el tiempo de exposición a la radiación UV hasta la aparición de enrojecimiento o eritema con y sin el producto aplicado. La principal radiación responsable de las quemaduras (eritemas) es la UVB, por eso el SPF es realmente una medida de protección contra la radiación UVB. Así, un SPF 30 significa que se multiplica al menos por 30 el tiempo al que la piel puede estar expuesta al sol sin sufrir quemaduras. Un SPF 50+, que actualmente es el mayor factor de protección solar, indica que la protección ante las quemaduras dura por encima de 50 veces más que la piel sin protección. Los productos pediátricos suelen tener SPF 50+.
La validación por parte de la AEMPS y el coste del ensayo clínico, que no es precisamente barato, es el mismo para cualquier SPF.
Para certificar la protección frente a la radiación UVA, el llamado UVA-PF, se hace un ensayo diferente, generalmente el tipificado bajo la norma ISO 24443:2012 (equivalente in vitro al PDD, Persistent Pigment Darkening). El PDD se calcula por medio del cociente entre la dosis mínima de UVA necesaria para inducir un oscurecimiento pigmentario persistente de la piel protegida por un producto de protección solar y la dosis mínima de UVA necesaria para inducir el oscurecimiento mínimo de la misma piel sin proteger. Si el cociente entre el SPF y el UVA-PF es de 1/3 o inferior, el fabricante podrá incluir el indicativo de protección solar frente al UVA. Este indicativo no es numérico, sino el del UVA rodeado con un círculo.
La última semana de mayo de 2019, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), una organización privada cuyo objetivo es defender los derechos del consumidor, envió una nota de prensa a los medios de comunicación indicando que habían hecho un estudio con 17 productos de protección solar pediátrica, de los cuales dos de ellos no llegaban al SPF indicado. El de los laboratorios Isdin fue el peor parado: según la OCU, uno de sus productos con SPF 50+ solo llegaba a SPF 15. La nota de prensa fue reproducida en los principales medios de comunicación, acaparando la atención durante días.
Isdin hizo públicos los estudios y resultados que certifican que ese producto cumple con el SPF y con el UVA-PF indicados, que en su día fueron facilitados a la AEMPS. La OCU no hizo públicos sus estudios, alegando que no podían desvelar la identidad de su laboratorio. Este dato ya debería ser suficiente para que los medios de comunicación decidiesen no publicar la nota de prensa. En cambio, la nota se publicó sin que nadie antes pudiese comprobar que ese estudio existía o que era veraz.
Si un cosmético es defectuoso, causa algún tipo de alergia o reacción adversa, tenemos la sospecha de que no protege del sol como debería, no tiene buen aspecto u olor… debemos notificarlo. Debemos notificarlo directamente en la AEMPS a través de su servicio de cosmetovigilancia, o podemos notificarlo a personal sanitario, a los distribuidores del producto o en la farmacia. Las farmacias tienen la obligación de notificar cualquier incidencia tanto al laboratorio como a la AEMPS. A partir de ese momento se pondrá en marcha un proceso de análisis del producto para detectar si se trata de una alerta real, de una alerta concreta o bien de una alerta extensible a un lote de productos defectuosos. Si se tratase de una alerta real, se procedería a la retirada inmediata del producto en todos los puntos de venta.
Si un cosmético es defectuoso o tenemos la sospecha de que así lo sea, hay que notificarlo primero y en exclusiva a las autoridades sanitarias, en este caso la AEMPS. Lo que no hay que hacer es enviar una nota de prensa a los medios de comunicación antes de que la AEMPS verifique si estamos ante un producto defectuoso, ni siquiera antes de que la AEMPS decida cuál es la mejor forma de proceder: enviar una circular a los puntos de venta, crear una alerta para que la difundan los medios de comunicación, retirada inmediata del producto, etc. Lo que ha hecho la OCU es precisamente lo que no hay que hacer. Se han saltado el procedimiento y han creado una alerta sin supervisión de la AEMPS. Para más inri, todo esto este disparate fue promovido y agitado por los medios de comunicación.
Pfizer no ocultó un medicamento contra el alzhéimer
El 4 de junio The Washington Post publicaba que el laboratorio farmacéutico Pfizer tenía pistas de que su fármaco superventas podía prevenir el alzhéimer y que las ocultó al mundo. En pocas horas la prensa española reproducía el artículo acompañado de titulares desinformadores y demagógicos. Aunque el cuerpo de la mayor parte de estos artículos era una reproducción del original, algunos medios argüían sobre las posibles razones que llevarían a Pfizer a ocultar tremendo descubrimiento: que si la patente estaba a punto de expirar y no sería rentable, que es más rentable la enfermedad que la cura… Razones absolutamente delirantes. Obviando las cuestiones éticas, descubrir un fármaco que cura o previene el alzhéimer es, a todas luces, muy rentable.
El principio activo del medicamento Enbrel de Pfizer es etanercerp. El etanercerp es una proteína quimérica que inhibe la acción de la TNF-α, una molécula que produce el organismo que promueve los procesos inflamatorios. Esta molécula se lleva comercializando desde 1998 para el tratamiento de la artritis reumatoide por una compañía que desde 2009 pertenece a Pfizer.
Desde hace años sabemos que uno de los síntomas del Alzhéimer es la inflamación, pero desconocemos cuál es el papel de la inflamación en esta enfermedad, y si su supresión palía sus síntomas o si frena su progresión. Esta es una de las líneas de investigación. Es por ello que los antiinflamatorios, entre ellos el etanercerp y otra veintena de moléculas biosimilares a esta, se hayan estudiado como posibles fármacos contra el alzhéimer.
En 2006 se publicó un estudio piloto que evaluó el uso de etanercerp contra el alzhéimer. Aunque los resultados eran altamente preliminares, sí parecían prometedores. Más adelante se descubrió que estos antiinflamatorios curaban el alzhéimer en animales (al menos una réplica de la enfermedad) pero desgraciadamente no funcionaba así con humanos.
En 2015 se hizo el primer ensayo clínico doble ciego, aleatorizado y controlado con placebos, para evaluar el etanercerp contra el alzhéimer. Este estudio fue financiado por Pfizer. Los resultados de eficacia fueron decepcionantes, no distinguibles del placebo. La conclusión del estudio es que el etanercerp no cura ni previene el alzhéimer.
El periodista que escribió para The Washington Post relataba que había llegado a sus manos un power point en el que figuraban datos cruzados de compañías de seguros. Según estos datos, había una menor incidencia de alzhéimer entre personas con artritis reumatoide tratadas con etanercept, que entre personas con artritis reumatoide sin tratar. Se acusó a Pfizer de ocultar esta información. Pero ni siquiera estos datos se ocultaron: en 2016 ya se había publicado un estudio en el que se cruzaban datos de pacientes con artritis reumatoide tratados con etanercept relacionándolos con la incidencia de alzhéimer.
No sabemos si hay una relación causa-efecto, ya que correlación no implica causalidad. La realidad es que, de confirmarse esa relación causa-efecto, solo sería aplicable a personas que padecen artritis reumatoide y con carácter preventivo. No sería ni efectivo ni conveniente para personas sin esta enfermedad. La razón es que los efectos adversos del etanercerp sobre el sistema inmune hacen que sea impensable administrar este fármaco como tratamiento preventivo del alzhéimer. No se puede tratar a personas sanas con inmunosupresores como el etanercerp durante largos periodos de tiempo.
Pfizer declaró ante los medios de comunicación que rechazó continuar esa línea de investigación por razones estrictamente científicas. De hecho, la evidencia científica de la que disponemos nos indica que, desgraciadamente, etanercerp no sirve para prevenir el alzhéimer.
Algunos medios de comunicación acusaron a Pfizer de ocultar datos por razones económicas, en vista de que la patente sobre etanercerp estaba a punto de caducar. Aunque ya hemos visto que no han ocultado ningún dato relevante, tampoco es cierto que la patente estuviese a punto de caducar. La patente de este antiinflamatorio caducó en 2015, así que etanercerp ni siquiera es una molécula propiedad de Pfizer. Sin embargo, en EEUU la patente seguirá en vigor hasta 2028, ya que es propiedad de otra compañía, Amgen, que consiguió una prórroga. De todos modos, si Pfizer o Amgen descubriesen un nuevo uso clínico de la molécula, la patente podría extenderse hasta 20 años más, tiempo más que suficiente como para rentabilizar un descubrimiento de tal envergadura.
Consecuencias de estas fake news
No es la primera vez que los medios de comunicación, la OCU y otras empresas ponen en duda la efectividad y seguridad de los productos cosméticos. Y no es la primera vez que tienen que desdecirse. Ya ocurrió con las cremas solares, con las BB cream, con las hidratantes… Tras analizar estos productos, con metodologías puestas en cuestión por asociaciones como Stanpa, la compañía publica un ranking. Ranking al que solo se puede acceder previo pago de la cuota de socio. Casualmente la “compra maestra” de esos rankings siempre es la de un cosmético de marca blanca, de la misma marca blanca. Aun así, no podemos acusar a la OCU de mantener una relación comercial interesada con la distribuidora de esa marca blanca porque no hay pruebas de ello.
Una de las consecuencias es que el producto de marca blanca bate récord de ventas y se agota en unos días. Otra de las consecuencias es que la OCU recibe muchas visitas y atención por parte de todos los medios de comunicación. Es una gran estrategia de propaganda.
Toda aquella información que corrobora un prejuicio (en este caso en contra de los laboratorios cosméticos) y que nos dice lo que queremos oír (que es tan bueno el cosmético más barato como el más caro) es una garantía de éxito mediático. La realidad es que los productos cosméticos son seguros, funcionan y que, salvo contadas excepciones, cuestan lo que valen. Pero la verdad no genera tantos clics.
El caso reciente de la acusación pública de la OCU hacia los laboratorios Isdin es todavía más intolerable. Poner en cuestión la eficacia de los productos de protección solar tiene unas implicaciones sanitarias fatales. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, actualmente tenemos unas muy buenas cifras de concienciación sobre protección solar. Estas cifras peligran cada vez que los medios de comunicación ponen en duda la eficacia de los productos de protección solar. Que los medios de comunicación compartan notas de prensa como las de la OCU, sin tan siquiera ponerse en contacto con expertos, con el laboratorio, con la AEMPS, sin solicitar los estudios que corroboran las acusaciones, es de una enorme irresponsabilidad.
Hay que considerar también las pérdidas económicas. Por un lado para las farmacias y parafarmacias, que es donde se comercializan los productos de Isdin. Por otro lado, Isdin es un laboratorio cosmético muy focalizado en los productos de protección solar. Precisamente esta oleada de desprestigio mediático llega en el momento clave de la campaña de solares. Por poner un ejemplo, el salario de los delegados comerciales de estos laboratorios está sujeto a objetivos, con lo que el descenso en las ventas y las devoluciones repercute directamente en el salario de estos trabajadores. Un descenso en ventas en España, donde este laboratorio es especialmente fuerte, repercutirá en los salarios y puestos de trabajo de muchos profesionales, entre ellos un gran número de científicos. Han ido a dar donde duele y cuando más duele, caiga quien caiga.
La OCU ha manifestado que los estudios sobre protectores solares que han hecho ya están en manos de la AEMPS. Hasta la fecha la AEMPS no ha iniciado ningún procedimiento de retirada de productos. Lo más probable es que los estudios de la OCU no estuviesen bien hechos, como ya ha ocurrido con anterioridad. También podría suceder que hubiese un producto o lote de productos defectuosos. Sea como fuere, esta no es la forma responsable de proceder, ni por parte de la OCU ni por parte de los medios de comunicación.
Con respecto a Pfizer, parece que de momento no ha habido consecuencias económicas reseñables. Las acciones de la compañía no se han visto afectadas por el incidente. La principal consecuencia de todo esto es la imagen desgastada de los laboratorios farmacéuticos, y con ello, de la investigación científica. De un caso anecdótico se ha hecho un juicio generalizado hacia un sector entero.
Con respecto a los medios de comunicación, muchos o no trabajan o trabajan mal. Y quienes leen y comparten lo que estos publican, tienen muy dañado su detector de desinformación.
La noticia de que Pfizer ocultó la cura del alzhéimer es tan rocambolesca como los delirios de los charlatanes que afirman que se ha encontrado la cura del VIH y que se oculta, o la cura del cáncer. Tan inverosímil como que las farmacéuticas son las que crean las enfermedades y otras conspiraciones de similar calibre.
Esta clase de noticias deberían hacer saltar todas las alarmas de detección de fake news. Ante la duda es recomendable preguntarse quién se beneficia. Desde luego no hay beneficio posible para Isdin. Comercializar protectores solares infantiles con menos SPF del indicado no beneficia a nadie, y menos al laboratorio. Si Pfizer hubiese descubierto una cura para el alzhéimer, ocultarlo sería la opción menos rentable. Sobre todo sabiendo lo rentable que sería para el laboratorio que una de sus moléculas sirviese para tal fin. Los únicos beneficiarios posibles son las empresas cuyos ingresos dependen del clic. De ahí el título de este artículo: piensa bien y acertarás. Antes de creer que los laboratorios farmacéuticos son el demonio, al menos parémonos a pensar si hacer el mal les beneficiaría de algún modo. De lo contrario, a cuento de qué iban a engañar. Es una sandez de tal magnitud, que dejar escrito este párrafo me parece una forma de insulto.
Las fake news no solo circulan a través de estrafalarias páginas y grupos de las redes sociales, ni por whatsapp. Las fake news más peligrosas son las que llegan a los grandes medios de comunicación.
La excusa de los medios de comunicación es la precariedad. Por eso se reproducen noticias publicadas en The Washington Post aunque el titular sea fehacientemente demagógico. Por eso se comparten notas de prensa de la OCU aunque no aporten como fuente ni el estudio al que se refieren. Todo esto aderezado con un titular jugoso que garantice un buen número de clics. Mejor pan para hoy.
Ofrecer información de calidad sobre estos temas de índole científica requiere tiempo y, sobre todo, requiere conocimientos de partida. Si eso no se respeta, va a ser imposible salir de esta crisis informativa y reconquistar la confianza.
Solo aquellos que ofrecen información de calidad tienen porvenir. Para los demás, hoy pan y mañana suerte.
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Para más información:
La ciencia del protector solar. Deborah García Bello. Fronteras, Cuaderno de Cultura Científica. Junio-agosto de 2018.
No, Pfizer no ha ocultado al mundo un fármaco que cura o previene el alzhéimer (I) y (II). Javier Yanes. Ciencias mixtas, 20 Minutos. 6 y 7 de junio de 2019.
Nota de la autora:
Deliberadamente en este artículo no se han incluido enlaces a las fake news publicadas acerca de Isdin o Pfizer a fin de no contribuir más a su difusión.
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Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica
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