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miércoles, 22 de marzo de 2017

Debo preguntarme si la vida que estoy viviendo es la mía José María Herrera

Conexión

La vida no se rinde, tendemos a desarrollarnos como personas igual que la semilla tiende a ser árbol. La psicología humanista, rama fundada por el psicólogo norteamericano Carl Rogers, pone el foco en canalizar las propias emociones a través de la aceptación, la empatía y la congruencia mediante la autenticidad en las relaciones. “No se trata de poner en práctica técnicas de comunicación, ni de perderse en las buenas intenciones para acercarme a los demás, sino de integrar una visión distinta de la persona, y unas actitudes para la relación. Dirigido por Herrera, se abre en Barcelona el primer centro Carl Rogers de España para la formación de psicoterapeutas, la psicoterapia y el crecimiento personal.
Usted era economista.
Sí, hasta los 38 años estuve focalizado en la supervivencia, en ganar dinero trabajando.
¿Qué le pasó?
Provengo de una familia muy humilde, jamás pensé que llegaría al bachillerato. Mi padre era pintor de brocha gorda, a los 14 años empecé a trabajar pintando rayas de parking y ayudando a mi madre, que era cocinera en un restaurante.
Le fue bien en la vida.



Mi madre me decía: “Tú tienes que ser buena persona, trabajador y serio”, y fue como si me lo tatuasen. Tuve puestos de responsabilidad global en diferentes entidades financieras. Hacía lo que sentía que debía hacer, pero no era feliz.
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160908/41168965183/debo-preguntarme-si-la-vida-que-estoy-viviendo-es-la-mia.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

Un contrasentido.
Hice terapia, reflexioné, dejé el trabajo y pude permitirme un tiempo sabático en el que me saqué Psicología. En uno de los varios másteres que hice, impartido por el Instituto de Interacción, descubrí a Carl Rogers y me encajó todo, entendí qué es lo que me estaba pasando.
¿Qué entendió?
El coste que tenía vivir de forma incongruente. Estudié, practiqué, fui docente en la Universidad de Comillas y hoy vivo dedicado a la práctica y la docencia de la psicología humanista desde el Instituto Carl Rogers.
¿En qué consiste la psicología humanista?
Carl Rogers (uno de los psicólogos más conocidos del pasado siglo, pero muy poco entendido), defendía una revolución silenciosa, que consiste en que las personas volvamos a conectar con lo que realmente somos a través de una relación auténtica.
Todos la deseamos.
Para tener una relación auténtica, da igual de qué naturaleza (pareja, amigo, hijo, médico-paciente, profesor-alumno…), tengo que ser yo mismo, y ser yo mismo es algo muy complejo porque hay partes de nosotros que no vemos.
¿Por qué es tan difícil?
Desde muy pequeños debemos escoger entre ser queridos o ser nosotros mismos.
Siempre escogemos lo primero.
Sí, siempre un niño priorizará el afecto, cambiará lo que haga falta para ser mirado antes que atender a lo que siente; y así nos desconectamos de lo que somos.
Pero podemos volver a conectar...
Sí, a través de alguien que nos ofrezca una re­lación auténtica, porque tenemos una ten­dencia innata a desarrollarnos como personas de la forma más eficiente posible; como las plantas. Lo que pasa es que perdemos ese hilo.
La semilla tiende a ser árbol y no bonsái.
Rogers propone que los profesionales de relación de ayuda, desde psicólogos hasta educadores o sanitarios, encuentren esa congruencia en ellos mismos para que la gente que atienden se sienta comprendida y aceptada profundamente, y a partir de ahí vuelvan a conectar con lo que son. Y que esa mancha de aceite se vaya extendiendo.
Nunca te sientes comprendido y aceptado del todo.
Ese es el mal de nuestra época, pero hay un camino hacia eso.
¿Cómo?
Teniendo un espacio vivencial en el que me sienta lo suficientemente seguro para poder explorar en mí mismo. El impacto de sentirse comprendido es muy poderoso. Pero se da a menudo la paradoja de que los profesionales de la psicología intentamos ayudar a gente a llegar a un lugar al que nosotros no hemos llegado.
Deme más pistas.
Cuando acepto lo que realmente soy puedo cambiar, pero para saber quién soy necesito al otro, así que hay que buscar esas relaciones auténticas con la pareja, los amigos, el terapeuta...
Eso de buscar una relación auténtica puede ser muy frustrante.
Primero debo empezar por mí, debo preguntarme cómo estoy. Si no me siento feliz, si hay una falta de motivación continuada, debo preguntarme si la vida que estoy viviendo es la mía.
Puedes pasarte años con esa duda.
Por eso funcionan tan bien los grupos de terapia. Cuando tú te expones y ves que los que te rodean comprenden, conectas de otra manera con tu propia emoción.
Todo empieza en el parvulario.
Si los padres y educadores saben establecer esa relación auténtica, no ocurrirá. Es necesario darse cuenta de lo importante que es cambiar el foco de atención de “el alumno problema” a “qué es lo que me pasa a mí con ese alumno”. Debo focalizarme en la relación que tengo con los demás.
Enjuiciamos muy alegremente.
Es una defensa, el juicio nos parapeta. Para abrirse al otro primero debes abrirte a ti mismo. Tenemos una personalidad recibida y una elegida que responde al cómo quiero vivir.
¿Qué es lo común entre sus pacientes?
La desconexión de lo que somos. El vivir con un sistema de creencias que consideramos propias pero que no lo son. La gente viene a terapia porque lo ha dejado con su pareja o porque ha perdido el trabajo y le gustaría que tú llamases a su pareja o a su jefe y le dijeras: “¡Pero si este chico es estupendo!”.
Estaría bien, sí.
Vienen a que les resuelvas la vida, pero nosotros trabajamos en cómo leen la vida les pase lo que les pase, porque eso es lo esencial. A menudo intentamos conseguir cosas que no tienen que ver con nosotros, y esto nos frustra.

Yves Meyer gana el «Nobel» de las matemáticas por convertir imágenes y sonidos en números

Yves Meyer gana el «Nobel» de las matemáticas por convertir imágenes y sonidos en números
La Academia Noruega de las Ciencias y Letras ha decidido premiar hoy al francés Yves Meyer (77) con el premio Abel, considerado el «Nobel» de las matemáticas, por su «papel fundamental» en el desarrollo de la teoría de ondículas». Este tipo de análisis permite, por ejemplo, descomponer imágenes y sonidos en números, lo que tiene múltiples aplicaciones, desde el cine digital al reconocimiento de falsificaciones.
La decisión ha sido comunicada este martes por Ole M. Sejersted, el presidente del organismo. La institución ha destacado en su fallo que Meyer fue un «líder visionario» en la evolución de esa herramienta matemática. En general, esta permite descomponer una imagen o un objeto matemático en componentes más simples y se encuentra en la intersección de las matemáticas, la tecnología de la información y la computación científica.
Por eso, esta materia ha permitido grandes avances en Física, Matemáticas e Ingeniería informática. La teoría de ondículas ha sido aplicada a multitud de campos, desde la reducción del ruido, al diagnóstico médico por imágenes, el cine digital, el procesamiento de las imágenes del telescopio Hubble o la reciente detección de las ondas gravitacionales predichas por Einstein a cargo del proyecto LIGO.



La descomposición de imágenes o sonidos a números consigue creando fragmentos matemáticos que capturan las irregularidades de los patrones, por medio de funciones matemáticas. Esto es de gran utilidad en el cine digital, en la detección de falsificaciones o en la extracción de huellas digitales en investigaciones criminológicas, según informa The Guardian. Además de estas aplicaciones, el trabajo de Meyer tiene importancia en la teoría de las matemáticas y en el análisis de armónicos, un campo que trata de descomponer funciones y señales complejas en componentes hechos de ondas más simples.
El matemático francés recibirá el galardón -dotado con 6 millones de coronas noruegas (675.000 euros)- de manos del Rey de Noruega, Harald V, el 23 de mayo y en la ciudad de Oslo.

Nómada intelectual

Meyer ha sido considerado por la Academia Noruega de las Ciencias y Letras como un «nómada intelectual» porque en mitad de su carrera el investigador cambió su campo de estudio en varias ocasiones. Al principio se especializó en la teoría de números, pero después empezó a trabajar en la teoría de las ondículas.
Después, cambió de disciplina de nuevo y comenzó a investigar las matemáticas de los fluidos. «Durante mi carrera profesional he tratado de cruzar fronteras de forma obsesiva», ha dicho Meyer.
El momento clave que hizo que Meyer cambiara la teoría de números por las ondículas ocurrió en la cola de una fotocopiadora. En una entrevista publicada en el boletín de la Sociedad Europea de Matemáticas, el investigador explicó que todo ocurrió de una forma «bastante extraña».

Epifanía junto a una fotocopiadora

En la entrevista recordó la etapa en la que trabajaba como profesor en la «École polytechnique». Entonces, los investigadores debían compartir una sola fotocopiadora y frecuentemente tenían que esperar a que el investigador Jean Lascoux terminara de usarla, porque tenía la costumbre de copiar todos los trabajos que recibía.
«Si necesitabas usar la fotocopiadora, tenías que esperar a que hubiera acabado. Pero esto nunca me irritó, sino que me sentía feliz de charlar con Jean durante la media hora que empleaba para realizar todas sus copias», explicó Yves Meyer.
Un día, Lascoux le dijo: «Yves, estoy seguro de que este artículo te resultará interesante». Se trataba de un artículo sobre ondículas. Muy impresionado después de leerlo, Meyer cogió «el primer tren a Marsella» y fue a ver a los autores del estudio, los investigadores Ingrid Daubechies, Alex Grossmann y Jean Morle. «Fue como un cuento de hadas. Esto pasó en 1984. Me enamoré del procesamiento de señales. Sentí que por fin había encontrado mi hogar». Y así, gracias a esta casualidad, Meyer ha sido finalmente reconocido con el importante premio Abel.

El «Nobel de las matemáticas»

El premio Abel se denomina así en recuerdo del matemático noruego Niels Henrik Abel (1802-1829), y fue establecido por el Parlamento noruego en 2002. Reconoce contribuciones de «extraordinaria profundidad e influencia en las ciencias matemáticas», y ha sido entregado desde 2003.
El Comité Abel es el encargado de elegir cada año al ganador y está compuesto por cinco matemáticos reconocidos internacionalmente. En la actualidad, estos matemáticos son John Rognes, Marta Sanz-Solé, Luigi Ambrosio, Marie-France Vignéras y Ben J. Green.
Meyer sucede en el palmarés del premio al británico Andrew J. Wiles, galardonado el año pasado por su demostración del último teorema de Fermat, que retó a los matemáticos durante más de tres siglos.
http://www.abc.es/ciencia/abci-premio-abel-yves-meyer-gana-nobel-matematicas-convertir-imagenes-y-sonidos-numeros-201703211901_noticia.html

Un hallazgo casual en una fotocopiadora culmina con el ‘nobel’ de las matemáticas

El francés Yves Meyer gana el premio Abel por desarrollar una técnica que permite ver cine digital

Un dia  de 1984, el matemático Yves Meyer se encontraba en la cola de la fotocopiadora en la Escuela Politécnica de Palaiseau, cerca de París. Uno de sus colegas de edificio, un físico, estaba imprimiendo un estudio sobre una nueva técnica para descomponer las señales sísmicas complejas registradas en los terremotos. Meyer se quedó fascinado. Cogió el primer tren a Marsella para conocer a sus autores. Hoy, aquella técnica, la teoría de las ondículas, es una de las aportaciones matemáticas que más ha transformado la sociedad: permite desmontar imágenes y sonidos en paquetes de información más sencillos que facilitan su manejo. Gracias a las ondículas podemos ver nuestro páncreas en un hospital, disfrutar de una película digital o comprimir nuestras fotografías de las vacaciones en formato JPEG-2000. Y, por desarrollar esta teoría, Yves Meyer ha ganado hoy el premio Abel, dotado con 675.000 euros y considerado el Nobel de las matemáticas.

Meyer nació en 1939 y se crió en el Túnez colonial francés. Aquello marcó su carácter a la hora de investigar. “De niño, me obsesionaba el deseo de traspasar las fronteras entre los diferentes grupos étnicos”, afirmó en una entrevista en 2011. Cuando se encontró en la fotocopiadora con la teoría de las ondículas, él era un matemático de 43 años experto en teoría de números, pero decidió saltar de disciplina. En aquel primer viaje a Marsella, conoció a Ingrid Daubechies, Alex Grossmann y Jean Morlet, tres de los pioneros de las ondículas. “Fue como un cuento de hadas. Sentí que por fin había encontrado mi hogar”, explicaba Meyer.
La Academia Noruega de Ciencias y Letras, que concede el premio Abel, aplaude en un comunicado el “papel clave [de Meyer] en el desarrollo de la teoría matemática de las ondículas”. El investigador francés combinó los estudios fundacionales observados en la fotocopiadora con el trabajo del matemático argentino Alberto Calderón, pionero del análisis armónico. “Se sintió fascinado por esta relación inesperada entre teorías de naturaleza tan diversa. A mediados [de la década de 1980] dio forma a esta interconexión, dando una visión unificada de la teoría”, destaca en un comunicado el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en Madrid, donde Meyer fue miembro del comité científico.
El trabajo de Meyer fue clave en la reciente detección de las ondas gravitacionales
El matemático francés, profesor emérito de la Universidad París-Saclay, hace un llamamiento a los grandes expertos de cualquier disciplina para cambiar de campo de investigación una vez que han agotado el suyo. “Yo no soy más listo que mis colegas con carreras más estables”, señala. “Siempre he sido un nómada, intelectual e institucionalmente”, remata.
Sus avances en la teoría de las ondículas también permiten la eliminación de ruido en señales complejas. Por ejemplo, en 2015, el trabajo de Meyer fue clave en la detección por primera vez de las ondas gravitacionales predichas por el físico Albert Einstein un siglo antes. El experimento LIGO, llevado a cabo por dos observatorios en EE UU, fue capaz de captar la deformación del espacio y el tiempo provocada por una onda gravitacional formada por el choque de dos agujeros negros hace 1.300 millones de años. El próximo 23 de mayo, Meyer recibirá el premio Abel en una ceremonia con el rey Harald de Noruega
http://elpais.com/elpais/2017/03/21/ciencia/1490102988_761922.html

Creada la célula solar más eficiente hasta el momento

Una investigación japonesa propone una estructura de silicio cuya conversión de luz solar en electricidad supera el 26%

Las células fotovoltaicas de silicio dominan el mercado de la energía solar, aunque tecnologías alternativas que utilizan materiales orgánicos —como un ingrediente del tofu y de los sales de baño— intentan desbancarlas desde hace décadas. Un estudio publicado este lunes en la revista Natura Energyarroja luz sobre uno de los principales problemas de la energía solar, la eficiencia (es decir, el desperdicio de gran cantidad de luz natural en los sistemas actuales), y sugiere que los paneles de silicio más eficaces pueden estar en camino. Kunta Yoshikawa, experto en el área, ha presentado la primera célula hecha con ese material que supera el 26% de eficiencia para convertir la luz solar en electricidad, lo que supone una mejora de la fotoconversión en un 2,7% respecto al récord anterior (25,6%).
Para lograr ese resultado, Yoshikawa y su equipo han desarrollado una estructura basada en la heterojunción -una estructura formada por dos capas- de silicio monocristalino con una capa superior de silicio amorfo, un diseño que aumenta simultáneamente la captación de luz solar y su conversión en energía eléctrica. Las propiedades esenciales del dispositivo tales como vida útil, resistencia en serie y propiedades ópticas deben ser mejoradas simultáneamente para reducir el desperdicio de luz. La implementación de esa tecnología puede llevar a una eficiencia energética del 29% en los próximos años, según escriben los autores del estudio.

El MIT también hizo pública en 2016 la creación de un panel solar capaz de generar 20 veces más energía que los dispositivos tradicionales. Esas células tienen un diseño más inteligente, según la descripción publicada en la revista Energy and Environmental Science: son verticales y se mueven de un lado a otro para seguir el movimiento del sol desde su aparición en el horizonte hasta el anochecer.
Julio Amador Guerra, director del máster en Energías Renovables y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Madrid, explica que el aumento de la eficiencia de las células solares hace con que estas sean cada vez más competitivas con las fuentes de energía convencionales. “Los nuevos diseños permiten disponer de más potencia para la misma superficie ocupada por los módulos fotovoltaicos, es decir, es posible obtener más energía solar por superficie, lo que implica un descenso en el coste de esa tecnología. Un consumidor puede tener más potencia y energía sin pagar más por la estructura de soporte de los módulos o por la instalación eléctrica”, dice.
Guerra apuesta por seguir desarrollando energía fotovoltaica con “todos los materiales posibles” —silicio cristalino, fluidos mecánicos, células orgánicas e inorgánicas—, pero señala que la investigación y los avances tecnológicos deberían estar acompañados por avances políticos. “Hay que eliminar las trabas legales al consumo de esas energías”, sostiene. El Gobierno español aprobó, en 2015, el llamado impuesto al sol, que grava el autoconsumo de energía producida por los paneles solares. “Hay que establecer mecanismos que permitan que las energías renovables compitan en igualdad de condiciones con el resto de tecnologías energéticas convencionales, teniendo en cuenta todos los impactos ambientales”, defiende el experto.
http://elpais.com/elpais/2017/03/17/ciencia/1489768097_265836.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Nano robots.Samuel Sanchez




El futuro de la medicina de la mano de los nano-robots

DREAMSTIME EXPANSION
El químico Samuel Sánchez contempla constituir en 2017 una 'start up' con los proyectos de nano-robots en los que trabaja en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña.
Limpiar con nano-robots en forma de tubo y del tamaño de una bacteria las aguas contaminadas de tanques en países menos desarrollados donde el agua es un bien escaso. Utilizar estos dispositivos microscópicos en forma de esfera -producidos a base de platino, agua oxigenada y enzimas, entre otros-, en el ámbito de la medicina como vehículo de cápsulas que contienen el fármaco de tratamientos contra el cáncer.
Éstos son dos de los proyectos con nano-robots en los que está trabajando el químico Samuel Sánchez Ordoñez (1980) y su equipo en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (Ibec), en Barcelona, donde también es el profesor investigador más joven de los 250 docentes del Icrea, entidad catalana de investigación y estudios avanzados.
Samuel Sánchez en el laboratorio que tiene en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (Ibec) en Barcelona.  EXPANSION
El químico de origen andaluz, reconocido con el Premio Fundación Princesa de Girona a la Investigación Científica 2015, cuenta con el apoyo de la Unión Europea que le otorgó el ERC Starting Grant, valorado en 1,5 millones de euros. Entre los premios que ha recibido está el de innovador de menos de 35 años del año 2014, otorgado por la prestigiosa MIT Technology Review.
"No vamos a limpiar el mar, pero sí un tanque en un lugar donde hay poca agua o las tuberías de casa"
"Ahora hay que trabajar muy duro para demostrar que esto es bueno", explica Sánchez. A corto plazo, el proyecto del agua es comercializable y existen dos empresas interesadas, dice. A su juicio, las ventajas están en que se puede reducir el coste y es posible la producción de masiva de nanorobots.

MEDICINA

En el campo sanitario, el químico tiene claro que "en medicina ya se sabe todo, no vamos a inventar nada nuevo". No obstante, los nano-robots prometen ser el futuro de la medicina. Para Sánchez el objetivo es ir más rápido y actuar de forma más local. Por ello, los nano-robots se inyectarían en el paciente de forma intravenosa o por vía oral.
"En el sector científico hay mucha competencia pero se debería de colaborar más, cada uno debe buscar su nicho"
En este sentido, el siguiente paso sería comprobar que el nano-robot "se puede mover en cualquier cuerpo y hacer pruebas con animales, para comprobar que son compatibles con las personas", argumenta el jefe de grupo de investigación del Max Planck Institute for Intelligent Systems, de Suttgart (Alemania).
El tema legislativo relacionado con los animales o los pasos a seguir en biomedicina son trámites que -a juicio del investigador-, retrasan la evolución de la investigación.
El profesor del Ibec no descartaría trasladarse a otro país si hubiera trabas burocráticas para el desarrollo de su proyecto. "La clave es colaborar", opina Sánchez. Otra de las cuestiones que está en el aire es "ver qué cantidad de fármaco es necesaria que contenga cada cápsula del nano-robot", explica. Además, las cápsulas del nano-robot deben ser de un material biodegradable para que las absorba el cuerpo del paciente una vez realizada su función de trasladar el fármaco, añade.

DE IDEA A EMPRESA

Sánchez ha recibido el interés de empresas farmacéuticas y posibles inversores
Éste es un tema de interés para algunas empresas farmacéuticas, que buscan este tipo de vehículos para trasladar sus medicinas y que se han puesto en contacto con Samuel Sánchez. El investigador trabaja sobre una idea pero de cara al año que viene contempla la posibilidad de crear una empresa. "Hemos recibido propuestas de crear una start up porque sino, no podemos recibir financiación privada", manifiesta. Hasta el momento, el proyecto se financia sólo con fondos europeos. "Tengo dinero para dos años aproximadamente", calcula este investigador.

Los orígenes en el laboratorio del colegio

Samuel Sánchez reconoce que su curiosidad e inquietud por el mundo de los biosensores le viene de pequeño. Todo empezó -recuerda el químico- cuando "a los 14 años, en el colegio, nos llevaron a un laboratorio; quedé impactado con que solo de mezclar determinados líquidos salieran otros de distintos colores", explica. Pese a sacar una mala nota en la selectividad, entró en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) donde sacó matrícula de honor en el laboratorio. Tras hacer un Erasmus en Holanda y finalizar su doctorado en la UAB, el investigador ha trabajado en el Center for Young Scientists en Nims (Japón), el Institute for Integrative Nanosciences IFW Dresden y también fue seleccionado para participar en el Nobel Laureate Meeting-Chemestry en Lindau (Alemania). "Aprendí muchísimo de lo bueno y de lo malo: ahora sé lo que debo hacer y lo que no", dice Sánchez. El profesor de Icrea hace hincapié en la necesidad de colaborar tras haber vivido la competencia que hay en el sector científico. "Hay gente con falta de confianza y automestima que no te ayudará", dice el investigador. "Hay que colaborar, si eres bueno da igual, cada uno debe de buscar su nicho", argumenta.
http://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2016/04/19/57151870ca4741f32f8b4638.html

http://www.rtve.es/alacarta/videos/tips/jovenestalentos-tips-21sep/3729363/

Samuel Sánchez: "Hemos creado nanorobots que podrían combatir el cáncer desde dentro del cuerpo"


Quien la sigue la consigue, reza el dicho. Y eso es lo que ha hecho el joven investigador de Rubí, de 34 años, Samuel Sánchez. Este doctor en Química por la Universidad Autónoma de Barcelona acaba de ser nombrado como mejor innovador del año, menor de 35 años, por la revista del prestigioso Massachussets Institute of Technology (MIT). Pero claro, antes de llegar hasta aquí ha tenido que recorrer medio mundo para recopilar méritos. Primero se marchó a Japón en busca de oportunidades. Luego vendrían tres años y medio en Dresden, trabajando como jefe de grupo para el Institute for Integrative Nanosciences. Ahora es jefe de grupo independiente del reputado instituto alemán Max Planck

¿Cómo se siente tras haber sido nombrado mejor innovador del año menor de 35 años por la revista del MIT? 

Todavía estoy alucinando. Estar entre los nominados ya fue una gran sorpresa. Cuando llegué, vi que había innovadores que hacen cosas increíbles, que tienen sus propias empresas y que crean otro tipo de tecnología de la que yo hago. Cuando anunciaron que el ganador al innovador del año era yo, pues fue como el reconocimiento al esfuerzo y al trabajo de muchos años. Creo que han valorado la trayectoria, el hecho de haber estado tanto tiempo en el extranjero y trabajar en una disciplina que es muy novedosa, como la nanorobótica.

Lo que hace, a los profanos de la materia, nos parece ciencia ficción. Crear nanorobots capaces de ser introducidos en un cuerpo humano para que algún día puedan navegar por él y liberar fármacos para combatir células cancerígenas suena a imposible... 

Lo cierto es que tenemos dos motivaciones: la ciencia ficción y la naturaleza, los motores moleculares –las células que se mueven, los pequeños nadadores-. Queremos hacer cosas muy pequeñas que se muevan y, sobre todo, que puedan hacer algo. Los nanorobots son diminutos artilugios que se mueven por sí mismos en un fluido, que pueden reaccionar a estímulos, que podemos dirigir, pero que una vez que lleguen donde tengan que llegar la idea es que puedan hacer algo provechoso, porque si no, no servirían de nada. Ahora mismo podemos, in vitro, dirigirlos a células cancerígenas, podemos mover otro tipo de células y sacarlas de donde estén, mover fármacos… Hemos creado nanorobots que podrían combatir el cáncer desde dentro del cuerpo.

Increíble… 

Pero hay una serie de problemas que tenemos que solventar para que algún día, no muy lejano, todo ello se pueda aplicar en humanos.

El combustible.

Exacto. El que utilizamos ahora es tóxico. Es interesante escuchar diferentes versiones al respecto. Todos los del gremio decimos que es tóxico, pero hay otras personas que defienden que el peróxido, ese es el combustible que usamos, ya lo utilizábamos cuando éramos pequeños para curarnos las heridas, y no pasaba nada. Hay células que se mueren pero otras se curan. Eso pasaría con los nanorobots argumentan. Los dirigiríamos gracias al peróxido hacia las células cancerígenas para curarlas aunque destruiríamos algunas otras del tejido, pero éstas ya se regenerarían. Nosotros, en cambio, creemos que hay que ir con pies de plomo y saber de lo que se habla.

Ahora trabajan en la búsqueda de un combustible alternativo. 

Ojalá encontráramos alguno. Buscamos un sustitutivo que ya esté en el cuerpo. Por ejemplo la glucosa.

¿Y cómo consiguen que se desplacen los nanorobots? 

Son catalíticos. Lo que hay alrededor del nanorobot, que sería el combustible, el peróxido a día de hoy, reacciona con el chasis del robot generando, en este caso, burbujas, oxígeno. Nuestros nanorobots son como un tubo, como un torpedo. La solución entra, toca las paredes donde tenemos el catalizador, que es platino, creando burbujas de oxígeno que se liberan con bastante potencia hacia un lado, lo que hace que el tubo se propulse hacia el lado opuesto. Eso es una reacción de catalisis. 

Asombroso… 

Además de tubos, también hacemos partículas esféricas más pequeñas con dos caras diferentes (partículas Janus, como el Dios griego), de forma que la reacción de propulsión tiene lugar en una de ellas (la de atrás) generando oxígeno que impulsa las esferas como pequeñas balas...
Entiendo.
Una vez que se mueven, lo que hacemos nosotros es dirigirlos. Les decimos dónde tienen que ir, de un punto A a un punto B. Eso se puede hacer de distintas maneras. Una es a través del campo magnético. Es como si uno coge el imán de la nevera y lo pone debajo de la solución y empieza a girarlo. A través del microscopio se puede ver cómo los nanorobots giran, se orientan. 

Ahí va la pregunta del millón: ¿para cuándo podrían ser aplicables sus nanorobots en humanos? 

Te puedo explicar la historia corta y la larga [risas]. Personalmente, creo que en 3 ó 5 años deberíamos empezar a hacer estudios, no todavía en humanos, pero sí en, por ejemplo, animales, algo más real. Pero si hablamos de cuánto tarda un producto farmacéutico en llegar al mercado, pues son veinte años mínimo. Hay que tener paciencia. 

Claro. 

Pero sí te puedo avanzar que, a pesar de que yo me pongo unos tres años de plazo, en los últimos días he recibido el interés de algunos hospitales para empezar a colaborar en algunos primeros experimentos y posibles proyectos conjuntos.
Buena noticia. 

Eso permitiría tener un impacto mayor o bien darnos cuenta de los problemas reales que podríamos encontrar en muestras reales y consecuentemente modificar, si es necesario, algunas cosas en los nanorobots.

Y ahí el asesoramiento médico es clave. 

Cada uno llega hasta donde llega. Mis conocimientos son limitados. Primero necesitaría tener un dispositivo que pudiera demostrar que es totalmente biocompatible, que lo podemos dirigir, etc. y luego ya podríamos trabajar con muestras reales, con animales pequeños… 

Tengo entendido que también trabajan para resolver, algún día, la infertilidad masculina. 

Hace algo más de un año que me fui de Dresden, justo el tiempo que llevo en el Max Planck. Este tema lo está llevando en dicha ciudad alemana la estudiante de doctorado que yo dirigía. Ellos están trabajando en curar, efectivamente, la infertilidad masculina. Pero hay que ser prudentes. Hay otras aplicaciones que quizás tengan un futuro más claro a corto plazo.

Por ejemplo. 

Limpiar aguas contaminadas. Ya funciona a escala pequeña y ha tenido mucho impacto. Estamos probando con colorantes ahora mismo, también hacemos pruebas con otros colegas con hidrocarburos y cosas más sólidas, y conseguimos limpiarlo más rápido. Además tiene muchas ventajas.

Pero si quisiéramos limpiar un lago contaminado… 

A día de hoy sólo podemos hacerlo a escala pequeña, donde otros métodos no pueden llegar. Pero tiene muchas aplicaciones. Por ejemplo, conductos, tuberías de quirófanos. Podríamos limpiar las bacterias que producen a veces infecciones a los intervenidos. Nuestros nanorobots también tienen fuerza mecánica para rascar de las paredes las capas de bacterias que puedan haberse acumulado.

Estamos hablando todo el rato de artilugios que para verlos hay que utilizar un microscopio óptico. ¿Cómo construir algo tan diminuto? 

Te voy a poner otro ejemplo. Son tan pequeños como las bacterias, miden entre cinco y diez micras. Ahora estamos haciendo algunos tan diminutos como los virus, que son del tamaño de decenas de nanómetros. Para hacer los de tamaño de micras, utilizamos fotolitografía, deposición de capas finas y una técnica que llamaos enrollado de capas finas. Imagínate un póster que vas a colgar en la pared. 

De acuerdo. 

Lo estiras y estiras, le creas un estrés al material y lo enganchas con celo. Imagínate que el celo de la parte de abajo se desengancha. El póster se va a enrollar hacia arriba, ¿verdad? 

Cierto. 

Pues eso es lo que hacemos nosotros a escala nanométrica. Utilizamos fotolitografía, depositamos las capas pequeñas en forma, por ejemplo, de cuadrado, como si fuera un póster, y le aplicamos un estrés. Al desengancharlos de abajo, se enrollan, y puedes tener muchos, incluso millones en una oblea de silicio. Y puedes controlar el tamaño dependiendo de cómo hagas la máscara, el dibujo que diseñes.

Supongo que haber sido elegido como mejor innovador del año menor de 35 años abre puertas. Sin ir más lejos, tengo entendido que vuelve a Catalunya. 

Así es. Ya es oficial. Tendré una plaza de profesor ICREA. Justamente me acaban de confirmar que seré el profesor más joven. Es, sin duda, de lo mejor, una institución muy puntera en Europa. Sólo seremos diez investigadores este año, dos en mi materia. Cada vez es más competitiva. Trabajaré en el IBEC, en el Parc Científic de la Universitat de Barcelona. Estoy muy contento de volver a casa.

¿Se marchó por falta de oportunidades aquí? 

Yo pedí una beca Juan de la Cierva y no me la dieron. Había hecho una estancia en Japón antes de acabar el doctorado, en un centro increíble para jóvenes investigadores, y allí me fui. Me estaban dando algo que no existe aquí, en Europa. Una plaza para 12 investigadores jóvenes, con el dinero que necesites, el espacio que requieras…

Y se puso a trabajar… 

Encontré un artículo que se acababa de publicar. Me puse manos a la obra para llevarlo a cabo y en una semana lo conseguí. Más tarde escribí al profesor Oliver Schmidt, del Institute for Integrative Nanosciences de Dresden, diciéndole que lo que acababa de publicar él yo ya lo podía hacer. Le envié un vídeo con un nanorobot moviéndose. ¿Qué te parece si colaboramos?, le pregunté. Me contestó a la media hora que por supuesto. 

Y puso rumbo a Dresden. 

Me ofreció en tres semanas una plaza de group leader (jefe de grupo), algo que no me ofrecían en Japón, porque estaba solo. Me estaban dando la oportunidad de trabajar con un grupo, que es como se crece gracias a las colaboraciones. A partir de ahí, mis publicaciones subieron como la espuma. 

Y apareció la Unión Europea. 

Ahí se torció la cosa. 

¿Por qué? 

Porque según el contrato yo debía ser el investigador responsable, pero no me lo permitieron. Me dijeron que si aquello era importante para mi carrera, pues que me buscara un lugar en el que me lo dejaran hacer. Tres semanas después volví a hablar con ellos para decirles que ya había encontrado el sitio, nada más y nada menos que el Instituto Max Planck. Creo que se quedaron un poco de piedra [risas].

Y ahora vuelve a casa. 

Sí, la transición de Alemania a Barcelona empezará en enero. Ahora tengo personas trabajando allí que no se pueden venir todavía por contrato. Durante el primer semestre del año que viene vendré una vez al mes para empezar a montar el laboratorio, dar charlas, conocer a la gente. También tengo hijos y ahora mismo están en la escuela en Alemania. Ya en julio me trasladaré físicamente
http://www.lavanguardia.com/ciencia/20141120/54419997198/samuel-sanchez-creado-nanorobots-combatir-cancer-dentro-cuerpo.html
http://www.diarideterrassa.es/terrassa/2017/03/03/samuel-sanchez-premio-investigacion-talento-joven/50581.html

Els nanorobots són tan petits que no són complexos”

 “Estem buscant la manera de programar-los perquè vagin a una part del cos en concret per administrar-hi un medicament”

 “Una de les aplicacions més imminents podria ser la depuració d'aigües”

Competitiu i de rècord
Doctorat en química per la UAB, Samuel Sánchez (Terrassa, 1980) és professor Icrea a l'Institut de Bioenginyeria de Catalunya, on lidera el grup de ‘smart nano-biodevices'. Admet que és competitiu i mostra amb orgull el certificat del rècord Guinness pel motor més petit del món.
Samuel Sánchez rebrà avui el Premi Nacional de Recerca al Talent Jove 2016. Després de voltar per mig món, ha aconseguit tornar a casa per dirigir un grup de recerca sobre nano-biorobots erigit en un dels màxims especialistes mundials en aquest camp. El seu equip no para de créixer perquè els resultats no paren d'arribar. Sánchez, destacat fa uns anys pel MIT com un dels millors innovadors de menys de 35 anys, és el creador del motor més petit del món (mil vegades menor que el diàmetre d'un cabell). La intenció és obtenir nanorobots autopropulsats amb unes dimensions d'entre 50 nanòmetres i 50 micres capaços de portar a terme missions complexes.
M'imagino que per crear un motor a escala ‘nano' el primer que hem de fer és oblidar la concepció d'un munt de peces i engranatges acoblats, oi?
Correcte. De fet, ens hem de treure del cap que perquè en diem robot o motor són coses complicades. Són petits nedadors que es basen en reaccions químiques simples que transformen energia que tenen al seu voltant, com ara la glucosa, en moviment. Són com les bacteris, els virus o una cèl·lula que es mou en líquid que no tenen parts articulades ni cargols. Són petites esferes amb una meitat on posem un material catalític que genera una reacció i l'impulsa en un sentit. També ho fem en cilindres en què apliquem aquest producte en l'interior i, per entendre'ns, fan com de tub d'escapament. Els nanomotors són tan petits que no poden ser complexos.
Però sí que ho deu ser l'instrumental per generar-los...
Això també ha anat evolucionant molt. Quan vaig arribar a l'Ibec fa dos anys era amb un sistema de sala neta, i això és molt costós. Ara utilitzem un evaporador de metalls que fa la mida d'una impressora, però també hem après a fer tubs amb electroquímica, que és infinitament més barat i senzill. La clau no és tant tenir una nova tecnologia específica com descobrir els petits trucs que permeten usar aparells que ja teníem per aconseguir fer la síntesi química que ens interessa per a la creació de nanorobots. L'electroquímica fa més de cent anys que s'usa, per exemple per fer monedes, i els evaporadors fa vint anys que serveixen per fer xips. Ara hi hem donat un nou ús molt interessant.
Les aplicacions biomèdiques són un dels usos potencials més interessants. Com es pot programar un nanorobot perquè vagi a determinat lloc del cos i alliberi un fàrmac?
El primer que cal és que el combustible estigui al nostre organisme, i ja em vist que es poden moure amb glucosa i amb urea. Per moure'ls, hi ha diferents possibilitats. La que menys volem utilitzar, tot i que és la més precisa, és amb camps magnètics, aplicant als motors capes magnètiques que es puguin dirigir des de fora amb imants. L'ideal, però, seria que fossin completament autònoms, com les bacteris. Ara ens dirigim cap a això i ja hem demostrat que es poden orientar cap a on hi ha una diferència de concentració d'algun element concret.
El seu grup és un dels pocs que s'hi dediquen al món, i un dels principals. Com treballa?
Tenim diferents línies, des de la més fonamental fins a la més aplicada. M'interessa el balanç, perquè pensar només en aplicacions sense entendre com funciona és un error. Volem saber què passa quan posem milers de robots junts: com interaccionen? També estem treballant a aplicar-los a enzims, i en la neteja d'aigües, capturant bacteris o metalls pesants. En aquest camp trigarem menys a veure-ho.
Aquí la aplicació és mes propera?
Sí, però tenim un problema d'escalabilitat i hem de pensar en sectors on no hi hagi molt volum de líquid, com material de laboratori difícil de netejar o coses similars. En el camp biomèdic avancem a poc a poc. Estem en fase laboratori, encara no ens plantegem la fase animal ni molt menys la clínica. Cal molt temps i recursos.
Creu que la nanorobòtica pot evolucionar fins al punt de generar un centre de referència, com ha estat el cas de l'ICFO amb la fotònica?
Quan em van concedir l'ICREA em van dir que havia de ser un referent i això em va quedar gravat. Sóc molt competitiu i vull demostrar de què sóc capaç. Volen que sigui un refeferent, que sigui dels top de l'institut i del país, i per això estic treballant molt dur. El reconeixement mundial ja el tenim, ara aquests premis ens donen una visibilitat local i nacional que pot fer que més gent s'interessi per aquest camp. Que es consolidi o no dependrà de la finançament que tinguem. Ara tenim vint persones i vam començar fa un any i mig. Estem creixent pràcticament a persona per mes perquè tenim gent molt bona i finançament. Què passarà si no la tenim? passarem a ser menys gent i no podrem ser un referent i atraure talent.
Barcelona potser és un dels millors llocs per fer créixer la nanorobòtica cap al sector bio...
Aquest va ser un dels avantatges clars que vaig veure de tornar a Barcelona. Amb aquest entorn, amb la quantitat de centres i contactes, fins i tot al mateix IBEC, és un bon moment per fer proves i demostrar a hospitals i instituts biotech la viabilitat i aplicacions del que fem. Això accelera molt el procés, perquè als llocs on havia estat abans eren de ciència de materials i ja hi havia molta més distància amb les aplicacions mèdiques.
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