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miércoles 14 de marzo de 2012

"La cebra es el modelo de la eficacia energética"


M
onté mi primera empresa en Tokio en 1981 y le siguieron doce más, pero a los 37 años lo vendí todo para dedicarme al diseño de un nuevo modelo económico.


La economía azul.
Sí. La economía verde requiere que las empresas inviertan más y los consumidores paguen más para conseguir lo mismo a cambio de preservar el medio ambiente. La economía azul consiste en entender los desechos como recursos y busca soluciones inspiradas en el diseño de la naturaleza.

¿Cómo se gestó?
En 1994 fui invitado a Japón para diseñar un nuevo modelo económico sin emisiones ni basura tres años antes del protocolo de Kioto, porque yo acababa de realizar la primera fábrica ecológica del mundo en Bélgica, una fábrica de detergentes sin desechos.

¿Por qué lo vendió todo?
Visitando al proveedor en Indonesia de mi materia prima, ácidos grasos de la palma africana, vi que los agricultores estaba destruyendo la selva para plantar grandes extensiones de palma.

Destruían el hábitat del orangután para mantener limpios los ríos de Europa.
  Exacto, por eso he querido demostrar con éxito que hay maneras de aplicar la física, la química y la biología con materiales renovables y mediante prácticas sostenibles, tal como hacen los ecosistemas. La economía azul se basa en la regeneración.

¿Por ejemplo?
Soy responsable del primer hospital autosuficiente, en agua, alimentos y energía, en Colombia. Ideé la primera y mas grande fábrica ecológica del mundo con el techo de pasto para controlar la temperatura.

En la Exposición mundial de Hannover (2000) construyó un pabellón de bambú.
4.500 palos de bambú de nueve metros para tener una muestra de esa maravilla arquitectónica: el acero vegetal. Hay mil millones de personas que viven en casas de bambú, pero piensan que es símbolo de su pobreza. En realidad, es un material de excelente calidad, plenamente sostenible y resistente a los seísmos. Lo que quiero es provocar un cambio en la sociedad, y para eso se necesitan modelos.

Bien, pues déme modelos.
En lugar de construir tu casa puedes cultivarla. Con 100m2 puedes sembrar bambú y en tres años tendrás 65 varas para hacer una casa de dos pisos con balcón por 1.500 euros. En el sur, donde se necesita el mayor volumen de construcción, hay bambú en más de 100 países.

Mucho mejor que ladrillo y uralita.
En el 2005 creé las primeras oficinas inspiradas en la cebra: el juego del negro y blanco mejora la temperatura de los edificios, refresca en verano (baja la temperatura cinco grados) y conserva el calor en invierno. Es el símbolo de la eficiencia energética.

Increíble.
Como está hay cien ideas más aplicadas a muy distintos campos y puestas en práctica.

¿Y de dónde las ha sacado?
Pase tres años con 82 científicos. Así obtuve los diseños de sistemas integrados que me permitían no tener ni basura ni emisiones. A partir de ahí fundé en 1994 la Zero Emissions Research & Initiatives, red global de mentes creativas con más de 3.000 científicos. Yo me encargo del modelo de negocio.

¿Competitivo y ecológico?
A base de innovación hemos demostrado que lo mejor es a menudo lo más barato. No aguanto la lógica de que la comida basura sea la más económica y la que es saludable la más costosa. Todos mis proyectos son económicos, sostenibles y sociales.

Déme más ejemplos.
De las cápsulas de café ingerimos el 2%, el resto es desecho, toneladas, y el café es el segundo producto intercambiado en el mundo tras el petróleo. Hace 15 años iniciamos un programa de cultivo de hongos tropicales (que son muy saludables) de gran calidad en desechos de café a un precio supercompetitivo. Hoy tenemos a 15.000 personas cultivándolos. Además…

¿Hay más?
... El desecho de café es muy rico en aminoácidos esenciales, excelente para las gallinas y para piensos de gatos y perros. Mi filosofía es trabajar con lo que tenemos: ya tenemos el desecho de café (me pagan para que me lo quede) y cultivamos un hongo que en teoría es muy costoso mucho más barato y también más rápido gracias a la cafeína.

Más.
En las ciudades tenemos dos problemas: la necesidad de depurar las aguas, lo que cuesta dinero, y los vertederos de basura, que también cuestan dinero. Con la basura orgánica tratamos el agua y producimos biogás convirtiendo dos costos en un ingreso. Aprovechando una estructura que ya existe generamos agua potable, biogás y compost. En Seúl vamos a obtener 400 millones de metros cúbicos al año de biogás y también lo estamos poniendo en marcha en Suecia.

¿Podremos librarnos de las nucleares?
Eso pretendemos hacer en Alemania y Japón gracias a innovaciones que hacen mucho más efectiva la energía solar, los aerogeneradores y la depuración de agua, y que producen electricidad a menos de un céntimo de euro, mientras que las nucleares están vendiendo a 5,6 el kilovatio. Así obtendremos más energía de la que se está produciendo hoy en Alemania.


Hay futuro
Viene de Alemania, va para Japón (los gobiernos de ambos países están estudiando con Pauli alternativas a la energía nuclear). Hace un alto en Barcelona para charlas con los estudiantes del Instituto de Arquitectura Avanzada de Catalunya. Y es un gusto escucharle en estos tiempos de crisis. Pauli ha dejado atrás la economía verde, inviable por costosa, y propone copiar a la naturaleza para alcanzar la eficacia. Los cien proyectos empresariales que ya están funcionando (recogidos en La economía azul, Tusquets) y que abarcan variados sectores de la economía demuestran que es posible un modelo empresarial sostenible y competitivo, con beneficios ambientales, financieros y sociales.

lunes 12 de marzo de 2012

La historia de un joven prodigio ilustra cómo Barcelona seduce a los emprendedores


El gran ventanal de las oficinas centrales de Fever muestra el trasiego de la barcelonesa avenida Diagonal. La empresa nació hace apenas seis meses. Pep Gómez, su director general, tiene diecinueve años. Y el diseñador más joven de la empresa, diecisiete. Dicen que este es un gran lugar para empezar. En la sala de reuniones de Fever se desparraman descomunales puffs de colores chillones. Aún no le han traído una reproducción de su logotipo en condiciones. En un rincón de la sala se enredan los cables de los mandos de las videoconsolas.
La pantalla gigante para las presentaciones también magnifica el tamaño de los pixelados jugadores de la última versión del videojuego FIFA Soccer. Junto a la cafetera y la máquina expendedora de vasos de agua están dos botes de Nesquik de tamaño familiar. Gómez tardó cien días en reunir un millón y pico de euros, el capital inicial de Fever, un dinero que procede exclusivamente de inversores privados, de gente convencida en el tiempo en que tardan en volver a abrirse las puertas del ascensor.
"Es que ya llevaba cerca de dos años trabajando en San Francisco –explica Gómez a toda velocidad–, como asesor de Bernardo Hernández, el vicepresidente de marketing de Google, y llevando Solon, un fondo de inversión de capital riesgo de compañías tecnológicas... y le dije: 'Bernardo, yo quiero montar mi propia empresa'. Y quería hacerlo en Barcelona. La sede financiera de la compañía la tenemos en Nueva York. Pero el headquarter tenía que estar aquí, en Barcelona. Porque Barcelona será un gran hub tecnológico. Ya lo es. El nuevo eje tecnológico será San Francisco-Barcelona-Israel. Aquí está el futuro, porque la gente sabe adaptarse, cambiar... porque esta ciudad es...".
La historia arranca un lustro atrás. En Castellón de la Plana. Pep tiene entonces 14 años. Saca unas notas excelentes y lee mucho, todo lo que cae en sus manos y sus pantallas. Aprende constantemente. En sus ratos libres, entre clase y clase, con unos amigos diseña una suerte de Twitter para empresas. Por hacer algo nuevo. Por diversión.
"Pero Mewid, la compañía que montamos, no sale adelante... la parte estrictamente empresarial se nos tuerce. La segunda, Redondea, sí que consigue inversores privados. Era una web para que los músicos organizaran sus giras sin mánagers ni intermediarios. Lo que pasó fue que...".
En aquella época Pep también monta encuentros de aficionados a las nuevas tecnologías, debates, conferencias... Son una veintena de amigos inquietos en la ciudad, y millones que se multiplicaban por todo el mundo a través de la red. El mundo en sus manos.
Además, tenía un programa de radio y componía jingles publicitarios. Y toca la guitarra, el bajo, la batería y el piano. Les gustan Els Pets, Els Amics de les Arts, La Casa Azul, The Beach Boys, The Beatles... El vicepresidente de marketing de Google lo fichó tras concluir su charla. Un día después de hacer los exámenes de selectividad, Pep despegó con destino a San Francisco.
"Allí conocí a un montón de gente de Barcelona y me di cuenta de que este era el lugar –a la lengua de Pep le cuesta seguir el trepidante ritmo que impone su cerebro–... De hecho, buena parte de nuestra docena de ingenieros son barceloneses que conocí en San Francisco, gente espabilada que se mueve por el mundo en busca de una oportunidad. Y al final confluimos aquí. Y también tenemos gente de la ciudad que antes cobraba más en otros lugares, pero que piensa que aquí puede llegar más lejos. Menos sueldo, pero más stock options". Porque en Nueva York, Londres... hay mucho más dinero. Pero son lugares tremendamente agresivos, llenos de desconfianza, con una competencia brutal.
"Aquí hay universidades muy potentes y muy buen rollo, mucha gente joven empezando, ingenieros buenísimos, muchos emprendedores... Nos podemos intercambiar un ingeniero, ayudarnos los unos a los otros, ¡somos una red! Una red de gente supercosmopolita de todo el mundo. Si todos crecemos, pues crecemos mucho más. Hay muchísima flexibilidad. Barcelona es el paraíso de las startups. Aquí puedes desarrollarte. Todas las puertas están abiertas. Todo el mundo es accesible y escucha. Te escuchan más que en el propio Madrid. Sólo hay que echarle morro. Además, en Nueva York te mueres de frío y aquí se vive muy bien. Esto es mucho más como San Francisco. En Barcelona puedes encontrar el equilibrio entre trabajo y ocio".
Las startups son empresas pequeñas pero con gran potencial y mucho valor añadido dedicadas a la innovación tecnológica, a aplicarla en la vida cotidiana de la gente. Facebook fue una startup. Google, también, hace mucho tiempo. Las ideas más exitosas acaban solucionando pequeños problemas. Fever pretende cambiar el modo en que la gente hace planes para pasarlo bien: "En Barcelona, en las grandes ciudades, hay un montón de ofertas de ocio, pero luego no sabes qué hacer", cuenta Pep adoptando ahora aires de confiado vendedor. "Sales de marcha y no sabes dónde ha ido la chica que te gusta, en qué garito está la gente que conoces, cuál es la mejor hora para entrar en la discoteca... Luego entras en la discoteca, pagas la entrada, ¡y está vacía! Te pasas la noche preguntándote donde estará ella. Y todo esto lo vamos a solucionar a través del teléfono móvil en unos pocos meses".
Post it de colores y diagramas rellenados en inglés distribuyen el trabajo de cada uno de los ingenieros de Fever. En una de las ventanillas, un pequeño recorte de una fotografía de Sheldon, el protagonista de The Bing Bang Theory, una telecomedia juvenil que está de moda, una sitcom que parodia a un grupo de jóvenes veinteañeros.
Esade avala la idea de Gómez. Por ello la escogió entre un largo centenar y otorgó a Pep la beca Inspiring Young Enterpreneurs. Únicamente se concede una cada año. El curso enseñará a Pep fiscalidad, finanzas, derecho... a desarrollar empresarialmente su proyecto. A optimizar ese millón y pico de euros. A sus padres les parece bien mientras siga estudiando. "Lo que hay que hacer es echarle mucho morro", insiste el chaval. No, no tiene novia.
"Hay mucho dinero ahí afuera, aunque no lo parezca. Y muchos emprendedores con grandes ideas. Pero siempre ha fallado la comunicación. Ahora la gente comienza a entender que lo que hay que hacer es colarse con mucha cara donde está el dinero". Y tener todas las respuestas preparadas, llevar unos buenos power point a los foros de inversión, preguntarse una y otra vez por qué te han dicho que no, reunir un buen equipo, delegar, emocionar con tu idea al inversor...
Una tarde en San Francisco, Pep y un amigo vieron que un jerifalte de Adidas tuiteaba que iba a un encuentro de peces gordos en la Universidad de Stanford. Pep ya había convencido a un despacho de abogados para que le prepararan los papeles de Fever y no le cobraran hasta que captara los primeros inversores. Los adolescentes condujeron cuarenta y pico minutos y con desparpajo se colaron en el encuentro.
Pero la verdad es que allí los peces gordos no les hicieron mucho caso. De modo que se gastaron cincuenta dólares en comprar cien cafés. Y se plantaron en la puerta para ofrecérselos a todos los que salían del encuentro. Así se enteraron de la dirección de la fiesta privada que se celebraría esa noche. Fueron a GAP, lo que viene a ser el Zara de Estados Unidos, y se compraron los trajes de etiqueta más baratos que encontraron.
Aguardaron dos horas en el coche frente a la fiesta en cuestión. Hasta que llegó el autobús de lujo que traía a los peces gordos. Entonces, los adolescentes se colaron entre la multitud, fingiendo que hablaban a través de sus móviles. Sean Parker se dio cuenta de que los chavales con trajes baratos y zapatillas deportivas de colores se habían colado.
Parker es un treintañero excéntrico y multimillonario, uno de los fundadores de Napster, un servicio para compartir música de modo gratuito que desquició a la industria discográfica, que cambió nuestros tiempos. Y uno de los primeros inversores de Facebook. Fue el que le quitó el The a The Facebook y transformó aquella experiencia estudiantil en una de las más rentables empresas de la historia. Lo hizo cuando Facebook aún era una startup. Como Fever ahora. "Le hicimos gracia, nos presentó a todos los peces gordos. Y así empezamos a reunir el primer millón y pico". A tejer su red.

viernes 9 de marzo de 2012

Fotoperiodismo: Exposición 25 Años Gervasio Sanchez



Gervasio Sánchez, 25 años en el frente del fotoperiodismo




Una exposición en Madrid recorre la trayectoria y la mirada humanista de un fotógrafo al límite


http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/06/album/1331031560_816078.html#1331031560_816078_1331033491

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/06/album/1331031560_816078.html#1331031560_816078_1331031784

http://www.ramonlobo.com/2012/03/07/fotografias-con-play-de-memoria/

Estamos ante un trabajo tenaz e inquietante, que abarca 25 años de vida de este fotorreportero de raza y el mismo cuarto de siglo de infierno para las víctimas, algunas de las cuales murieron mirando a su cámara.
Ahora Gervasio (Córdoba, 1959) las honra y dignifica con esta exposición, que puede leerse como una suma de pequeñas denuncias (a razón de una por fotografía) o como una gran y única acusación, que es a la vez un llamado a la cordura y a reaccionar: ¡Miren lo que nos está pasando, hay que hacer algo para detener esta locura! Recorrer la exposición de Tabacalera con Gervasio como guía estremece a la vez que sirve para ponerle nombre y apellido al sufrimiento.

martes 6 de marzo de 2012

"Respondemos a lo que va surgiendo, como los perros"


D
ónde arranca su destino?

 El día que fui consciente de que mis pensamientos influían directamente en mis acciones. Todo está en la cabeza.

Hombre, todo, todo...
 Si tienes la capacidad de cuidar bien los tiempos, tienes la vida que quieres tener.

¿A qué se ha enfrentado?
 A mi mujer le dio un infarto cerebral hace tres años, a nivel motor tiene una invalidez del 70%. Te enamoras de una persona que de repente se convierte en otra: tienes que ducharla, vestirla, alimentarla... No estamos preparados para eso.

¿Así nació su fórmula del destino?
Sí: Destino es igual a Pensamiento más Acción sobre el pensamiento partido por el Riesgo Inducido por más menos Principio de Incertidumbre.

¿?
 Somos unidades de pensamiento, y nuestro destino será igual a la suma de aquello que pensamos más aquello que hacemos sobre lo que pensamos. De cuatro variables que tiene la fórmula, influimos sobre tres.
 


Pensamiento, acción y riesgo inducido.
Exacto. Si pensáramos cómo queremos que sea nuestro día, actuaríamos en consecuencia estableciendo las variables que van a influir en él.

Actuaríamos de acuerdo con lo pensado.
El riesgo inducido se refiere al riesgo que puedes controlar (tú decides si te pones el cinturón de seguridad o no). Y hay que contar con lo inesperado, con lo que yo llamo el principio de incertidumbre.

Eso lo conoce usted bien...
Pese a ello creo que tenemos muchísimo poder que no utilizamos. Podemos hacer el mundo que nos dé la gana, y hemos demostrado que somos unos patéticos gestores.

¿Cuál es el problema?
Que a los 13 o 14 años dejamos de soñar y en ese momento dejamos de crecer, nos convertimos en autómatas. En mi opinión, el mejor máster que puedes hacer en la vida es arriesgar en algo que te apasiona y buscar nuevos umbrales, así es como te conoces.

¿Qué ha aprendido de las circunstancias vividas?
Que lo complicamos todo muchísimo, que somos tremendamente egoístas, que todo es frágil y volátil. Belén, una mujer sana y deportista de 43 años, se acostó una noche y al despertar no se podía levantar.

Terrible.
 Descubrí que nos sobran más de la mitad de las cosas que tenemos. Esos apegos lo único que hacen es esclavizarnos. Almacenamos cosas como almacenamos información en el cerebro en lugar de utilizar el pensamiento.

Vivimos muy distraídos.
 Vivimos sometidos al ruido: radios, teles, información... Y el silencio, ¿cuándo?

¿Para qué?
 Si no programamos cómo queremos que sea nuestro día, nos dedicamos a responder a lo que va surgiendo, como los perros. El pensamiento lo modela todo. Vivimos como queremos vivir. Hay una creencia totalmente diabólica que consiste en pensar que tres lo manejan todo.

Tres o cuatro...
Es mentira, todos manejan tres. Pero si sigues creyendo que la decisión está en Washington, Bruselas o Davos, estamos programando el fracaso. Hay un ejercicio muy bonito, pero da un poco de miedo hacerlo.

¿De qué se trata?
Imaginarte con 80 años y ver tu vida en perspectiva. Verás que la vida es muy corta y que has perdido un montón de oportunidades. ¡¿Qué esperas?!

¿?
Empieza a tomar decisiones ¡ya! Arriesga, equivócate, no pasa nada, todos vamos a morir. ¿Por qué no nos divertimos? La mejor Play esta en nuestra mente y no jugamos con ella. Nos han educado en el no pienses, ya lo hacemos por ti, tú sólo consume y, por supuesto, produce.

¿Cómo ejercita usted el pensamiento creativo?
Visualizo cómo quiero que sea mi día y por la noche repaso lo vivido. Todo lo que hacemos pasa antes por el pensamiento. Pero debemos saber lo que queremos.

...
 Veo a mucha gente en sus puestos de trabajo sin ilusión, y no creo que sea justo estar diez horas fuera de casa, sin ver a los tuyos, haciendo algo que no te gusta. Nos preprograman para que veamos normal derrochar así nuestra vida.

No nos cuestionamos nada.
 Si tenemos un atisbo de reflexión, se nos va de la cabeza porque hay un partido de fútbol que ver por la tele. Nuestro pensamiento está teledirigido: trabaja, entretente, trabaja. En el silencio manejamos nosotros nuestro pensamiento, eso es la libertad.

¿Por eso eligió vivir en un pueblo de mil habitantes?
Me costó muchísimo, yo estaba en el ruido. Durante años quise que mi mujer tuviera inquietudes, hasta que descubrí que su ambición era la calma y la sencillez y me di cuenta de que el listo no era yo sino ella. El aburrimiento está en la cabeza de la gente.

Cierto.
 Es el uso de la vida lo que nos diferencia a unos de otros. Esto es un juego, no podemos tomarlo en serio, y hay gente que conoce las reglas: todo está antes en el pensamiento. En este juego debemos mover nuestras fichas, no que nos las muevan otros.
¿Fuiste un cagón?
Un buen día descubres que no estás en el lugar donde te imaginabas el día que tuviste tu primer sueño y te preguntas por qué, así arranca La fórmula del destino(Arcopress), un libro que nació tras un terremoto personal e imaginar qué pensaría de sí mismo a los 80 años: “Me gustaría haber exprimido mis capacidades, recordarme como el tío que lo intentó y no mirar hacia atrás y pensar: ‘Fuiste un cagón’. Vivimos como unidades de producción, pero somos unidades de pensamiento, el elemento base de nuestro destino. Nuestra mente es una máquina increíble, pero cuando nos queremos dar cuenta ya somos polvo. ¿Por qué no nos divertimos?, ¿por qué no arriesgamos más?”